El Padrino utiliza sus métodos mafiosos como arma política - por Joaquín Rábago
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El Padrino utiliza sus métodos mafiosos como arma política
Joaquín Rábago
Los métodos mafiosos a los que recurre con su errrrática política arancelaria el presidente de EEUU, Donald Trump, no son solamente un arma comercial sino al mismo tiempo un arma política.
Algo que está meridianamente claro, por ejemplo, en el caso de Brasil, con el que Estados Unidos tiene, a diferencia de lo que sucede con otros, un comercio excedentario.
Pero con los aranceles del 50 por ciento que le ha impuesto, quiere presionarlo para que suspenda el procesamiento de su ex presidente y amigo Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Con esa misma lógica mafiosa, EEUU podría en un futuro castigar con nuevas subida de aranceles a Alemania por el trato discriminatorio de su Parlamento al partido Alternativa para Alemania o a Francia por no permitir que gobierne la Agrupación Nacional de Marine Le Pen.
Lo que no significa condonar el trato que dan los demás partidos parlamentarios a esos grupos políticos de extrema derecha, a los que, en pura lid democrática, habría que combatir con argumentos y no con prohibiciones.
Pero no está sólo el caso del Brasil de Lula da Silva, sino que hay que ver también motivación política en los aranceles del 25 por ciento impuestos a la India para que
abra su mercado a los productos agrícolas de EEUU, algo que daría la puntilla a los pequeños agricultores de ese país.
Pero Trump quiere sancionar además a Nueva Delhi por seguir comprando petróleo a Rusia y por frustrar su intento de sumar al Gobierno ultranacionalista de Narendra Modi a su particular guerra comercial con China.
Y si los europeos tenemos motivos más que suficientes para quejarnos de los nuevos aranceles estadounidenses –un 15 por ciento para la mayoría de los productos mientras se mantiene el 50 por ciento para el aluminio y el acero- aún son más irracionales los que Trump impone a los países más pobres.
Por ejemplo, Lesotho, país del que el propio Trump reconoció hace poco que no había oído hablar antes, pero al que su Gobierno quiere imponer ahora aranceles del 50 por ciento.
La industria textil, sector más importante de ese país africano, trata de abrirse un hueco en el mercado mundial.
Y no deja de ser estrambótico que una de sus empresas, que fabricaba camisas para jugar al golf con el logotipo de Trump, esté amenazada de quiebra.
Como demuestra el caso europeo con una Comisión claramente humillada por Trump, parece que los métodos mafiosos le funcionan de momento al Padrino. .
Pero el mundo terminará comprendiendo que Estados Unidos sólo pretende saquear y chantajear a los demás.
Entonces se revolverá contra la superpotencia, que no acepta su propio declive, y buscará alternativas, que además existen.
Ahí está, por ejemplo, el grupo BRICS, fundado por Brasil, Rusia, China y Suráfrica y con cada vez más países miembros, que representa ya más del 45 por ciento de la población mundial y el 41 por ciento de su economía, con lo que supera ya al G7.