La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas es un paso necesario hacia el bienestar y la justicia laboral en Canarias - por Jacinto Ortega del Rosario
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La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas es un paso necesario hacia el bienestar y la justicia laboral en Canarias
Jacinto Ortega del Rosario
Secretario General del Sindicato de Gremios Unificados
Como Secretario General del Sindicato de Gremios Unificados en Canarias, no puedo sino manifestar nuestro total respaldo a la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. Esta medida, que parece razonable y oportuna, no solo representa una respuesta justa a las crecientes demandas de los trabajadores y trabajadoras por una mejor calidad de vida, sino que también se convierte en un factor determinante para construir una economía más sostenible y una sociedad más equilibrada.
Sin embargo, la negativa de la patronal a apoyar este cambio pone de manifiesto una falta de compromiso con el bienestar de los trabajadores y, en última instancia, con el desarrollo social y económico de Canarias.
La realidad que viven miles de trabajadores canarios hoy día no deja lugar a dudas sobre la necesidad de un ajuste en la jornada laboral. Según los estudios de organizaciones internacionales y las experiencias de países pioneros en la reducción de horas de trabajo, esta medida permite reducir el estrés, mejorar la salud física y mental de los empleados, y aumentar su productividad. Un empleado que trabaja menos horas, pero en condiciones de bienestar, es un trabajador más comprometido y eficaz. En lugar de reconocer estos beneficios, la patronal insiste en que esta medida supone un “riesgo económico” y “una amenaza a la competitividad”. Pero, ¿de verdad es así?
Esta posición contraria de la patronal se sustenta en argumentos que, en realidad, son mitos ya desacreditados. En primer lugar, se ha demostrado que reducir la jornada laboral no implica una caída de la productividad; de hecho, ocurre lo contrario. Empresas de todo el mundo han comprobado que con una reducción de horas, sus empleados se concentran más, se sienten más motivados y disminuyen sus niveles de estrés. La relación entre horas de trabajo y productividad no es directamente proporcional. Por tanto, mantener la jornada laboral actual, que en muchos casos supera las 40 horas semanales, no solo no incrementa la producción, sino que acaba generando empleados agotados y desmotivados.
Otro de los argumentos de la patronal es que reducir la jornada a 37,5 horas incrementaría los costos laborales. Pero este razonamiento ignora que los costos de tener empleados en condiciones laborales insalubres, con alto nivel de estrés y baja motivación, se traducen en costes directos e indirectos, tales como mayores tasas de absentismo, rotación de personal y bajos niveles de compromiso con la empresa. ¿Acaso no representan estos elementos un mayor gasto para las empresas?.
Es, además, una cuestión de justicia social. En Canarias, donde el sector servicios absorbe una gran cantidad de empleo, la precariedad laboral es una realidad que afecta de manera desproporcionada a los trabajadores. Largas jornadas, bajos salarios y limitadas oportunidades de conciliación familiar y personal son el pan de cada día para muchos canarios y canarias. La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas permitiría a estos trabajadores tener una vida fuera del trabajo, disfrutar de su familia, cuidar su salud y desarrollarse personalmente. Es decir, se trata de recuperar el sentido de dignidad en el trabajo y de avanzar hacia un modelo de trabajo que priorice a las personas, no solo a los números.
Por último, pero no menos importante, está la dimensión social de esta medida. La reducción de la jornada laboral no solo beneficia a los trabajadores y trabajadoras individualmente, sino que contribuye al bienestar de toda la sociedad. Al tener más tiempo libre, los ciudadanos pueden dedicarlo a actividades que fomentan el desarrollo personal, familiar y social, como el voluntariado, la educación continua o el ocio, que también tienen un impacto positivo en la economía local. Y, en el caso de Canarias, esta medida podría contribuir a reducir la desigualdad, uno de los grandes desafíos estructurales de nuestra comunidad autónoma.
Desde el Sindicato de Gremios Unificados en Canarias, hacemos una llamada a la patronal para que reflexione y abandone una postura que solo perpetúa un modelo de trabajo obsoleto y dañino. Es momento de entender que el bienestar de los trabajadores no es un obstáculo para la economía, sino una condición indispensable para su desarrollo sostenible y justo.
La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas es un paso importante en esa dirección. Ignorar esta realidad, oponerse a ella, es negarse a construir una sociedad que valore a quienes, con su esfuerzo diario, hacen posible el progreso de nuestras islas.