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07:52h. Lunes, 19 de agosto de 2019

La muerte de un guardia civil - por Nicolás Guerra Aguiar

 

FRASE AGUIAR

La muerte de un guardia civil - por Nicolás Guerra Aguiar *

La noticia divulgada por la agencia EFE ocupó escasamente diez líneas. Se resume así: un agente motorizado de la Guardia Civil persigue a un turismo. La moto roza con un camión. El motorista pierde el control y fallece.

Poco a poco se van conociendo más detalles: el coche, de matrícula francesa, se saltó un control policial; transportaba doscientos kilos de jachís; los ocupantes (“posiblemente magrebís”, como si la raza marcara) fueron detenidos; Fermín Cabezas González, 45 años, deja mujer e hijo.Algunos periódicos -más pendientes de impactos emocionales que de rigores informativos- lanzan la noticia con destacados titulares.

Algunos periódicos -más pendientes de impactos emocionales que de rigores informativos- lanzan la noticia con destacados titulares. Así, Okdiario: “Un agente de la Guardia Civil ha muerto esta tarde tras ser atropellado por un coche blanco”. Otros (Elmira.es) son más prudentes: “Muere un motorista en Cádiz tras un brutal accidente”. Y un tercer bloque (elpaís.com) está más documentado: “El motorista ha impactado con un camión durante la persecución”.

Varios políticos muestran sus condolencias por las redes: reconocen (presidente del Gobierno) el trabajo de todos y les agradecen que arriesguen “su vida cada día por nuestra seguridad y en la lucha contra el crimen”. Sin embargo no van más allá de una simple nota (el señor Casado termina su mensaje con “descanse en paz”, como si la vida del agente hubiera sido el infierno y la muerte liberara. Porque descansa en paz quien no la consiguió a lo largo de su vida). Yo esperaba algo más.La Guardia Civil del siglo XIX no siempre es considerada como la fuerza militar-policial que garantiza el orden social sino, a veces, como la defensora de particulares intereses

La Guardia Civil se fundó en 1844. Finalizada la primera Guerra Carlista (1833 – 1840) hambre, miseria, familias sin padres o hermanos mayores, pueblos destruidos… son consecuencias de las luchas interborbónicas: exaltados conservadores frente a europeizados liberales. Al final sucedió lo de siempre: perdieron los proletarios, y estos crearon bandas y cuadrillas para robar a las minorías dominantes.

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La institución se convirtió, entonces, en elemento armado: reprime el bandolerismo y protege propiedades, carruajes y caminos. De ahí los versos de García Lorca en “Prendimiento de Antoñito el Camborio” (Romancero gitano, 1928): “Guardia civil caminera / lo llevó codo con codo”. Aquí no se esconde el antagonismo entre la Benemérita y la sociedad gitana (gitano como mito): una voz anónima (¿el mismo poeta?) le recrimina a Antoñito la facilidad con que fue detenido por cinco guardias (“Antonio, ¿quién eres tú? / Si te llamaras Camborio / hubieras hecho una fuente / de sangre con cinco chorros”).Ya en el XX, julio de 1936, el Inspector General del Cuerpo permaneció fiel al Gobierno republicano (guardiacivil.es) y ordenó “mantenerse leales al poder legalmente constituido”.

La Guardia Civil del siglo XIX no siempre es considerada como la fuerza militar-policial que garantiza el orden social sino, a veces, como la defensora de particulares intereses: “Demostrará ser un eficaz instrumento de represión y control al servicio de la oligarquía terrateniente” (Blanco Aguinaga y otros: Historia social de la Literatura española). La experiencia republicana de 1873 termina al año siguiente: el general Pavía disuelve el Parlamento con la Guardia Civil y se reinstaura la monarquía.

Ya en el XX, julio de 1936, el Inspector General del Cuerpo permaneció fiel al Gobierno republicano (guardiacivil.es) y ordenó “mantenerse leales al poder legalmente constituido”. Unos se rebelaron contra las órdenes. Otros las acataron. Por tal razón el brigada de la Guardia Civil del puesto de Vallehermoso (Francisco Más García) y cuatro números fueron sometidos a consejo de guerra en Tenerife (HOY, 2 de agosto, 1936): son acusados de rebelión militar (precisamente por defender el orden constitucional). Se piden, respectivamente, pena de muerte y “reclusión perpetua a muerte”.

Años después (1977) hubo tiros en el campus lagunero y murió el joven Javier Fernández QuesadaEn junio de 1968 muere el primer guardia civil asesinado por la banda terrorista ETA. Desgraciadamente fue el comienzo de una bárbara actividad que segó hasta 2011 las vidas de ochocientas veintinueve personas: doscientas tres eran guardias civiles. Vimos terribles escenas cuando coches-bomba estallaron en casas cuarteles: once muertos (entre ellos cinco niñas) y noventa heridos en Zaragoza, 1987...

La Guardia Civil imponía. Una noche de 1969 (¿1970?) varios compañeros y yo botelloneábamos en la plaza de San Honorato, La Laguna, iluminados por la tenue luz de una farola. De repente surgen de las sombras cuatro figuras con tricornio, capa y metralleta en las manos. Nos ordenan que no nos movamos (¡estábamos petrificados!) y nos piden el DNI. Fueron cinco minutos, pero jamás volví a la plaza. Más: durante la huelga de TITSA (transportes de Tenerife), la presencia de una pareja con el subfusil en cada guagua es otra imagen de negativo recuerdo.

La incorporación de gente joven con formación superior le ha permitido evolucionar. Tanto, que solo en este mes ha tenido varias actuaciones contundentes.Años después (1977) hubo tiros en el campus lagunero y murió el joven Javier Fernández Quesada: “La Guardia Civil, de forma sorpresiva, entró en la universidad y cargó contra los estudiantes que estaban en la escalinata del Edificio Central”. Así lo recordó la propia Universidad (12.12.2017) durante el cuadragésimo aniversario de su muerte.

Luego llegó el 23-F (1981), y parecía que retornábamos a 1874. Pero, por suerte, el golpe fracasó. Y con el fracaso, la aplastante victoria del PSOE en las urnas, el perdón a medias de los pecados y la expulsión de sus cabecillas.

Han pasado casi treinta años. La Guardia Civil -no lo olvidemos: institución también formada por humanos- ya no es la misma, se ha profesionalizado. La incorporación de gente joven con formación superior le ha permitido evolucionar. La muerte, pues, de Fermín Cabezas González (Guardia Civil de Tráfico) se produjo en el ejercicio de su obligación profesional al servicio de la sociedad.Tanto, que solo en este mes ha tenido varias actuaciones contundentes. Una: la Asociación Unificada de Guardias Civiles (elmundo.es) solicita dieciocho años de prisión para un coronel del Cuerpo acusado de varios delitos, entre ellos presunta introducción de toneladas de jachís con pingües beneficios (Unidad Central Operativa, UCO).

Dos: UCO destapa “la posible manipulación del exministro PPiqué a favor de OHL en el contrato de la Ciudad de la Justicia madrileña”. Tres: incauta miles de documentos de un Ayuntamiento (PP) inmediatamente después de que el alcalde supo que iba a perder el puesto. Cuatro: detiene a un abogado valenciano por hipotético cobro de comisiones a contratistas del Ayuntamiento. Cinco: aporta supuestas facturas falsas de OHL para pagar comisiones a Coalición Canaria...

La muerte, pues, de Fermín Cabezas González (Guardia Civil de Tráfico) se produjo en el ejercicio de su obligación profesional al servicio de la sociedad. Mujer e hijo merecen algo más.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

 

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