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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El fallecimiento de Carmelo Jiménez. Una tragedia evitable y el reflejo de una grave crisis en la seguridad privada -  por Jacinto Ortega del Rosario

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El fallecimiento de Carmelo Jiménez. Una tragedia evitable y el reflejo de una grave crisis en la seguridad privada - 

Jacinto Ortega del Rosario

exconcejal de Cohesión Social, Igualdad y Juventud del

ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

El pasado 28 de octubre el sector de la seguridad privada en España sufrió una pérdida que, lamentablemente, pudo haberse evitado. Carmelo Jiménez, un compañero de la empresa Securitas Seguridad España, perdió la vida en el centro de menores con medidas judiciales de La Montañeta, en Gran Canaria. Supuestamente, el motivo de su muerte fue un infarto, pero los verdaderos factores detrás de esta tragedia apuntan hacia la precariedad y el abandono al que se enfrentan a diario muchos trabajadores del sector de seguridad en este país.

Las condiciones laborales en centros de menores como La Montañeta son extremas, y no es un secreto para nadie. La realidad en estos centros es que los propios internos y el entorno representan un riesgo continuo para la seguridad y salud de los empleados, que se ven obligados a trabajar bajo un estrés constante. La presión psicológica y la sobrecarga física que supone enfrentarse día tras día a situaciones de tensión, amenazas y agresiones por parte de algunos internos, son factores que la empresa y las autoridades han preferido ignorar durante demasiado tiempo.

La muerte de Carmelo no es un suceso aislado ni un mero accidente. Es el resultado de una combinación de jornadas laborales extenuantes, falta de recursos, y una preocupante indiferencia por parte de Securitas y de los responsables de garantizar un entorno seguro para sus trabajadores. Los empleados de seguridad privada en estos centros deben enfrentarse a turnos prolongados, muchas veces sin las condiciones de descanso adecuadas, lo que afecta gravemente su salud física y mental. Securitas, como empleador, tiene la obligación moral y legal de proteger a sus trabajadores, pero en este caso, claramente ha fallado.

¿Dónde está la vigilancia activa de Securitas sobre la salud y seguridad de sus empleados? ¿Por qué la empresa no ha implementado protocolos más rigurosos para reducir el estrés y garantizar una adecuada rotación en turnos para evitar agotamientos y situaciones como esta? La muerte de Carmelo debería ser un grito de advertencia sobre la necesidad urgente de transformar el modo en que se gestionan y supervisan los servicios de seguridad en entornos de alta presión como los centros de menores.

Securitas no puede seguir mirando hacia otro lado. Es inaceptable que en un entorno de trabajo tan hostil, una empresa de este tamaño no tome medidas específicas para garantizar la salud de sus empleados. La falta de una supervisión adecuada, de recursos suficientes y de apoyo emocional y psicológico al personal de seguridad es una negligencia inexcusable. La empresa debe implementar de inmediato medidas de seguridad y salud para el personal que se encuentra en centros de menores y situaciones de riesgo constante. Esto implica la reducción de las jornadas laborales, la implementación de descansos regulares, un aumento de la supervisión en los turnos y la dotación de recursos de apoyo psicológico a los empleados.

No se trata solo de Securitas; las autoridades también tienen su parte de responsabilidad en este sistema quebrado. El sector de la seguridad privada lleva años en una situación precaria, con miles de trabajadores que, como Carmelo, enfrentan cada día condiciones laborales insostenibles. Espero que las autoridades realicen una investigación completa sobre las causas que llevaron a la muerte de Carmelo y sobre la actuación de la empresa en este caso. No puede quedar impune.

Hacemos un llamado a todos los compañeros de seguridad privada a unirse y exigir sus derechos. Hoy ha sido Carmelo, mañana podría ser cualquier otro trabajador que siga siendo víctima de un sistema que no respeta su integridad ni su vida. Es hora de que Securitas y las autoridades asuman la responsabilidad que les corresponde y garanticen un entorno de trabajo seguro y humano para todos. No queremos más Carmelos; no queremos más compañeros que se vayan mientras están trabajando, sin las mínimas condiciones que cualquier ser humano merece.

 

 

JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO * Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO
 * Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO

 

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