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lunes, 05 de diciembre de 2022 21:11h.

El colonialismo y sus imprescindibles colaboradores - Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC)

Al aherrojamiento militar de un pueblo continúa el expolio económico y la esterilización cultural, para lo cual son imprescindibles, no solamente los colonialísimos cuerpos y fuerzas de ocupación sino, lo que es aún más importante, los colaboradores necesarios extraídos de la sometida y damnificada población.

El colonialismo y sus imprescindibles colaboradores - Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC)

Al aherrojamiento militar de un pueblo continúa el expolio económico y la esterilización cultural, para lo cual son imprescindibles, no solamente los colonialísimos cuerpos y fuerzas de ocupación sino, lo que es aún más importante, los colaboradores necesarios extraídos de la sometida y damnificada población.

Son estrechísimos colaboradores del colonialismo, parasitando conjuntamente al esclavizado pueblo, obteniendo favores y prebendas en forma de migajas, como pago a su traición, origen de la frase guanche “Fore troque nai”  (fuera traidores). Un símil lo podemos encontrar cuando los comensales de un suculento banquete sacuden los restos caídos en el mantel a unas hambrientas gallinas que continuamente amenazan con desafectarse de sus amos en el supuesto de que les sigan reduciendo las migajas (más de cuarenta y dos mil millones de euros genera el producto interior bruto de canarias anualmente, siendo unos seis mil millones, la séptima parte, el presupuesto de Canarias).

En función de sus espurios intereses el colonialismo no tiene escrúpulos en financiar consignas quintacolumnistas como la acuñada en su momento por el PSOE que rezaba: “Socialismo es libertad”, que, como una cotorra, dicho sea sin segundas para ambos, no paraba de repetir Jerónimo Sahavedra, otro forofo del colonialismo, libertad que degeneró posteriormente en los asesinatos de los GAL. Otra consigna para los quintacolumnistas del nacionalismo canario, consciente o inconscientemente, es la no menos famosa “Canarias libre y socialista”. No hay que ser muy avispado para encontrar la similitud entre ambas. Por extensión obtenemos “Canarias libre y anarquista”, “Canarias libre y conservadora”, “Canarias libre y liberal” y así hasta el infinito y más allá, para regocijo del arcaico colonialismo.

Uno de los ejemplos más ilustrativos lo tenemos en el referéndum celebrado el 12 de marzo de 1986, mediante el cual el pueblo canario, ejerciendo su derecho a la libre determinación o autodeterminación, se opuso rotunda y mayoritariamente a integrarse en la OTAN, lo que supuso un sorpresivo revés para el colonialismo, desconcertado por nuestra “desafección” y del que salió tan escarmentado que no quiere ni oír hablar del asunto e intenta no ejecutar nuestra democrática victoria.

El colonialismo y sus lacayos articularon dos tácticas principales en su estrategia global para mantener la situación colonial: 1) Modificar la ley electoral canaria exigiendo un 30 por ciento de votos para obtener representación parlamentaria y 2) Potenciar la abstención electoral de los independentistas, una parte de los cuales ya lo habían hecho en el citado referéndum a instancias de Don Antonio Cubillo, llegado de su exilio argelino en 1985, abstención que probablemente sirvió de inspiración al colonialismo en su táctica abstencionista.

Cuando una organización que tiene como única consigna libertaria en una colonia la descolonización e independencia, como el Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC), decide participar en las elecciones, denunciando la farsa que las mismas suponen el colonialismo modifica la ley electoral a nivel estatal, exigiendo avales a aquellas organizaciones y sólo a aquelllas que no tengan representación parlamentaria (vulnerando el secreto del voto, pues cada elector sólo puede avalar a una organización), que resultan discriminadas al vulnerar dicha modificación los derechos humanos fundamentales, lo que confirma en todos sus términos la actitud abstencionista del colonialismo en cuanto a las fuerzas anticoloniales se refiere, constatable además en la concesión de emisiones de radio con amplia programación así como en otros medios de comunicación masiva a aquellos que se autoproclamen independentistas y abstencionistas. Si todavía alguien alberga alguna duda al respecto puede resolverla comparando la conscienciación independentista de catalanes y vascos, que nunca comulgaron con el camelo abstencionista, con la canaria.

Siendo estas, los topes electorales y la ilusa creencia de que la abstención sirve para algo, las principales tácticas promovidas a raíz del glorioso referéndum en contra de la OTAN de 1986, no son las únicas, pues continúa el control colonial del sistema educativo, económico y de medios de comunicación masivos, así como la aculturación de nuestro pueblo, bajo la custodia misionera-militar, continuando también la alienación y marginación de nuestra juventud mediante la permeabilidad de nuestras inexistentes fronteras y la permisividad con las drogas en general y el alcohol y el tabaco en particular, probablemente el sitio del planeta donde los menores de edad acceden más fácilmente a licores y máquinas expendedoras de tabaco, tácticas nada novedosas, basta recordar nuestra historia cuantitativa: el cultivo de viñas y caña de azúcar, con los famosos trapiches, para la obtención de vinos, rones y derivados han constituído monocultivos canarios.

 

Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC)