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sábado, 10 de diciembre de 2022 05:40h.

Cuerpo de ausencias, Carmen Paloma Martínez - por Rosario Valcárcel

 

FR C D A

Cuerpo de ausencias, Carmen Paloma Martínez - por Rosario Valcárcel, poeta y narradora *

 Los zapatos nuevos / De mi hermana quedaron sin estrenar/ Eran los zapatos para una niña muerta…/ Desde entonces –sin saberlo- / Me acompaña la más terrible soledad.                                                                                                                                                 

Al leer estos versos de Carmen Paloma me he sentido embargada por la belleza de los recuerdos, de la memoria como fuente de sentimiento que regresa y desprende soledad. Por esa soledad que la mayoría de nosotros consideramos el mayor enemigo de los seres humanos, y para evitar ese horror lo silenciamos, lo eliminamos como algo desagradable y absurdo.

 

ROSARIO CARMEN PALOMA
 

Pero la poeta ni lo silencia, ni lo oculta, por el contrario ha querido dar voz a una mujer, quizás su madre, representando a tantas y tantas mujeres de aquella época, y para ello derrumba sus  muros interiores, el corazón árido. Se separa del resto del mundo, entra en su cuerpo y plasma e interioriza la soledad y la impotencia desde esta metáfora que titula Cuerpo de Ausencias. Un poemario donde afloran poemas de argumentos personales y originales en cuanto a ritmo, musicalidad y profundidad.

 

 

CUERPO DE AUSENCIAS
 

Estoy tan sola / que puedo olfatear la noche/ Pulsar/ sus erizadas y azules crestas / Desplomarme en su infinidad/  Los goznes del portón callan/  Los grillos han enmudecido / Y –la nausea- nuevamente /Al abrir los ojos cada mañana.

 

Frente al intimismo de un yo que se desvela en confidencias en los poemas iníciales, dando paso a la nostalgia, a una vida de errancias repleta de maletas que van y vienen.

Mi infancia / Era esa caja de metal debajo de la cama familiar / Allí donde dormía mi única muñeca  mi tesoro/  También hogar de inmundas cucarachas. / La pobreza de la post guerra /Granizo de los huesos/ Mis piernecitas como hilos y cuatro aceitunas de cena / La Escualidez… 

 

Podría decirse que Carmen Paloma Martínez, es una poeta de la experiencia por lo que se aleja del confesionalismo romántico para aproximarse al supuesto, a esa poesía que podríamos encuadrar en la poesía de la vida, por cuanto es un muestrario de situaciones asumidas, soñadas, exploradas o ficcionadas. Nos presenta un personaje que padece episodios de carga a su malherido cuerpo, hecho añicos, roturas, heridas internas, cicatrices avaladas por la poeta, ordenando y desordenando la palabra en constante búsqueda, con la consciencia de quien lo escribe ha de padecer nuevas soledades.

La casa permanece oscura, es la casa que te envuelve como si hurgara en tus entrañas. Sombra entre las sombras, solo queda asumir lo deshabitado, el vacío. La imagen de todo lo que es oscuro en nuestro interior. El crucifijo de la adolescencia. La memoria que se desangra. Y nadie desea mirarse al espejo que nos devuelve nostalgia, infelicidad, laceraciones de viejas heridas. Sueños coagulados. La herida de nacer y su propio grito. Las palabras mutiladas.

veces/ hubiera querido que me abortaran la cabeza / -solo la cabeza - / y dejaran vivo mi cuerpo  -solo el cuerpo

Un escritor es la consecuencia de muchas voces, de muchas almas, dice León Barreto. Y en Carmen Paloma se escuchan cuando nos habla de vértigos y de simas, de la fugacidad del tiempo y del abandono de los dioses, de los precipicios y el cansancio, de las almas obstinadas y del combate mortal de las palabras, de los hechizos sensuales, de los corazones que dejan de latir.

Natural de Madrid, ha vivido en Andalucía y otras ciudades españolas. Residió en La Habana durante catorce años Y fue tan decisiva esa estancia en la isla que desde hace unos años prepara un libro titulado Cuentos de La Habana, una recopilación en forma de experiencias personales vividas durante su estancia en Cuba.

 Por aquí desfilan los clásicos, desde César Vallejo a Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik, Emily Dickinson, Rimbaud, Quevedo, Heráclito de Éfeso o Ida Vitale. Los tránsitos de la vida, que a veces hay que sorber deprisa, y en otras ocasiones se transforman en etapas de sigilos y olvidos. Y de preguntas como las que nos hace Murakami:

 

- ¿Quién diablos puede distinguir el mar de lo que se refleja? ¿Puedes tú distinguir entre la lluvia que cae y la soledad?

            Solo o puede decir que en Cuerpo de Ausencias hay Literatura.

CUERPO DE AUSENCIAS PORTADA

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Rosario Valcárcel, poeta y narradora

* En La casa de mi tía por gentileza de Rosario Valcárcel

https://blog-rosariovalcarcel.blogspot.com/

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