Buscar
08:42h. domingo, 23 de enero de 2022

Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería

Las abarcas desiertas, Miguel Hernández (1937)

 

miguel hernández abarcas

LAS ABARCAS DESIERTAS

Miguel Hernández

   Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

   Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

   Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos, 
siempre penas y cabras.

   Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

   Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

   Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

   Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

   Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

   Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

   Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

   Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

 

         De Otros poemas del ciclo de
"Viento del pueblo". En Viento del pueblo.

miguel hernández viento del pueblo
 


Publicado este poema el 2 de enero de 1937 en Ayuda, Semanario de la solidaridad, núm. 36, Madrid. El poeta colabora con   la campaña de Socorro Rojo en beneficio de la infancia recogiendo  donativos y juguetes.

ayuda semanario solidaridad

 

* En La casa de mi tía con la colaboración de Antonio Aguado

 

 

mancheta 40