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viernes, 30 de septiembre de 2022 00:00h.

El saco sin fondo de tantas canalladas - por Cándido Quintana

Es realmente espeluznante comprobar como las tan depauperadas arcas públicas del Ayuntamiento de Santa Cruz, siguen goteando mucho dinero para dar cobertura a obras y/o actuaciones que NO se sostienen, claramente alejadas al interés general y así nos va. Y ningún partido político con peso de los que forman el consistorio capitalino, cambia el chip, para que el interés común y la transparencia se impongan de una vez por todas. Las honestas mociones que con regularidad presentan los partidos pequeños para que la verdad se esclarezca y se camine con congruencia, se quedan sin los apoyos necesarios para salir adelante, seguramente por esconder vergüenzas y/o por si acaso las represalias de algunos terminan tirando de las mantas de otros.

El saco sin fondo de tantas canalladas - por Cándido Quintana

  Es realmente espeluznante comprobar como las tan depauperadas arcas públicas del Ayuntamiento de Santa Cruz, siguen goteando mucho dinero para dar cobertura a obras y/o actuaciones que NO se sostienen, claramente alejadas al interés general y así nos va. Y ningún partido político con peso de los que forman el consistorio capitalino, cambia el chip, para que el interés común y la transparencia se impongan de una vez por todas. Las honestas mociones que con regularidad presentan los partidos pequeños para que la verdad se esclarezca y se camine con congruencia, se quedan sin los apoyos necesarios para salir adelante, seguramente por esconder vergüenzas y/o por si acaso las represalias de algunos terminan tirando de las mantas de otros.

  El mamotreto, aparte de la asquerosa y repulsiva imagen que proyecta de la única playa de Santa Cruz, es para casi todos los santacruceros y visitantes un emblema de corrupción. Una corrupción que debería haber sido erradicada desde hace muchísimo tiempo, desde esa última etapa de nuestras vidas en la que nos dimos la democracia para abortar la dictadura, pero que sin embargo sigue ahí,- in crescendo-, con mayor peso específico que nunca, dándoles aire a esos que siguen defendiendo el régimen militar, en base precisamente a las canalladas que muchos políticos y afines siguen cometiendo en la actualidad. Una corrupción respaldada por cifras de muchos dígitos que tiene bastante que ver con la crisis que atravesamos, que no es para nada el chocolate del loro como algunos lo califican para restarle importancia.

  Pero claro, lo que vende en los medios de comunicación a nivel nacional no son mamotretos como este, y mucho menos si están a considerable distancia de la metrópolis, como lo está Tenerife. Y menos aún si día a día afloran casos más jugosos en dinero e interés mediático, como los de urdangarín y su infanta esposa, los bárcenas y otro sin fin de ellos, y todo eso en un País en el que su presidente dice que no existe una corrupción generalizada, ¡si existiera! Menos mal que cada uno puede pensar lo que quiera, pero las realidades son las que son y la situación derivada a la vista está, de extrema gravedad económica, a la que estas tramas no son nada ajenas, y de desprestigio más allá de nuestras fronteras.

  Y me reafirmo en lo que digo, aunque como ya dije los interesados hablen del chocolate del loro sin, supongo, siquiera evaluar las multimillonarias cantidades opacadas en paraísos fiscales o depositadas en Bancos más allá de nuestras fronteras que no aportan nada a nuestra economía, a la que podrían ayudar a reactivar si estuvieran depositadas en España, como hacemos las personas de a pie, y ya saben a lo que me refiero. Y para que no queden dudas de la directa incidencia de esos dineros en la economía española, basta con centrarnos, por ejemplo, en la economía de una ciudad como Santa Cruz de Tenerife y auditar las cuentas de su Ayuntamiento. Personalmente estoy completamente seguro que tramas y/o actuaciones como las de Las Teresitas, el mamotreto, Parque Marítimo, Plaza de España, Parque García Sanabria, Emmasa, Casa Siliuto, García Cabrera, etc., han sido directamente culpables del enorme agujero que tienen sus arcas.

  Pero no sólo los millonarios pagos que se han y se siguen realizando por mantener en pie el mamotreto, están dañando a Santa Cruz. La horripilante imagen que proyecta desde el  lugar estratégico en el que fue construido para rentabilizar el pelotazo, en el inicio de la playa, genera tal negativo impacto visual que muchas agencias se niegan a llevar a nuestros visitantes a las Teresitas, por el rechazo que provoca ese abominable mamotreto rapiñador de lo público cuya razón de ser es el “negociete fácil”, perdiendo San Andrés oportunidades de negocio. No olvidemos que la pretensión era similar a la del Parque Marítimo, el Pueblo, que ha pagado su construcción y mantenimiento, tendría que volver a pagar por su utilización, y las manos privadas para su explotación estaban ahí como siempre, a pesar de estar ubicado en dominio público. Tampoco olvidemos que para que su necesidad fuera considerada perentoria, eliminaban aparcamientos gratuitos en la playa, los de toda la vida, para subir el límite de la arena que no hace ninguna falta, ¡CARADURAS!

  Existen responsables con nombres y apellidos, son de conocimiento general, pero aunque la Justicia está ahí su lentitud es manifiesta, seguramente por falta de recursos. En Tenerife también necesitamos premura para zanjar todo esto y para recuperar los dineros que han volado, para que nuestras arcas vuelvan a estar dotadas y puedan atender muchas necesidades perentorias para las que no hay recursos en estos momentos. Los políticos tienen la palabra y el poder de propiciar los cambios que procedan, si de verdad quieren, pueden, más allá de miedos a represalias y a tirones de mantas. En estos momentos la valentía política es vital y el Pueblo lo valoraría mucho, procedan de una vez, aunque sean compañeros de partido. ¿Para cuando la demolición del mamotreto? ¿Y cuándo responderán patrimonialmente los responsables de acometer esta ilegalidad contraria al sentido común y al interés general? ¡Por favor, cosan el fondo del saco y regeneren de una vez la vida política!

 

   © Cándido Quintana