El Proyecto Londres - Por Rafa Dorta

A los efectos de esta espeluznante parábola que nos propone Rafa Dorta, todos y todas somos londinenses. Aquí no se escapa nadie.
El Proyecto Londres - Por Rafa Dorta
John: Está frío Londres.
Eduard: ¿Te refieres a que hace frío o al típico carácter de la city?
John: Pienso en esas pobres hormigas caminando bajo nuestros pies
Eduard: La verdad es que si alguien las avisará ahora mismo del peligro que corren…
John: No saben que su final se acerca.
Eduard: ¿Final? En realidad, cualquier final es un nuevo principio
John: Filosóficamente sí, pero sin contar con las hormiguitas débiles. Sólo sobrevivirán las más fuertes. Es ley de vida.
Eduard: Quizás todas las hormigas sospechan la verdad en lo más profundo de su ser, y aún así continúan luchando, por el instinto primario de la supervivencia.
John: Prefieren no decidir por sí mismas y obedecen. Su existencia es insignificante en la historia evolutiva.
Eduard: La especie necesita pasar por filtros de limpieza cada cierto tiempo. Hay que deshacerse de la materia sobrante.
John: Es cierto. La superpoblación es insostenible. Acabemos con esto de una vez.
Eduard: Sincronicemos nuestros relojes. La operación debe finalizar en una hora exacta. El coste extra añadido reduce la rentabilidad económica del proyecto.
John: Vale, empezaremos desde abajo, y luego iremos subiendo hasta las capas más altas.
Eduard: Las obreras son fáciles de eliminar, están desprotegidas porque son las que menos valor tienen para la clase dominante. Las consideran prescindibles. Estoy seguro de que caerán a millones. La operación será todo un éxito.
John: Con las hormigas intermedias nos costará un poco más. Se esconderán para defenderse. Hay que tener cuidado, no sea que se les ocurra hacernos frente en masa.
Eduard: Que va, para nada. Estarán muertas de miedo, paralizadas por la confusión nada más sentir el ataque. No podrán reaccionar una vez haya comenzado la operación de exterminio. Morirán de desesperación ante nuestra superioridad técnica.
John: ¿Crees que llegaremos hasta lo más alto?
Eduard: Eso dependerá, en principio nos han pagado para que ejecutemos el proyecto con un margen de error estimado del uno por ciento. Justo el porcentaje que corresponde a los gobernantes, la clase política del hormiguero por decirlo de alguna manera. Puede que algunas queden vivas, pero estarán tan desorientadas que resultarán presa fácil.
John: Oye, una pregunta ¿a qué hormigas escogerán para trabajar luego si desaparecen casi todas?
Eduard: Ni idea, yo cobro por adelantado y no hago preguntas.
John: Bueno, vamos allá, con decisión. ¿Has traído las máscaras?
Eduard: Sí, aquí tienes la tuya. Recuerda, hay que apuntar bien y dispersar el líquido en todo el perímetro. El factor sorpresa es determinante.
John: Con un bidón será suficiente. Por si acaso, traje otro de reserva. Por cierto Eduard, te reconozco que El Proyecto Londres ha sido una gran idea.
Eduard: Se me ocurrió viendo las noticias el otro día. Ya estoy pensando en hacernos publicidad. Será algo así como… “si tiene una plaga de hormigas en el edificio, no lo dude. En Proyecto Londres tenemos la solución inmediata. Pídanos presupuesto sin compromiso”
John: Genial. Se nos van a rifar en la city.
Eduard: Hala, démonos prisa que los de la empresa ésta de inversiones van a volver pronto y como no hayamos terminado a tiempo, nos ponen en la calle. Son auténticas máquinas, parece que no tuvieran sentimientos.
John: Tienes razón. Yo también lo pienso. Como revisen el trabajo y comprueben que no hemos cumplido a rajatabla, son capaces de romper el contrato y ya sabemos cual sería nuestro destino.
Eduard: El mismo que el de las hormigas así que… dispara.