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domingo, 25 de septiembre de 2022 11:06h.

Sobre la manifestación del 21A por el Hospital del Sur de Tenerife




Una sentida nota de Toño Linares

Este 21 de abril ha sido un día grandioso para la ciudadanía del sur de Tenerife, ha salido a la calle a exigir un hospital público, se ha escenificado la demanda ciudadana, aunque algunos pretenden recordarnos que debemos vivir aún en el siglo XVI, coartando la libertad de expresión, arrancando los carteles convocantes de la manifestación, alegando trabajos de limpieza, transmitiendo que tener las calles llenas de publicidad de prostíbulos es trasmitir un mensaje de higiene social, al tiempo que permiten que el mobiliario urbano este lleno de viejos carteles anunciando actividades comerciales, algunas de ellas, en economía sumergida, en fin que es sucio el defender la sanidad pública, pero es limpio el fomentar la trata de blancas y, el fraude fiscal…, así es el pensamiento “ilustrado” de quienes dicen ser nuestros representantes y, así nos va.

 Como actuación estelar del este siglo, en donde dicen que vivimos, al menos en este sur profundo, no faltaba la imposición del poder omnímodo de la institución eclesiástica, que por la boca portavoz del cura del pueblo de Los Cristianos, prohíbe el uso de la plaza pública para que la dignidad de las personas participantes en la manifestación, se expresasen con la libertad, que otorgaría el siglo XXI, en donde creían los manifestantes que estaban.

 Esta Iglesia que ha usurpado 10.000 millones de euros del erario público, los mismos que ha recortado de la sanidad y educación, que no paga impuestos, poseyendo el mayor banco en solvencia, ha dicho que lo cristiano y católico es la imposición del ordeno y mando del régimen feudal de la época en que aún continúan viviendo y, que si no se lo impedimos para ello lo razonable hubiese sido enviarnos a la hoguera, como tales herejes, al tener la osadía de cuestionar las políticas sanitarias y neoliberales que nos imponen.

 En tiempos históricos no muy lejanos, los poderes en los pueblos, lo ostentaban el alcalde, el cura y la Guardia Civil. Poco o nada ha cambiado en Arona: El Ayuntamiento con limpieza selectiva de información, la subdelegación del gobierno ordenando por donde nos podemos manifestar y, el cura desterrando a los condenados por sacrilegio. Y a todas estas secciones las ves promocionado la imagen turística del sur, manchando con tiranía a la imagen interior, a sus propios ciudadanos y feligreses, y sólo por no querer doblar la espalda y reverenciar al señor.

Toño Linares

http://www.sanborondon.info/content/view/43044/1/