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00:22h. domingo, 12 de julio de 2020

Soberanía Alimentaria para Canarias: un plan para el Plan, unos eurillos, reflexión, estudio, consultas, diagnóstico y allá, para el 2021, ya veremos... - por Chema Tante

 

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Soberanía Alimentaria para Canarias: un plan para el Plan, unos eurillos, reflexión, estudio, consultas, diagnóstico y allá, para el 2021, ya veremos... - por Chema Tante

Vean lo que ha largado, sin ponerse ni colorada, la palmera consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, Alicia Vanoostende  “la necesidad de reflexionar sobre la importancia que una región ultra periférica como Canarias cuente con un sector primario estratégico y fuerte”. Tendrá que ver lo de ultraperiférica; fuerte guineo con eso. Alejado, territorio alejado, y abandonado, dejado a la buena de Achamán, prosternado ante el Becerro de Oro del Turismo Masivo, eso lo que es Canarias. Un rápido diagnóstico.

Pues yo, sin ánimo de molestar, diré que si una ingeniera agrónoma, especialista en Industrias Agrarias y máster MBA, necesita "reflexionar" a estas alturas, para asumir de una vez que la Soberanía Alimentaria no es "importante" para Canarias, sino una necesidad estratégica urgente, es que, una vez más, se da aquello de la natura y Salmantica. ¿Qué aprendió la consejera, en sus años como agente de Extensión Agraria, o en los otros, que dirigió la central Hortofrutícola palmera? ¿qué ha hecho la consejera en los ya 10 meses que lleva sentadita en el trono consejeril responsable del sector primario canario? ¿Ni siquiera para reflexionar ha tenido tiempo?

Porque  vean también que la consejera dice, con idéntico desparpajo, que el  plan este para el Plan de Soberanía Alimentaria para Canarias, "tiene como objetivo principal hacer un diagnóstico de la situación actual con los agentes implicados y diseñar una estrategia y plan de actuación para el sector primario, así como una estrategia agroalimentaria". Lo de siempre, mucho rollo para justificar que no se hace nada.

Un diagnóstico, un diseño estratégico, a estas alturas. Y con un horizonte de empezar a hacer algo, si es que se hace, para el año que viene. Cuando el problema es tan, pero tan brutal, que hace tiempo que debería estar resuelto. La Soberanía Alimentaria no puede esperar. Y las soluciones son obvias.

Y para eso, encima, nos enteramos de que el socialista presidente Ángel Víctor y el responsable de las perras públicas canarias Román, le han asignado a la cosa esta del plan para el Plan, la astronómica cifra de 250.000 euros. Miren, a título de referencia: esos eurillos es la misma cantidad que le dieron el año pasado a la Fundación Loro Parque, para que Wolfgang Kiessling, el pobre, tuviera algo para gastar en sus cosas. O menos de la mitad de lo que se mamó, el mismo año, una tal  Anuscheh Missaghian Schirazi, S. L., que no sé qué demonios es, ni para qué le dieron tanta pasta. Más de medio millón. Pero, es obvio que lo consideran mucho más importante, el doble de importante, que la Soberanía Alimentaria canaria.

La consejera Vanoostende, Ángel Víctor y Román necesitan reflexionar, diagnosticar, consultar y planificar, para que Canarias deje de pagar la monumental factura que le cuesta importar alimentos que tienen meses y años de vejez en cámaras frigoríficas, mientras los campos isleños se han convertido en eriales y su gente, o está en el paro, o subsiste de mala manera con empleos de abuso y miseria.

No sé yo si la consejera Vanoostende, Ángel Víctor y Román saben que en Canarias, su gobierno, posee dos entidades, la empresa Gestión del Medio Rural de Canarias, GMR, y el Instituto Canario de Calidad Alimentaria, ICCA. Pues lo sepan o no, habrá que preguntarse a qué se han dedicado estos dos organismos, aparte de ser lo que tradicionalmente han sido: los enchufaderos para pagar servicios prestados.  Porque esas dos entidades deberían tener hecho, masticado y rumiado el diagnóstico sobre la "situación actual" del sector primario canario que hiciera falta. Qué iluso soy.

La consejera habla de estudios, diagnósticos, reuniones, planificaciones, pero no de acciones. En eso se parece a cuanta consejera y cuanto consejero y presidente en Canarias han sido. Reflexiones, diagnósticos, estudios. Y encima, mucho me temo que se los encarguen al primer godo avispado que asome el totizo por aquí. Para que large otro legajo plagado de los neologismos y anglicismos que estén de moda, pleno de lugares comunes y frases hechas, que será, como tantos otros, archivado para que repose el sueño de los siglos, digiriendo el emboste de los 250 mil euros.

Pues, como parece que el Gobierno de Canarias sigue careciendo de la facultad de pensar, yo le digo lo que tienen ya, pero ya, que hacer. En primer lugar, hablar con las asociaciones agroganaderas canarias. Pero las serias, no las que se dedican a importar alimentos. Y con las cofradías de pescadores. Y con las directivas de los mal llamados mercadillos; mal llamados, porque son mercados dónde los haya, que se dejan la piel en defensa del producto local. Y con algunas de las cadenas de distribución que de verdad se han preocupado por el producto canario. Hablar con estas gentes, sin perder tiempo, simplemente, para preguntarles,cuánto dinero necesitan. Y dárselo, desde ya. Sin historias, y que las y los burócratas, se manden una agüita de poleo y melisa, para que no se turben. Les aseguro que, con que quienes saben del asunto reciban, para empezar, tanto como arramblaron sin mayores requilorios el año pasado las navieras privadas y el gremio de la abogacía, cincuenta milloncitos, en subvenciones del Gobierno de Canarias, esas asociaciones y personas, harían maravillas.

