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sábado, 10 de diciembre de 2022 06:07h.

Europa implosiona - por Antonio Cabrera de León

 

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Europa implosiona - por Antonio Cabrera de León *

Ya tenemos al fascismo gobernando la tercera economía de la Unión Europea. La delgada línea que separa las posiciones de ultraderecha del ejercicio descarnado del fascismo, irá quedando difuminada por sus acciones desde el poder.

Con gobiernos de ese credo en Polonia, Hungría, pronto Suecia y ahora Italia, los mecanismos de control de la Unión quedarán atascados. Conseguirán minorías de bloqueo que impidan las sanciones a los regímenes autoritarios que irán implantando. Las posibilidades de desarrollar unos Estados Unidos de Europa fundados en la democracia y el respeto a los derechos humanos, se tambalean.

¿Qué hacer cuando se persiga en esos países a los inmigrantes sin papeles? ¿Y cuando se persiga a los que sí tienen papeles? ¿Y cuando se pretenda expulsar a sus hijos o nietos nacidos en Europa durante generaciones? ¿Y cuando se persiga a los homosexuales? ¿Y cuando encarcelen a cualquiera acusándolo de comunista, feminista o ateo? ¿Se resignarán los países que aún conserven su democracia a formar parte de un club de Estados autoritarios, primero, y dictaduras después?

¿Qué podemos esperar cuando ya gobiernan? ¿Esperar, además, a que gobiernen en los dos países centrales del club? ¿A cuánto está Le Pen de vencer en unas presidenciales francesas? ¿Y si los alemanes ven desmoronarse su industria, cuánto va a tardar en aupar al poder a los nazis de AfD? ¿No hemos visto ya al fascismo norteamericano negándose a abandonar la Casa Blanca y promoviendo un golpe de estado tras perder las elecciones? ¿Cuánto tardará en ocurrir eso en Europa? ¿Cuánto tardará la primera propuesta para eliminar las elecciones libres? Primero cometerán fraude, como en Rusia. Luego ya no querrán ni robarlas, simplemente las prohibirán.

Todo apunta al final de uno de los mayores periodos de paz en el continente. Pero no nos engañemos: apenas duró medio siglo. Después de la Segunda Guerra Mundial se mantuvo la calma hasta el estallido de Yugoslavia, sólo 40 años después. Ahí quedó muy clara la frivolidad de Alemania, apostando fuerte por la desmembración de un país que habría podido permanecer unido. En el continente de los nacionalismos, donde no hay pueblo ni territorio que no haya pertenecido a varios países e imperios en distintos momentos de su Historia, Alemania prendió la mecha. Con Rusia desarmada y los serbios sin ayuda, la OTAN se permitió bombardear hospitales y población civil. No sé si hoy se atrevería.

Ahora tenemos la invasión de Ucrania. Gran logro, Vladimir: todos en brazos de EEUU. Pero ya parece inevitable que surjan otras guerras. Cuando gobierna el fascismo las hay. Primero contra sus propios habitantes, luego contra un enemigo inventado. Al final del camino, como siempre, las oligarquías se entenderán entre ellas: rusas, norteamericanas y europeas. No serán sus hijos quienes mueran en las guerras, sino los hijos de los trabajadores.

* En La casa de mi tía por gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA
MANCHETA AGOSTO 22