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06:50h. Sábado, 14 de diciembre de 2019

¿Gana un partido cuando no le vota el 67% de los españoles? - por María Puig Barrios

maría puig barriosEs vital para los pueblos no dejarse arrastrar por la corriente imperante en la vida política, sino ir superándola para analizar y sacar conclusiones desde la otra orilla. El discurso de ganadores y perdedores en la vida en general, y en la política en particular, es un discurso que solo sirve para alterar la realidad. Hay triunfos mal gestionados que llenan los juzgados de casos de corrupción en el corto espacio de tiempo de una legislatura, ganancias de unos pocos que sirven para empobrecer a la mayoría, éxitos con trampas y victorias pírricas.

 

¿Gana un partido cuando no le vota el 67% de los españoles? - por María Puig Barrios, de la Coordinadora Popular por la Vivienda y los Derechos de la Clase Trabajadora AVANCE SOCIAL).

Es vital para los pueblos no dejarse arrastrar por la corriente imperante en la vida política, sino ir superándola para analizar y sacar conclusiones desde la otra orilla. El discurso de ganadores y perdedores en la vida en general, y en la política en particular, es un discurso que solo sirve para alterar la realidad. Hay triunfos mal gestionados que llenan los juzgados de casos de corrupción en el corto espacio de tiempo de una legislatura, ganancias de unos pocos que sirven para empobrecer a la mayoría, éxitos con trampas y victorias pírricas.

El PP ganó las elecciones, con mayoría absoluta, en el año 2011. Mientras aumentaban los índices de paro, las salidas de los jóvenes del país, los recortes sociales y la deuda pública, se producían fuertes disputas por el poder dentro del PP. Esto los ha llevado a sucesivas denuncias entre ellos, destapándose auténticas tramas de corrupción con el dinero público. Aumenta la contestación social y se organiza una nueva formación joven que cuestiona estas políticas: Podemos. Todo ello no le conviene a las grandes fortunas que se han visto obligadas a buscar de prisa y corriendo a un nuevo y joven sustituto para paliar el posible desastre electoral del PP: Albert Rivera.

Para intentar recuperar el poder perdido, el PP ha recurrido, más allá del discurso y la crítica política, a la campaña del miedo y a falseamientos que cuentan, por lo que se está viendo, con sus particulares y poderosos “fabricantes de falsedades”, y voceros. En diciembre del 2015, el PP no paró de decir que había “ganado” pero solo fue el partido más votado que no pudo formar gobierno por sus pésimas relaciones con las demás fuerzas políticas. Al final, el PP se vio obligado a convocar nuevas elecciones. A las grandes fortunas de este país no les sirve que su representante político “gane”, si éste no puede formar gobierno.

Ahora, después de redoblar los “esfuerzos” mencionados, el PP ha obtenido el 33% de los votos con lo cual no le votó el 67% de los españoles. A pesar de ello, han conseguido 137 diputados pero le hacen falta 176 para gobernar. Los escaños de Albert Rivera solo le permiten llegar a 169 escaños. Muchas artimañas, pero no han podido cuadrar bien las cuentas. ¿Han ganado?

Eso depende, por lo visto, del PSOE. Para atar corto a Pedro Sánchez, ha salido a la escena política Felipe González, el mismo que se unió a la derecha europea, a Khol y Chirac, para diseñar una Europa en la que España tenía que ir privatizando las empresas públicas y desmantelando la industria, agricultura, pesca... Felipe González que, para formar gobierno en 1993, se alió con Jordi Pujol (él sabrá por qué), en lugar de Julio Anguita, dijo que los británicos mayores, que tenían como él 74 años y no tenían futuro, habían decidido salirse de la Unión Europea, mientras los jóvenes que sí tenían futuro votaban por la permanencia. Y lo decía en España donde muchos jóvenes han tenido que marcharse a países industrializados para encontrar empleo; donde los mayores “sin futuro” tienen que mantener a sus nietos con los padres jóvenes en paro, mientras él cobraba de una empresa por él privatizada y se paseaba en yate, fumando habanos. Y lo decía para cortar la iniciativa política de los jóvenes que luchan por una España y una Europa más sociales. ¿Qué le queda por hacer? ¿Inmolar ahora al PSOE en la Gran Coalición PP-PSOE?

Y de los supuestos ganadores a los supuestos perdedores. Cuando un movimiento joven, recién creado, no entregado a los bancos y a las grandes fortunas, se presenta por primera vez a unas elecciones (las europeas de 2014) y consigue más de un millón de votos, cuando logra gobernar en importantes ciudades, cuando obtiene cinco millones de votos en el 2015 y 2016, después de reiteradas acusaciones falsas (que siempre han terminado archivadas en los juzgados) y comparaciones políticas que son un insulto a la inteligencia, ¿Son derrotados? ¿Por plantearse objetivos ambiciosos como el sorpasso porque así lo requiere la situación política y social? Es legítimo hacerlo para conseguirlo y si no, para avanzar y ser fuertes con el fin derrotar las políticas de recortes sociales en la calle, en los ayuntamientos, en el Parlamento y La Moncloa, siempre con la gente.

Unidos Podemos lepido que reflexionelo que tengaque reflexionar porque siempre conviene hacerlo con serenidad para mejorar y fortalecer el trabajo político y social, pero no les ofrezcaustedes en bandeja a los que han impuesto las políticas de recortes y a sus voceros, a los “fabricantes de falsedades”, a los que contemporizan con la corrupción, una supuesta derrota inexistente. Nunca en España se había logrado tanto en tan poco tiempo.

Los cinco millones de votantes motivados por un cambio social hemos votado porque necesitamos que siga vivo y fuerte ese movimiento joven, reflexivo y a la vez, audaz, dispuesto a ganar la hegemonía social para construir una sociedad donde sean prioritarios los derechos sociales (empleo, vivienda, educación y sanidad públicas de calidad para todos) y que éstos no se conviertan en los negocios privados de unos pocos.

* En La casa de mi tía por gentileza de María Puig Barrios

 

 

maría puig barrios