Brevísimos apuntes sobre la educación y la cultura en la II República y el papel en democracia del Centro de la Cultura Popular Canaria - por Fidela Velázquez
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Brevísimos apuntes sobre la educación y la cultura en la II República y el papel en democracia del Centro de la Cultura Popular Canaria
Fidela Velázquez
Me pidieron hablar del CCPC brevemente en la comida posterior a la entrega del Premio Canarias, y no encontré mejor tema que el paralelismo en Canarias en estos últimos 50 años del CCPC con la educación y la cultura en la II República.
En efecto, durante la República y de la mano de Marcelino Domingo y Rodolfo Llopis se abordó una de las más ambiciosas reformas educativas que nuestro país ha vivido y que quiso dotar a la República de la mejor generación de maestros y maestras que este país había tenido nunca. De fondo, el 40% de analfabetismo, una élite formada que provenía de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), cuyas reflexiones sobre el hecho español acompañaron el cambio de siglo y que mentorizaron dichos cambios y la necesidad de construir miles de escuelas que paliaran el penoso panorama heredado. Formación de maestros, cambios y generalización de la educación, universalización de la cultura, con las Misiones Pedagógicas y La Barraca llevando a los últimos rincones arte, cine, teatro, conferencias, conciertos...
Si pensamos en la cultura canaria, en la transición los canarios éramos analfabetos de lo nuestro. No se hallaba un triste libro para aprender sobre la canariedad, salvo algún folleto turístico... hasta que apareció el Natura y Cultura, una suerte de catecismo de la canariedad.
Paralelamente, aparece Manuel Lorenzo Perera como profesor de la Normal que crea en sus alumnos la curiosidad por la investigación histórica y etnográfica, alumnos que en breve van a engrosar las filas de los docentes de la escuela canaria, con las herramientas pedagógicas aprendidas de Lorenzo Perera. Pero las técnicas y herramientas pedagógicas poco pueden hacer sin recursos. Y, afortunadamente, de forma paralela, aparece el CCPC con su ingente producción de bibliografía y de discografía. Ya estaba listo el caldo de cultivo que, conjuntamente con las Escuelas de verano, revolucionó la escuela canaria de forma autónoma, sin programación explícita de la administración educativa y, en ocasiones, enfrentándose a ella. No es casual que los dos últimos premios Canarias de Cultura Popular sean, precisamente, Manuel Lorenzo Perera y el Centro de la Cultura Popular Canaria. Gracias a ellos, Canarias ha abandonado el analfabetismo funcional de lo propio y se ha convertido en un territorio orgulloso de su cultura, de su legado, de sus tradiciones y de su etnografía.
Por eso el sábado comparaba el milagro y la revolución de la Segunda República en materia educativa y cultural, con la producida por el ingente trabajo del CCPC dotando de herramientas para aprender y para entendernos a todos los canarios.
Aún queda mucho por hacer, pero por la ingente labor, un millón de veces, GRACIAS.