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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El síndrome del pasajero aéreo impotente - por Pedro Prieto

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Federico Aguilera Klink y Chema Tante recomiendan este genial y muy honesto artículo de Pedro Prieto

El síndrome del pasajero aéreo impotente - por Pedro Prieto KAOS EN LA RED

Llevo más de ochocientos vuelos, muchos de ellos de larga distancia y he tenido la fortuna de llegar bien en todos ellos. A pesar de tres abortos de despegue, otras tres caídas bruscas en grandes depresiones aéreas (afortunadamente sin descompresión ni mascarillas, pero si con todas las bandejas de las comidas sobre los pasajeros algunos heridos por contusiones al salir disparados) y alguna amenaza de bomba en alguna ocasión en Singapur.

Pero una familiar viajó en Air France de Río de Janeiro a París en 2009, el día antes de que ese mismo vuelo cayese en medio del Atlántico por la noche. El informe final fue que los tres pilotos que había no pudieron controlar y cometieron errores humanos cuando la nave cuando dio indicaciones fallidas de la velocidad por congelamiento de los tubos Pitot que la miden.

Otro conocido, que iba a comprarse una furgoneta de segunda mano en Alemania ese sí, falleció en el avión de la aerolínea German Wings, que volaba en 2015 de Barcelona a Düsseldorf. Cuando el piloto salió al lavabo y al copiloto se le fue la olla, se cerró en cabina e hizo descender el avión para estrellarlo contra las montañas de los Alpes, a pesar de los esfuerzos del piloto de intentar abrir la puerta de la cabina con un hacha.

Uno piensa en estos casos cuales son las posibilidades de que los pasajeros puedan reaccionar a su común destino, cuando ven que algo no está saliendo bien o directamente está saliendo muy mal.

Con seguridad, habrá gente, sobre todo experimentada, que se de cuenta de que hay un descenso anormal. Otros irán durmiendo. Otros viendo alguna película en la pantalla del asiento delantero. Alguno he visto rezar en momentos difíciles. Y poco más se puede hacer. Y se me ocurre que esta es una situación bastante asimilable a la realidad que estamos viviendo en nuestro modelo de sociedad actual.

Estamos viendo que el mundo ha entrado en un picado más o menos pronunciado en pleno vuelo. Y no paro de ver similitudes con los pasajeros de un vuelo con problemas.

Por un lado, la inmensa mayoría o bien va durmiendo y no quiere saber nada, porque ha depositado toda su fe en los pilotos y en la línea aérea. Otros, cada vez más, están absortos en las pantallas viendo la última de Tom Cruise en Misión Imposible 16.

Y de entre los pocos que viajan que se dan cuenta de que algo no va muy bien, la práctica totalidad nos dedicamos a hacer unos gráficos muy detallados sobre si la pendiente de caída del avión tiene un ángulo del 10% o si es un 11,1% de caída y a pronosticar, dada la altura del vuelo en cada momento, cuando nos la vamos a pegar contra el mar o contra una montaña.

Creo que me encuentro entre estos últimos. Jamás he visto tantos gráficos de la evolución de las temperaturas de la tierra del mar y del aire debidas al calentamiento global. Hay miles y todos los días nos advierten sobre el efecto de subir 1,5 o 2 o incluso 3 grados en el promedio del clima terrestre.

Otros, se dedican a investigar concienzudamente si deberíamos votar al copiloto, en vez de al piloto. Son los que ahora andan, por ejemplo, muy preocupados de que gane Trump en las elecciones del 5 de noviembre, como si la copiloto Harris, que ha tomado los mandos al darle un vahído al antiguo piloto Biden, en pleno vuelo, fuese la solución al problema.

Otros más, se preocupan por la pérdida de la biodiversidad, con informes exhaustivos sobre el número de especies animales y vegetales que van desapareciendo cada año o por el empobrecimiento de los suelos o la contaminación de las aguas o de los microplásticos. Algunos como yo, se preocupan de si habrá suficiente queroseno en los depósitos del avión para llegar a término o si la colisión será antes por parada de motores que por caída del avión entero por cualquier de las circunstancias que concurren en la llamada “policrisis” desatada en el vuelo.

En realidad, solo veo a un piloto razonable y desesperado, golpeando con el hacha en la puerta blindada, porque sabe que esa es la única remota posibilidad de romperla y de volver a tomar un rumbo menos catastrófico.

Si, tengo ese síndrome y me siento enormemente inútil. Y encima he perdido la costumbre de rezar y esperar un milagro.

* Gracias a Pedro Prieto y KAOS EN LA RED y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

https://kaosenlared.net/el-sindrome-del-pasajero-aereo-impotente/

PEDRO PRIETO
PEDRO PRIETO
KAOS EN LA RED * Gracias a KAOS EN LA RED. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo las Normas de Uso Justo de la UE
La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo las Normas de Uso Justo de la UE

 

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