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miércoles, 05 de octubre de 2022 10:08h.

El turismo creativo, otra oportunidad para Canarias, que dejarán pasar

 

El gran problema secular de Canarias son tres. El monocultivo, la pésima gestión y la injusta distribución de las rentas de ese mocultivo. Fuera el vino, la cochinilla, el plátano y, ahora, el turismo, siempre hemos operado pasivamente, viéndolas venir, pendientes de la suerte del mercado y sin alternativa. Nunca hemos dominado nuestro negocio y además, los beneficios han ido para unos pococos avispados, buena parte de ellos, de fuera. Conceptos estratégicos como la creatividad y el posicionamiento diferenciador son materia oscura para nuestros zotes estrategas.   

Esto ha sido siempre así y por eso, a pesar de las buenas condiciones que nos depara la naturaleza, jamás Canarias ha salido de la miseria. Véase que ahora estamos en la mitad del centro de esta depresión inducida que llaman crisis, pero en los tiempos de la falsa bonanza europea, tampoco Canarias se slalvaba de estar en los últimos lugares de lo buenos, los primeros de lo malo.

Ahota tenemos el turismo. Una industria que puede ser -en Canarias no lo es, ni de lejos- sostenible y creadora de empleo y riqueza en volúmenes considerables. Pero Canarias se debate lastimosamente en la contradicción de recibir millones de turistas que pesan sobre el territorio, depredando y  ensuciando, sin que el pueblo canario reciba ni las migajas del negocio. 

La razón de esta desgrcia, cuántas veces lo habre dicho es la funesta estrategia acomodaticia aplicada por los responsables, públicos y empresariales, de nuestro turismo. Se han empeñado en mantenerse en los caminos trillados y manidos del turismo masivo a precios bajos, como si estuviéramos a pie de tren o a dos pasos caminando, de los merecados de origen. Siempre se ha obviado una circunstancia isoslayable: estamos a abismales distancias de las residencias de nuestros targets potenciales, que tienen que venir en avión, a costes cada vez más irremediablemente más caros. Pero esos responsables, públicos y privados, del turismo canario se han emperrado en competir en precio, en los segmentos más convencionales del mercado, con otros destinos contra quienes no tenemos nada que hacer, en términos de costes: o están más cerca que Canarias, o las condiciones de sus mercados laborales son muchos más explotadoras -toodavía- que las nuestras.

Por eso, y no hablaré  todavía de la distribución de los beneficios, que eso es millo para moler en otro momento, el turismo canario tiene que dar un giro total en su oferta: recotándola a un tercio, en términos de cantidad y reformulándola totalmente, en términos de calidad. No se trata solamente, que también, de elevar el nivel de la calidad de servicio, sino de ofrecer alicientes distintos.

Y por ahí viene esta historia que les recomiendo, en este reportaje de Belinda Saile en EL PAÍS, reproducido por EN POSITIVO, sobre el turismo creativo, el turismo de participación. Cuántas actividades no tenemos todavía -gracias por cierto a las heroicas gentes que las han mantenido- en Canarias que podemos ofrecer al turismo para que participe en ellas. Deportivas, artesanales, lúdicas, agrícolas y ganaderas... ¿Se imaginan, cursos de confección de piezas de alfarería, de naifes, de traperas en los telares... de apañado de ganado, de siembra o recolección agrícola? ¿Se imaginan que el o la turista se coma y se lleve luego a su casa un queso o un dulce o un cereto que ha ayudado a hacer? ¿Por qué los y las turistas no pueden participar en los tenderetes populares, aprender a arrugar papas, mandarse un puño de gofio? ¿Quién cree que no habría visitantes interesados en aprender a tocar el timple, a pegar una lucha, juagar al palo? 

En definitiva, lo que yo quiero decir es que, a pesar de que haya quienes piensan que con eso pretendernos imponemos, en Canarias hemos podido conservar una vida diferente, propia, grata, que podemos compartir con los visitantes turísticos y ofrecer unas vacaciones distintas. Es, simplemente, tratara los y las turistas como personas, no cómo números. Y se trata de implicar mucho más y a mucha más gente canaria en la atención al turismo.

Y eso se paga, amigos y amigas. Y hay gente dispuesta a pagar. Menos, claro que la gente que quiere cosas baratas. Pero de eso se trata. De traer menos gente, que pague más.

Ay, Paulino, Carlos Alonso, Ricardo, Javier... cuanta materia gris les falta a ustedes para entender todo eso, y dejarse del guineo de las tasas y los horarios...

De los empresarios turíticos, no se puede decir nada. Esa gente está a ganar dinero. Y a la mayoría de ellos les importa un pito lo que le pase a Canarias en el futuro.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/03/actualidad/1367592536_461332.html

http://enpositivo.com/2013/05/turismo-creativo/

Más sobre Turismo Creativo:

http://www.visionesdelturismo.com/turismo-creativo/

http://juandomingoanton.com/turismo-creativo/