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jueves, 09 de febrero de 2023 00:16h.

El estado es la organización de una clase social que manda al gobierno: sus herramientas, qué obedece - por Maribel Santana León

 

FRASE MARIBEL SANTANA

El estado es la organización de una clase social que manda al gobierno: sus herramientas, qué obedece - por Maribel Santana León, activista, historiadora *

 Pues si, no es una entelequia, según el clásico Karl Marx, que en sus análisis sobre el estado, ha llegado a esta conclusión. Y veremos que no mintió el hombre, porque lo que dijo lo comprobamos en la práctica día a día.

“El Estado es la organización de una clase social determinada para aplastar a la otra clase”

Si miramos lo que está pasando con la pandemia (virus) y cómo es la forma de operar de quienes nos gobiernan, veremos claramente quien es la clase social que nos aplasta. 

 "Ana Patricia Botín, con su exigencia del 3 de Abril al Gobierno, no hizo otra cosa que sintetizar cuál era la posición del IBEX 35, de las grandes empresas y entidades financieras españolas de que la vuelta al trabajo de los asalariados debía producirse de inmediato"

 "Y cuando, directa o indirectamente, Ana Patricia Botín, en nombre propio  y, representando o no a su clase social, ordena al presidente Sánchez que ponga en marcha los mecanismos legales o administrativos para que los asalariados españoles vuelvan a su puesto de trabajo, éste  entenderá rápidamente el mensaje y procederá a su ejecución".  Manolo Medina, historiador.

Claro, si no lo aumimos, es que tenemos visión selectiva o que somos cortitos.

Esa clase social, que son los ricos (Botín, Amancio, IBEX35 en peso) es la clase que manda y ordena a través de los poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, policías, ejércitos burocracia medios de comunicación y otras instituciones) estas  son puras herramientas, donde ese Estado materializa lo que desea y abrocha su poder.

Casi todos los técnicos sanitarios, tanto españoles como extranjero,s además de la OMS, advierten de que es una locura romper el confinamiento, pues un rebrote de la pandemia podría suscitar otra vez el terror y atajarlo sería incluso más difícil que cuando comenzó.  

Saúl Ares, unos de los 70 miembros del CISC, pedía al gobierno más restricciones sobre el confinamiento. 

   "Un confinamiento relajado corre el riesgo de fallar. Si las medidas se relajan podría no bastar para seguir haciendo que caigan los casos. El confinamiento en las circunstancias actuales parece que está funcionando, porque hay menos contagios y menos muertos, pero al volver a permitir la movilidad de mucha gente corremos el riesgo de volver al régimen en el que en vez de ir bajando, los casos vuelvan a subir". 

 Que no se haga caso de la opinión  de  técnicos y científicos cuando tanto ha contado con ellos este gobierno, ya me dirán, quienes son los que determinan que el mundo es como lo diseñaron ellos.( El Estado)

El  hambre y la sed  de ganancia, de estos depredadores (Estado) con el síndrome perenne de abstinencia,  también opina que hay que cuidarse, lavarse las manos y llevar mascarilla, además de cumplir con el confinamiento.  Esto nos lleva a pensar la esquizofrenia y el deterioro de toda la existencia de éste sistema escalofriante.

 El  señor presidente del Círculo de Empresarios John de Zulueta, además, dice que está de acuerdo con el ingreso mínimo vital, que será solo por tres meses (la limosna, de 500 euros que les darán a los hambrientos, eufemismo de mínimo vital), también hay que pensar que no le importa, porque a la postre va a salir de la sangre de los que laboran.

 Esa legión, clase social opositora, de hambrientos, hombres y mujeres, carne de cañón del neoliberalismo que van al tajo, llenos de incertidumbre, miedo, y dolor, no pueden quedarse en su casa y que trabajen los que se llevan la riqueza. No lo hacen porque además estos domesticados por todo el andamiaje del sistema tampoco son amparados por una izquierda revolucionaria que diga ¡basta ya!. Porque verdaderamente ahora está ausente esa izquierda.

Tampoco están los sindicatos, ni Dios bendito.  Los sindicatos dicen que son de clase, o mejor decir que están con la clase, éstos que también forman parte de la cadena como  herramientas de la clase social que manda (recuerden el Estado) y que tanto saben acerca de los ámbitos y mundo del trabajo, no han dicho ni mu.  No lo han dicho por la sencilla razón que los trabajos de la industria armamentística, construcción y otras que no controlo, también y aunque no sean esenciales hay que currárselas. ¡A eso se le llama economía planificada!, 

Cada muerto que se nos asome, ahora que está de moda culparse unos contra otros, no les  importa, mientras haya millones de mano de obra esclava para reponer.

 Ni Pactos de la Moncloa, ni leche, que no están para menos,  pues de sobra sabemos que estos pactos son para seguir consolidando esa transición de los ricos,  pero ni en eso que es hacer una piña entre los que “mandan” cada 4 años para garantizarle a los ricos su dominio, pues ni en eso se ponen de acuerdo. 

 Los pulsos entre los que ni respetan a los muertos, que están en medio de la casa, es de una miserabilidad escandalosa, sobre todo por parte de la derecha franquista. 

Esta barbaridad sólo la podrán  parar los interesados, los trabajadores y masas populares, junto con los intelectuales y revolucionarios que queden, porque en manos de los que mandan, esa clase social y sus herramientas, como decía Karl Marx, será una quimera.

Rememorando a Bertolt Brecht: "Si los que viven abajo, no piensan en la vida de abajo, jamás subirán".

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Maribel Santana León

MARIBEL SANTANA

MANCHETA 21