El día en que la televisión y yo nos encontramos - por Ana Vega
Dejemos de seguir programas que en vez de enriquecer nos empobrecen como seres humanos. Apostemos por la participación ciudadana a través de esas herramientas que nos pueden ayudar a avanzar.
El día en que la televisión y yo nos encontramos - por Ana Vega *
En estas últimas semanas y por circunstancias que ahora no voy a exponer, conseguí recuperar una etapa que viví y que hizo además que despertara en mí la pasión por los medios de comunicación. Algo que desconocía.
Curiosamente todo surgió cuando pasadas las elecciones del 2003 un grupo de personas decidimos que había que dar un paso, y aprovechar la televisión local que antes había en Icod de los Vinos, y hacer que la gente participara en ella.
Sin pensármelo dos veces me lancé y me ofrecí a ser la conductora de un programa y a salir a la calle con micrófono en mano para conocer el sentir del pueblo.
Recuerdo que la primera pregunta que formulé a los viandantes, era en referencia a la creación del tranvía, cuyo proyecto ya estaba en marcha.
La segunda sería preguntando sobre lo que opinaban de la violencia de género. Pregunta que fue respondida por algunos y rechazada por otros.
Después nacería " Y tú ¿ Cómo lo ves ? ".
Pasaron por el plató diferentes invitados, vinculados al mundo de la política, así como asociaciones.
El tiempo pasa y ya han transcurrido más de once años.
De comenzar con nervios que evidentemente eran más que palpables, a convertirse la televisión en mi fiel amiga.
Después cuando la televisión en Icod de los Vinos desapreció, se me brindaba la oportunidad de dirigir y moderar un programa en Daute Televisión.
Ahí ya la cosa era diferente y ya se empezaba a notar la experiencia.
Los temas a tratar siempre fueron dirigidos a lo mismo; Igualdad, Dependencia . Sanidad y Educación. Siempre ha sido mi prioridad, aparte de reconocer que son en esos campos donde me siento bien.
Programas en el que era importante insistir e insistir para intentar al menos que quienes seguían los programas, entendiesen la necesidad de participar para apretar las " clavijas " a quienes nos gobernaban.
Siete años han pasado si mal no recuerdo, desde que lo dejé, y no por gusto, si no por las licencias que se adjudicaban en ese momento, y que fueron causa de la desaparición de canales de televisión.
Muchas cosas han cambiado, pero otras sin embargo no tanto. Yo me he hecho más mayor( permitánme que no utilice la palabra vieja), pero los problemas no son lo mismo, si no que por el contrario, han aumentado.
Viendo hoy la entrevista que le hicieron a Beatriz Talegón en un canal televisivo controlado por el PP, detecto la necesidad urgente de rescatar esos programas en que sin pelos en la lengua cada uno decía lo que sentía.
Sí, se que es complicado que uno pueda desenvolverse con esa facilidad, pero no por ello imposible.
En los tiempos que corren, en que parece que la participación ciudadana ha sido inventada, y en la que diiferentes formaciones políticas o asociaciones actúan a ver quen es el más participativo, cabría la oportunidad de sumarse tantos y apostar también por medios de comunicación que utilicen sus medios para aportar su granito de arena.
Debemos apostar por ello y las televisiones que están activas deben reflexionar al respecto. Estoy convencida que es una herramienta muy valiosa para poder llevar a cabo lo expuesto anteriormente.
Dicen que hay miedo en la sociedad, que nadie quiere decir lo que siente. Que temen represalias en el círculo en el que se mueven, tanto a nivel personal como laboral. Pero hay que hacerlo. Y puede que sea esa la forma de romper el hielo.
En los tiempos que yo estuve delante de las cámaras, no pasó nada que fuese en mi contra, y es más, muchos telespectadores se sentían identificados con los programas que tocaban directamente su situación personal.
Vienen unas elecciones que pueden marcar una antes y un después. Es la oportunidad de aprovechar el tirón electoral y forzar a la clase política a dar ese giro que clama la sociedad.
La televisión y yo nos encontramos, y aunque hayan pasado los años, ese vínculo afectivo entre las cámaras y yo, para nada se ha disipado, porque cuando haces las cosas porque te salen del corazón, todo es mucho más llevadero.
Dejemos de seguir programas que en vez de enriquecer nos empobrecen como seres humanos. Apostemos por la participación ciudadana a través de esas herramientas que nos pueden ayudar a avanzar.
Hagamos de la televisión una aliada más en nuestra lucha por un mundo más justo, porque estoy segura que podremos conseguir muchos objetivos que individualmente, es prácticamente imposible conseguir.
Alguien me decía en su momento: " Ana, la cámara te quiere", y mi respuesta fue sin pensarlo dos veces: " Y yo a ella también ".
* Publicado con autorización de la autora