Las cumbres del clima como negocio - por Joaquín Rábago

Las cumbres del clima como negocio

Joaquín Rábago

Leo en la prensa alemana que la próxima cumbre del clima de la ONU puede resultar un fracaso debido a los abusos en los precios del alojamiento que tendrán que pagar los delegados países participantes. 

La COP30 está previsto que tenga lugar del 10 al 21 de noviembre en la ciudad portuaria de Belén, capital del estado brasileño de Pará, y se espera en principio que asistan hasta 50.000 personas.

Escribo “en principio” porque la hostelería local ha decidido más que multiplicar los precios, y hay habitaciones de hotel que antes costaban el equivalente de once euros la noche y costarán de pronto 364. 

Un columnista de aquel país, Lorenzo Carrasco, ha bautizado la reunión de Belén en el diario Gazeta do Povo con un juego de palabras como la “FIASCOP 30”.

LORENZO CARRASCO

Los precios son tan elevados que hasta escandalizan a los representantes de los países ricos, y así, según cuenta el corresponsal del diario Junge Welt, el presidente austriaco, Alexander van der Bellen, ha dicho que no asistirá.

Según declaró ese político, del partido de Los Verdes, los costos en que incurriría no están dentro del “marco presupuestario de la oficina de la Presidencia”.

Hace ya un par de semanas, un grupo de países en vías de desarrollo y otros veintisiete del llamado mundo rico como Bélgica, Canadá, Holanda y Suecia escribieron una carta a la ONU para que cambiase el lugar de la reunión.

“Somos todos funcionarios y por tanto responsables ante los contribuyentes, por lo que no podemos justificar nuestra participación en la COP 30”, escribieron.

El presidente del Grupo de Países Menos Desarrollados (PMA), Evans Njewa, de Malaui, criticó también en declaraciones a los medios que precisamente esos países, que son los más afectados por el cambio climático, no vayan a poder asistir a la conferencia debido a los costes.

El Gobierno brasileño ha contratado dos cruceros, uno de la naviera belga MSC Cruises y otro que navega con pabellón italiano, el “Costa Diadema”, que ofrecen juntos 3.000 camas, por las que los delegados de los países pobres pagarán 220 dólares la noche frente a los 600 que tendrán que abonar los  ricos.

Después del fiasco de la reciente cumbre del plástico celebrada en la sede ginebrina de la ONU, a la que asistieron delegaciones de casi 180 países,  y en la que no se llegó a ningún acuerdo, hay que preguntarse si tiene sentido tal movimiento de personas desde tantos lugares del mundo.

Protesta por el último borrador de acuerdo para el Tratado Global de los Plásticos, en la cumbre de la ONU en Ginebra, en agosto de 2025. Martial Trezzini Efe

Los culpables del fracaso de la cumbre contra los plásticos - Sònia Sánchez ARA

En la era de internet y con la facilidad de organizar videoconferencias sin que nadie se vea obligado a abandonar su país y ni siquiera de ciudad, ¿no tendrían esas posibilidades técnicas mayor sentido? 

¿No sería mucho más inteligente desde el punto de vista de lo que se dice de reducir los viajes en avión desde todos los lugares del mundo? 

Claro que lo mismo habría que decir de los Juegos Olímpicos o los mundiales de fútbol. Estamos destruyendo el planeta sin darnos cuenta,  y además de forma acelerada.

 

JOAQUÍN RÁBAGO