La caza de odio en Torre Pacheco y la complicidad silenciosa de Vox - por Jacinto Ortega del Rosario

La caza de odio en Torre Pacheco

y la complicidad silenciosa de Vox

Jacinto Ortega del Rosario

El alarmante escenario que hemos vivido en Torre Pacheco durante las últimas noches –con “cacerías racistas” perseguidas contra jóvenes migrantes– no es el estallido de una violencia aislada ni fortuita, sino el resultado premeditado de un entorno político que alienta el odio. Sumar e Izquierda Unida han señalado con rotundidad lo que muchas personas perciben: un discurso de ultraderecha amparado por Vox ha creado el caldo de cultivo para estos actos intolerables.

Sumar ha denunciado que, en declaraciones recientes, Vox pidió la deportación de ocho millones de migrantes. Días después, “los escuadristas llevaron la violencia a Torre Pacheco” . Este patrón no es casual: existe una conexión directa entre la retórica de ciertos dirigentes y el comportamiento agresivo de grupos ultras. No basta con decir “lo siento” después de que se han cruzado líneas rojas; hay que actuar con contundencia.

La extrema sintonía entre Vox y los autodenominados “escuadristas” queda retratada en las redes sociales, donde se alentaban abiertamente las “cacerías”: mensajes que incitaban a “ir a matar”, despreciaban a los “moros” y animaban a perpetrar agresiones xenófobas . Son conductas que exceden el discurso político y transitan hacia el terreno del delito: incitación al odio, llamadas a la violencia, conspiración de grupos… ¡Todo con antecedentes documentados!

Frente a esto, la reacción de Sumar e IU ha sido ejemplar: reclamar una investigación inmediata, pedir que se juzgue tanto el discurso público como su impacto, y exigir una respuesta firme desde las instituciones. No podemos permitir que la normalización del discurso fascista derive en linchamientos en la calle.

Sumar también propone regularizar urgentemente a las personas migrantes sin papeles. Esta medida, en mi opinión, es doblemente positiva: por un lado, reduce la marginación estructural que alimenta la violencia; por otro, envía un mensaje claro: España no tolerará la exclusión ni el autoritarismo xenófobo .

En definitiva, llamar a “comparar” o “comprender” este tipo de violencia es absolverla. No puede ser que en pleno 2025 estemos pidiendo “calma” mientras se persigue a personas por su color o nacionalidad. Hay que romper con la pasividad, desenmascarar a los responsables ideológicos —principales, pero también cómplices silenciosos— y defender con firmeza la convivencia, la convivencia plural que siempre ha caracterizado a España.

Tiempos de silencio y complicidad fueron los que precedieron grandes tragedias. Nosotros todavía estamos a tiempo de elegir otro camino, uno en el que ganen los derechos, la justicia y la dignidad.

Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO