Buscar
martes, 09 de agosto de 2022 00:58h.

Recordando a Felo Monzón en su Homenaje - por Antonio Aguado Suárez

 

f aas

 

FELO MONZÓN GRAU-BASSAS
FELO MONZÓN GRAU-BASSAS

Recordando a Felo Monzón en su Homenaje - por Antonio Aguado Suárez, coherente veterano militante socialista  *

Aunque nostalgia es una palabra que está muy denostada, pues se suele decir, hay que mirar el futuro y no tener nostalgia del pasado, cierto si éste ha sido negativo, pero no es lo mismo habiendo sido positivo y desde esta posición, es como recuerdo con nostalgia una época, en la que tuve la fortuna de conocer a personas que como íntegros y coherentes socialistas y republicanos, con sus extraordinarios ejemplos  en gran medida marcaron mi vida. 

ANTONIO AGUADO Y ERASMO QUINTANA

Dos socialista de toda la vida, Antonio Aguado y Erasmo Quintana, en el acto de reposición del mural de Felo Monzón en el Teatro Cuyás

 

Con esa premisa, me tocó hablar de la faceta política de Felo Monzón en su homenaje. Empecé diciendo que tuve la suerte de conocer y compartir militancia comprometida y sacrificada con compañeros veteranos socialistas republicanos, iniciada a partir de 1972 cuando me afilie en Londres al PSOE y la UGT, estaban como exiliados en esa ciudad donde como emigrante residí desde 1968 hasta 1976 . 

La experiencia fue muy positiva, lo mismo que la experimentada con los compañeros con los que me encontré a mi regreso. Éstos habían  sufrido represión y encarcelamiento, pero su integridad se mantuvo siempre inalterable. Eran nuestros referentes y a quienes más admirábamos, solíamos escucharles con mucha atención acerca de sus vivencias, que nos las exponían sin rencor e incluso nos aconsejaban, no cometer ningún error para no darles argumentos a favor de un nuevo golpe de Estado, como así ocurrió el 23 de febrero de 1981. Eran compañeros realmente admirables.

Sintonizaba mucho con todos ellos, pero con el que más me identifiqué fue con Felo Monzón. Podría hablar muy extensamente sobre él y de las experiencias que compartimos, pero sirva como ejemplo lo que aconteció durante las primeras elecciones generales de junio de 1977. Presentamos como candidato al Congreso de los Diputados a José Luís Pérez Ojeda que era un aparcero, concurría en él su condición de analfabeto, pero como autodidacta se había formado escuchando por las noches Radio Pirenaica. Tenia las ideas muy claras y las exponía realmente bien en los mítines, siendo de los candidatos más aplaudido.

Felo, que mostraba en su pintura gran compromiso social por las clases más humildes y desfavorecidas, estaba muy interesado en conocer a José Luís y aprovechando que se celebrAba un mitin en Vecindario en el que participaba, acudimos y le causó una gran impresión. Al terminar nos desplazamos a una cafetería cercana y sostuvo con él una extensa e interesante conversación, dándole todo tipo de información acerca de la vida que padecían los aparceros, con tanta explotación que soportaban incluido su alojamiento en infraviviendas en muy modestas cuarterías. Quedaron emplazados y al terminar las elecciones Felo fue a visitarlo y entre ellos se granjeó un gran compañerismo y amistad.

Por su simbolismo, fue muy impactante el acto que en unas jornadas de reflexión sobre el pasado del PSOE y más concretamente, relacionado con sus valores republicanos, organizamos en la sede del Partido en enero de 1981 que titulamos: ”La Segunda República, ¡gran ocasión perdida!”. Para esa ocasión me reuní con los compañeros veteranos republicanos y, después de la buena acogida que tuvo la iniciativa por parte de todos ellos, ya era cuestión de elegir a un ponente y hubo acuerdo unánime, cuando propuse que fuera Felo Monzón, pues había vivido como secretario general provincial de Juventudes Socialistas plenamente esa época, primero para lograr la consecución del  modelo de Estado republicano y posteriormente en la lucha para su preservación, habiéndole costado como a tantos otros compañeros encarcelamiento y represión.

Su charla fue muy interesante e instructiva. Empezó exponiendo la situación que se vivía en España, de atraso y miseria con una gran pobreza, altos índices de analfabetismo, trabajadores sin apenas derechos y las mujeres muy discriminadas. Tanta injusticia provenía de aquella derecha española gobernante y sus poderes fácticos.                       

La llegada de la II República fue motivo de esperanza y un revulsivo en las capas populares, que habían sido sometidas a una gran opresión. Expuso el ejemplo de Juan Negrín a quien los compañeros veteranos socialistas republicanos de Canarias le profesaban mucha admiración. Gran parte de la charla-coloquio reseñada, se pasó hablando de su figura y obra y fundamentalmente de la ilusión que les había despertado la II República y los avances producidos durante su escaso tiempo de implantación. De ahí la consideración de gran oportunidad perdida, exponían todo sin rencor y abogando por la reconciliación, pero eso si, les preocupaba como se demostró el 23 de febrero de 1981, la reacción de los fascistas.

Después de haber vivido muy emocionadamente las primeras elecciones generales de 1977, las de octubre de 1982, también tuvieron una gran carga emocional. Por las encuestas y sobre todo el ambiente en la sociedad, se esperaba que el PSOE las ganaría, como así ocurrió. En el comité electoral teníamos un trato especial a los compañeros veteranos socialistas republicanos, como por ejemplo situarles en los actos en zonas accesibles. Para el recuento de las votaciones, les preparamos una sala conjunta y fueron de los primeros en conocer el resultado que adelantándose al Ministerio del Interior nos lo facilitó Alfonso Guerra. Tuvo la deferencia de hacerlo empezando por Canarias como comunidad mas alejada. Recibió esa alegre información el entrañable y malogrado compañero Domingo González Chaparro que era el coordinador general, me encontraba con él como coordinador de los actos electorales. De inmediato fuimos a informarle a los compañeros veteranos y la alegría se desbordó y con abrazos emocionales, nos uníamos soltando mas de una lagrima celebrando el resultado obtenido, pero también recordando a los compañeros fallecidos y que no estaban entre nosotros para celebrarlo. Para ellos era volver al gobierno del que fueron despojados, por un golpe de Estado.       

Otro pasaje de mi vida con Felo y del que guardo un gran recuerdo fue cuando su hijo Felito como director de Juventud del Gobierno de Canarias, inauguro la Casa de la Juventud de Schamann. Tenía mucho significado y es que el edificio muy amplio, acogía a una sede de la OJE (Organización Juvenil Española), que era uno de los últimos vestigios que quedaba del franquismo. El acto por su trascendencia fue muy emotivo y Felito que era gran baluarte de su padre, tuvo una intervención realmente memorable. Tenían entre ellos una gran sintonía y compenetración y se sentían muy orgullosos el uno del otro.

El compañerismo y la generosidad formaban parte como principales señas de identidad de Felo Monzón. Entre tantas ocasiones, lo demostró cuando pudo haber sido elegido en el 4º Congreso Regional celebrado en 1986 en Tenerife, como miembro del Comité Federal, representando a Izquierda Socialista a la que pertenecía, pero él prefirió que fuera el también entrañable malogrado compañero Carmelo Padrón, que salió elegido con el 52% de los votos frente al 48º de los oficialistas. 

Felo tenia un carácter afable y muy cercano, era de esas personas que por su forma de ser, concitaba admiración y aprecio. En las reuniones solíamos escucharle con mucho interés sus reflexiones y apreciaciones, que acostumbraba a exponer mediante su gran capacidad de síntesis. El legado que nos dejó permanecerá para siempre.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Aguado Suárez  

ANTONIO AGUADO RESEÑA
 

      

 
MANCHETA FEBRERO22