Al mismo tiempo, poner al frente del ICCA a gente que sepa cumplir con su función: de "velar por el mantenimiento y recuperación de los productos tradicionales de alta calidad", que es muy fácil de decir y de escribir, pero parecería, visto lo visto,  muy complicado de hacer.

Y, simultáneamente, sin detenerse en reflexiones, dotar del presupuesto y del personal profesional que sea necesario a la empresa GMR, para que trabaje en lo que tiene que trabajar: operar en el mercado alimentario, protegiendo al producto canario, conteniendo los precios al consumo y alentando la remuneración a la producción. De esta manera, se eliminará, de hoy para mañana, la plaga bíblica que acogota a nuestra producción alimentaria canaria, el diferencial entre origen y consumo que, por la obra desgraciada de los intermediarios incontrolados, alcanza al dos y al tres y más, por uno. Sí, doscientos y trescientos por ciento, que es lo que se llevan ¿recuerdan? Canten conmigo::  "ese es un intermediario..."

Leanlo despacito, para que lo entiendan: con esa actuación de GMR en los mercados, neutralizando la codicia intermediaria, se consigue que el pueblo canario pague menos por sus alimentos y que las gentes agricultoras, ganaderas y pescadoras ganen más por su trabajo. ¿No es sencillo? Pues lo he sabido, sin estudio ni reflexión. Que cosas.

Y, sin perder un minuto en reflexionar sobre el sexo de las corujas, buscar la manera de poner en cultivo las tantas tierras que han pasado lamentablemente a la triste condición de improductivas. Para ello, otra vez, buscar las perras y poner en marcha un programa de renta de suelo, de apoyo para compras de lo que se necesite, reclutando a tanta gente que está en el paro, aceptando migrantes, poniendo a trabajar a las promociones que han salido de las escuelas de capacitación agrícola (tres, son tres, las que tenemos,. en La Palma, Gran Canaria y Tenerife, por si se les ha olvidado), buscar a las técnicas y los técnicos en agronomía, en cuyas cabezas, esperemos, haya algo más que en la de su colega consejera. No es complicado encontrarles, están por esos mundos o en las cajas de las grandes superficies, si no sirviendo mesas, repartiendo a domicilio...

Y en paralelo, poner a la gente que sepa del asunto, para eso está el ICCA, a trabajar para diseñar y aplicar una marca única de calidad canaria. No la del cachondeo de los pajaritos, sino una de verdad y en serio, que cobije a toda la producción canaria que lo merezca.  La de aquí, no la que se importa a granel para envasar.

Y, paralelamente, impulsar proyectos de desalación y de energías limpias. Son proyectos, sí, de largo aliento, lo cual obliga a iniciarlos desde antier. Porque no sé si se han percatado, pero en estas islas -ya yo lo pronosticaba allá por 1980- cada vez llueve menos. Y, si no queremos que esto se desertice todavía más y sin remedio, no hay más bemoles que desalar. Como sea, al precio que sea, a gran escala, en todas las islas. Pero a lo bestia, sin reflexión ni diagnóstico que valga, sin más planificación que la técnica. Y que Román se moje el fondillo y busque las perras donde estén.. debajo de los teniques o en los bolsillos de los RICquientos canarios. Que no se puede aguantar tanto morro.

 Todos estos mandamientos se resumen en uno: hacer, hacer, hacer, en lugar de reflexionar, estudiar, consultar, diagnosticar, planificar, veremos a ver, sacando el cuerpo al problema, rezando para que termine el mandato y a ver si escapo y que quien venga atrás apechugue... NO.  Hacer, hacer, hacer... Desde ya.

Se trata de acabar con la cultura de la excusa y la dilación. Se trata de ejecutar, con urgencia, para una situación de emergencia. Emergencia, Noemí, si estás por ahí: "Asunto que debe solucionarse lo antes posible".

Si de algo les vale, para aliviarles la reflexión, esto de la Soberanía Alimentaria, junto con la Energética, lo llevamos predicando mucha gente, yo incluído, hace muchos, muchos, muchos años. Si nos hubieran prestado atención, yo les garantizo que esta maldición de la crisis social y económica producida por la crisis sanitaria, no tendría ni la cuarta parte de la gravedad terminal que tiene ahora.

Sí; se lo dijimos. Y, una vez más, se lo diremos. Si Canarias, que puede cosechar todo el año, que tiene una tradición agroganadera de siglos, que sufre con una tonga de gente en paro o en trabajos miserables, está importando el noventa por ciento de lo que come, con el coste financiero, nutricional, estratégico y medioambiental que ello supone, es porque Canarias ha fracasado como país. Y quien tiene la culpa de esto, es quien ha gobernado antes. Pero, cada día, cada hora, que pasa, se extiende la responsabilidad a quien está gobernando ahora. Oigan, que ya tienen casi un año en los despachos...

Ahí lo tienes, Alicia, el diagnóstico y la planificación. A pelo, sin reflexión. Y no te ha costado ni uno de esos doscientos cincuenta mil eurillos...

https://www3.gobiernodecanarias.org/noticias/alicia-vanoostende-explica-las-lineas-estrategicas-del-plan-de-soberania-alimentaria-para-canarias/

* Lo escribe y lo sostiene Chema Tante

CHEMA TANTE

 

MANCHETA 21