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sábado, 02 de julio de 2022 00:04h.

Las bribonerías de Enrique Santiago y su grupo - por Julián Cudero Hernández

 

 

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Ilustración de Fernando Francisco Serrano

Las bribonerías de Enrique Santiago y su grupo - por Julián Cudero Hernández  *

Las múltiples maniobras y transgresiones a la legalidad partidaria de Enrique Santiago y Ernesto Alba en el desarrollo de la Conferencia del PCA encierran un completo tratado de bribonería.

El pasado 5 de junio se celebró la Conferencia del Partido Comunista de Andalucía previa al XXI Congreso de PCE, cuya celebración está prevista para los días 8, 9 y 10 de julio próximo.

Enrique Santiago y su grupo empezaron por aumentar, sin causa ni fundamento, el número de delegados/as al XXI Congreso, pasando de los 400 del anterior Congreso de 2017 a los 500 actuales. Teniendo en cuenta que la organización del PCE en Andalucía es con diferencia la de mayor militancia, algo más de 3.000, cuando el total de la afiliación es de 7.713, y que es el territorio de máxima implantación del reformismo en el interior del PCE, esta primera bribonería, de entrada, trastocaba de manera grave en sede congresual la correlación entre las delegaciones reformista y comunista, favoreciendo de manera forzada e indebida a la primera.

Si en el anterior Congreso la militancia ascendía aproximadamente a 10.000 militantes y el número de delegados/as fue de 400 ¿qué sentido tenía con menos militantes ahora incrementar el número de participantes en el XXI Congreso hasta llegar a 500? Con esta maniobra Enrique Santiago y su grupo lograban en este Congreso situar a más de 30 delegados respecto del cupo anterior en un territorio con mayoría reformista, rompiendo desde el inicio del proceso congresual la correlación de fuerzas en perjuicio de una candidatura comunista alternativa.

La Conferencia del PCA se ha desarrollado 100% telemática. Ha sido la única Conferencia que ha rechazado el consuetudinario formato presencial previsto en los Estatuto del PCE. Escudándose en las elecciones andaluzas del 19 de junio, en lugar de posponer unos días la Conferencia o realizar el evento  de manera mixta, liberando de la presencialidad solo a quienes tuvieran algún compromiso electoral, pero manteniendo el formato estatutario presencial para el resto de las delegaciones, el grupo reformista impuso, sin razón ni fundamento, que el evento se hiciera de manera telemática ciento por ciento.

De esta forma, actuando de manera deliberada han obstaculizado sobremanera la posibilidad de conformar una candidatura comunista alternativa, dado que para su formalización se requería un aval documentado y por escrito superior al 10% de las acreditaciones y que los miembros de la candidatura alternativa aceptasen también por escrito su inclusión en la misma, algo extraordinariamente difícil de lograr por vía telemática, salvo para aquellos, como Enrique Santiago y su grupo que controlan el aparato de dirección del PCA y del PCE. En tales condiciones, resultó imposible que la candidatura de Alberto Cubero tuviera una representación en la Conferencia del PCA.

Pero es que, además, esta decisión de imponer el formato telemático transgredía las Normas de la propia Conferencia del PCA, dado que el punto 5.2 dispone que solo, exclusivamente, por una adversa situación sanitaria se podría sustituir el modo presencial por el telemático cien por cien y nunca por la concurrencia de un proceso electoral. De igual manera este proceder se apartaba de lo establecido en el artículo 27.7 de los Estatutos del PCE. Una nueva bribonería.

Ilustración de Fernando Francisco Serrano.

Además de lo expuesto, Enrique Santiago, Ernesto Alba y su grupo reformista, han vulnerado el secreto de las votaciones a delegados al XXI Congreso. La norma sexta establece que «Todas las votaciones serán a mano alzada, a excepción de aquélla en la que se elige la delegación, que será por votación secreta, directa y personal». Pues bien, a través de la red social de Telegram los militantes y en general cualquier ciudadano, han podido conocer la naturaleza de cada voto y la identificación del votante. Esto es, podemos saber quiénes votaron «sí» y qué otros optaron por la abstención. Una infracción mayúscula que está motivando que la militancia comunista impugne la Conferencia del PCA y pida que se repita de forma presencial, tal y como se establece en las Normas de la Fase Andaluza del XXI Congreso.

Por último, el grupo reformista dirigente impidió en la Conferencia del PCA del pasado 5 de junio el debido debate sobre la Enmienda a la Totalidad de las Tesis Políticas promovida por Alberto Cubero y que obtuvo el voto favorable del Comité Central del PCE, formando parte de los documentos a debate en el proceso del XXI Congreso de la organización. Con este grosero comportamiento se negó a los miembros de la Conferencia poder debatir sobre el contenido del documento alternativo, se impidió que un representante de la candidatura alternativa pudiera defender el mismo, y finalmente, se vetó la presentación de enmiendas al documento alternativo y se prohibió votar a las delegaciones entre el documento de Enrique Santiago y el de Alberto Cubero.

Debe tenerse en cuenta que las organizaciones de nación o región carecen de personalidad jurídica, según dispone el artículo 29 de los Estatutos del PCE. Ello implica que no tienen capacidad suficiente para disponer una medida contraria a la establecida por el Comité Central del PCE que sí es órgano de gobierno, representación, administración y disposición del Partido.

En estas condiciones, ¿pueden Enrique Santiago y su grupo impedir el debate de un documento alternativo avalado por el Comité Central del PCE? La respuesta es clara: el artículo 18 de los Estatutos del PCE señala que «Los acuerdos y resoluciones de los órganos superiores, en el ámbito de sus competencias, son de obligado cumplimiento para los inferiores sin perjuicio del derecho a manifestar su opinión orgánica e internamente sobre los mismos.»

Por otra parte, el punto 2.2.1 de las Normas de la Fase Andaluza del XXI Congreso señala que «el debate de los documentos debe hacerse, con el mayor grado de transparencia, tanto hacia el interior del PCA, como hacia la sociedad y medios de comunicación. El proceso de debate debe significar una gran movilización del conjunto del PCA». El punto siguiente es más claro aún: «la adopción de medidas que favorezcan la participación es fundamental para la celebración del Congreso y garantía de que éste expresa la opinión de toda la organización». Negarles a los asistentes a la Conferencia del PCA el debate sobre el documento alternativo y poder votar entre éste y el oficial ¿es una medida que estimula y ayuda a la participación de la militancia?

Así pues, no nos equivocamos si afirmamos que las múltiples maniobras y transgresiones a la legalidad partidaria de Enrique Santiago y Ernesto Alba en el desarrollo de este evento conferencial encierran un completo tratado de bribonería.

Pese a todas estas tropelías, la candidatura comunista alternativa contará con el apoyo de la mayoría de las delegaciones en el XXI Congreso del PCE. Ganaremos el Congreso. Pero hemos de trabajar antes, durante y después del mismo con inteligencia, estudio, reflexión, análisis, mucha firmeza y coherencia y sobre todo con entereza y dignidad comunista.

* Gracias a Julián Cudero Hernández, a HOJSA DE DEBATE y a la colaboración de Arturo Borges Álamo

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