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21:20h. Lunes, 24 de Junio de 2019

Tras las elecciones del 28A, los populares "a la guerra" - por Rafael Juan Rodríguez Marrero

 

FRASE R MARRERO

Tras las elecciones del 28A, los populares "a la guerra" - por Rafael Juan Rodríguez Marrero *

Vienen diciendo algunos politicastros populares por esta isla de Fuerteventura que, para las próximas elecciones -las del 26M a los municipios, cabildos, algunas comunidades autónomas y al Parlamento Europeo (todas en una)- van “a la guerra”.

Créanme que cuando escucho estas expresiones me entra cierto pavor, incluso algo de temor. Y es que las huestes de uno de “los señores de la guerra” y genocida (el bigotudo J.M. Aznar) parecen andar cabizbajas, heridas. Y se dice que “bestia herida, doblemente peligrosa”.

Con un importante porcentaje de participación (tres de cada cuatro personas con derecho a voto) parece evidente que el apoyo bastante extendido hacia el PSOE (partido que alcanza casi el 29% de los votos) ha encontrado en el miedo al “trifachito” un buen caldo de papeletas favorables. ¿No ocurrió algo semejante allá en 1982, con las primeras elecciones que ganara el PSOE (del innombrable Señor X) tras el inicio de la larga Transición? En aquella ocasión aún estaban frescas las imágenes (en blanco y negro y entre nieblas) de la sanguinaria dictadura; el fallido golpe militar del 23F ayudó, además, a recordarlas. Téngase en cuenta, también, que en aquellos tiempos las dictaduras, para el capital, eran sólo impulsadas y asumibles en territorios periféricos.

Quisiera entender el fenómeno que hemos vivido en el reino de las Españas durante las pasadas elecciones generales. Me refiero al hecho cuanto menos extraño de que la derecha política (con ideales siempre tan claros: aquellos de favorecer a las oligarquías existentes) se haya presentado al mercado electoral partida en tres. Sí es evidente el arrastre hacia posiciones más ultraconservadoras, incluso de corte neofascista, que conlleva la irrupción programada de la formación VOX ante el cuestionamiento, por el nacionalismo catalán especialmente, del sistema borbónico del 78´. Algo parecido era obvio afirmar, en los anteriores comicios de 2016, cuando el desgaste de legitimidad institucional que tanta corruptela estaba provocando en la matriz de la derecha política (léase la del PP) había llevado a la irrupción, a modo de recambio, de Ciudadanos (Cs).

Ante esta pérdida de peso específico electoral de las derechas, parece lógico  pensar, echando un vistazo a este tiempo de “larga Transición”, que realmente a la oligarquía tampoco le ha ido tan mal con la socialdemocracia (convertida desde hace años en social-liberalismo –condición necesaria para ganar el apoyo oligárquico-); de ahí la despreocupación de aquella por cuanto deben tener claro que “todo parece atado y bien atado”.

No obstante, en el modelo democrático de baja intensidad que padecemos, las organizaciones políticas que son permitidas a participar en la feria electoral lo hacen al interior de un mercado caracterizado por ser de concurrencia competitiva; precisan, para mantenerse, obtener respaldo en forma de votos pues estos son lo que pueden asegurar representatividad institucional y ésta es la puerta a diversas fórmulas de financiación y de obtención de subvenciones, necesarias para mantener los aparatos de partidos.

Resulta así normal (aun cuando genera temor en algunos oídos) escuchar esas apelaciones “a la guerra” por parte de aquellos que durante tantos años se han nutrido de las tetas de “mamá” Estado y sus instituciones (vía subvenciones varias) y que ahora temen perder tan lucrativo negocio; amén de la erótica del poder, que también tiene su impronta entre tantas cabezas bien pensantes (pese a ser guerreras).

En Fuerteventura, a 4 de mayo de 2019

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Rafael Juan Rodríguez Marrero

 

RAFAEL JUAN RODRÍGUEZ MARRERO reseña

 

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