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05:42h. Lunes, 22 de Octubre de 2018

Entre Báez(-es) anda el juego político grancanario - por Nicolás Guerra Aguiar

 

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Entre Báez(-es) anda el juego político grancanario - por Nicolás Guerra Aguiar

 

El señor Báez sustituyó el pasado miércoles en Teror al anterior alcalde a pesar de que este no había cumplido los cuatro años de mandato. Es más: el relevo se produjo en un Pleno previamente convocado; es decir, cumplía todos los requisitos legales para su celebración. Perplejante.

COATICIÓN CANARIACuando en absoluta nocturnidad (1:45 h. del jueves) llego a casa y leo en Infonortedigital la noticia -destacaba como preferente- se me vino el mundo encima con sus cuatro puntos cardinales y accidentes geográficos (incluidos manto y núcleo) pues, así de repente, pensé en un golpe de fuerza: el recién dimitido alcalde de Firgas, señor Báez (CoATIción Canaria), volvía al poder, ahora en otro pueblo y sin oposición.

Acaso CC desesperaba por recuperar en cualquier municipio grancanario la única autoridad municipal conseguida tras las elecciones. Y no es que los coáticos sean golpistas -líbreme Alcorac de tales infundios-; pero como nacionalistas sí son amantes de sagradas tradiciones. Y una de ellas se asentaba en la Afurgat aborigen, pueblo en el cual trabajan día a día los componentes de Asamblea de Firgas, conciencia popular, serenidad e inteligencia.

Así pues, a las tales horas del inicial día 4 y con la mirada fija en el titular volvió a mi presente el 23 - F, ahora victorioso: quizás el señor Báez, por mor de pactos con espíritus golpistas y gracias a su ascendencia en el Gobierno canario había conseguido, en horas veinticuatro, el bastón de mando como alcalde de la Villa Mariana. Obviamente, el regidor terorense hasta el mismo miércoles, don Gonzalo Rosario, socialista él, había presentado su renuncia al cargo para dar paso al opositor exalcalde y ahora nuevo  corregidor seleccionado como tal por las autoridades superiores aunque, dada la precipitación de los hechos, aun no se sabe si también como jefe local del Movimiento. En el Pleno del miércoles, pues, fue elevado a la máxima autoridad municipal y bendecido, consecuentemente, con gasificadas aguas de Firgas y Teror.

Tales renuncia / toma de posesión fueron de inmediato comentadas en Europa. A fin de cuentas no se trataba de cualquier lugar mesetario o escondido en selvas, por ejemplo. Se habían producido en Teror, municipio europeo y, a la vez, símbolo representativo del fervor espiritual para miles de creyentes isleños cuya parroquia rigió hasta julio don Antonio Perera, cura de a pie con quien trabé serena relación y respeto durante su destino en mi pueblo, Gáldar. A su vez había sustituido a mi paisano don Manuel Reyes, cura entrañable en la amistad nacida desde la primera juventud calle Audiencia arriba, calle Audiencia abajo…

CURAS MANUEL REYES ANTONIO PERERA

Curas Reyes y Perera

constituciónSe trataba, por tanto, de una nueva vuelta a la más nefasta tradición histórica española y, por tanto, radical eliminación del inconcluso proceso democrático. Además, sería el definitivo secuestro de libertades, Estado de derecho, imperio de la ley…, tal como define la Constitución (Preámbulo) a “la Nación española”.  ¡Vuelta a empezar!

Sin embargo, dentro de mi perplejidad y aceleradas pulsaciones (ya no está uno para correr delante de los grises) algo no me encajaba: en apariencia todo se había producido con placidez, relajaciones e, incluso, fidelidad a los procedimientos democráticos. Si esto es así –y lo era- me pregunté: “¿Cómo pueden darse tales contradicciones si el nuevo alcalde, el señor Báez, era el correspondiente de Firgas hasta hace un par de días, dimitido por la oposición… aunque no por los opositores políticos?”.

Fijeme, entonces, en los nombres: el nuevo regidor terorense se llama José Luis. El otro, Manuel. ¡Terrible y desestabilizadora confusión la mía! Tan arraigado tenía en el subconsciente el apellido Báez –la culpa es de los periódicos- que fui víctima de la razón de la sinrazón, del impacto emocional frente a la imperturbabilidad necesaria para los temas políticos, más si se trata de gobernabilidades municipales. Con días de retraso mantuve los desasosegantes efectos de mi confusión. Pero aquella noche pude dormir serenamente hasta la del alba.

JOSÉ LUIS Y MANUEL BÁEZ

José Luis Báez, alcalde de Teror - Manuel Báez, exalcalde de Firgas

Luego leí la letra chica y descubrí el error, terrible error, pues el hoy exalcalde de Teror había presentado su renuncia para cumplir el acuerdo del pacto con el PP: alternancia de dos años en la alcaldía, por lo cual el señor Báez (no el de Firgas) rige hoy los destinos del Ayuntamiento. El PSOE, en definitiva, entrega el bastón de mando al PP.

Lo cual, dicho sea de paso, podría dar lugar a sospechas sobre la existencia de algún contubernio judeomasónico del grupo socialista en el Ayuntamiento pues -y la historia lo confirma- en este país nadie intercambia el poder una vez se ambienta y acomoda en él. Y si hubo algún compromiso entre partidos y personas… el paso del tiempo todo lo destruye (las palabras dadas “serán ceniza, mas tendrán sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado”, escribió Quevedo).

QUEVEDO SONETO

No obstante, el comportamiento de máximo respeto a la alianza puede resultar, incluso, hasta revolucionario. Y como tal, peligroso para otros y sus maneras de entender la política cuando esta se identifica con mezquindades, miserias éticas, corruptelas e intereses privados. Al fin, por fin, limpieza en el juego. Novedosa, sin duda. Y esperanzadora.

Lo otro, la renuncia del señor Báez (esta vez el firguense), no es más que el resultado de una errónea identificación entre personas y absolutismos, sobredimensionamientos humanos de quienes llevan tiempo con bastones de mando. Llegan a creerse -actitud muy generalizada- portadores de destino en lo universal, semidioses amparados por impunidades y ajenos a elementales normas de pureza ética. Todo les está permitido, mantienen. Incluso torpezas, ignorancias e ineptitudes. Y suplantó a su hijo. (Pero de sus machangadas políticas son responsables directos los votantes.)

La osadía del señor Báez más determinadas circunstancias externas reflejan la prepotente convicción de que los entendimientos se arreglan desde dentro (¿no somos, karajo, ccoleguillas?). Pero que al tribunal se le escapara resulta, de entrada, desestabilizador. “La canalla de la Prensa”, como la llamó Valle – Inclán, fue otra vez la culpable (canariasahora). Es menester, por tanto, callarla.

prensa canalla valle

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

NICOLÁS GUERRA AGUIAR RESEÑA