La victoria de un socialista y musulmán en las primarias de Nueva York alarma a la dirección demócrata - por Joaquín Rábago
La victoria de un socialista y musulmán en las primarias de Nueva York alarma a la dirección demócrata
Joaquín Rábago
La victoria en las primarias demócratas a la alcaldía neoyorquina de Zohran Mamdani, inmigrante musulmán de origen indio, nacido en Uganda, excepcionalmente crítico con el genocidio del pueblo palestino, es una llamada de atención para la dirección del partido.
Mamdani se impuso claramente al ex gobernador de Nueva York (2011-2021) Andrew Cuomo, un político de la vieja guardia que se vio involucrado en su día en un escándalo de donaciones ilegales y hubo de renunciar al cargo tras ser acusado de acoso sexual a varias mujeres.
El joven Mamdani hizo una campaña a pie de calle, en la vieja tradición norteamericana, sustituida desde hace años por costosísimos spots publicitarios que financian quienes esperan conseguir algo a cambio.
Mamdani propone autobuses urbanos gratuitos, alquileres asequibles en una de las ciudades más caras del mundo, una red de tiendas de comestibles de propiedad municipal, todo ello financiado por un aumento de los impuestos a la minoría más rica.
El candidato asegura además que no dudaría en detener al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu si pusiese pie en Nueva York, como demanda el Tribunal Internacional de Justicia, y se declara partidario de la campaña internacional de boicot al Estado sionista.
La victoria de quien no siente vergüenza, sino que se enorgullece de proclamarse socialista – su programa se calificaría en Europa de socialdemócrata- preocupa sin duda a la dirección de un partido que de un tiempo a esta parte se siente más cómodo con los millones de Wall Street y del lobby israelí que con la clase trabajadora.
Algunos relacionan al joven Mamdani (33 años) con el ya octogenario senador por el estado de Vermont Bernie Sanders, también autoproclamado socialista, varias veces candidato a la nominación demócrata a la presidencia de EEUU y quien la dirección del partido puso otras tantas zancadillas.
Donald Trump no tardó en reaccionar de modo virulento a la victoria de Mandami , recurriendo al insulto personal, calificándole de “lunático comunista” y añadiendo que aunque el país ha tenido ya antes a “izquierdistas radicales, esto se ha vuelto un poco ridículo”.
En otro mensaje en su red social, el presidente republicano denunció que Mandami hubiese recibido el apoyo de la legisladora Alexandra Ocasio Cortez, del ala izquierda del Partido Demócrata, y advirtió de que con un futuro alcalde comunista en esa ciudad, el país estaría realmente “jodido”.
La representante demócrata Marjorie Taylor Greene hizo un montaje con la estatua de la libertad cubierta por un burka mientras que el hijo del Presidente, Donald Trump Jr., reuiteó un mensaje que decía que los neoyorquinos habían votado por un nuevo 11 de septiembre, en alusión al ataque terrorista contra las Torres Gemelas.
Los fanáticos trumpianos del movimiento MAGA (Make America Great Again) lanzaron también una ristra de insultos contra Mamdani y advirtieron del peligro de que, si llegase a alcalde, impusiese la sharía (ley islámica) en la Gran Manzana.
Stephen Miller, jefe de gabinete adjunto de la Casa Blanca, lo vio todo muy claro: “Esto es lo que sucede, escribió, cuando una sociedad no controla la inmigración”, aludiendo a la ascendencia india de Mandami y a su nacimiento en Uganda. ¿Quién es aquí el loco?