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miércoles, 08 de febrero de 2023 00:08h.

Entre el habla y la Academia Canaria de la Lengua - por Nicolás Guerra Aguiar

 

 

F GUERRA A

LA ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA MARCIAL MORERA
LA ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA MARCIAL MORERA

Entre el habla y la Academia Canaria de la Lengua - por Nicolás Guerra Aguiar  *

Hace ya la tira de años, estimado lector, andé por los Altos de Gáldar con mi amigo Juan Félix, colega, ecologista y cualificado apicultor, que también lo es. Entrevistábamos a informantes para un hipotético trabajo de investigación lingüístico – literario. (Por cierto: ¿es incorrecto el uso de “andé” desde el punto de vista  normativo? ¿Qué diría la Academia Canaria de la Lengua?)  

JUAN FÉLIX GRABANDO EN LOS ALTOS DE GÁLDAR
JUAN FÉLIX GRABANDO EN LOS ALTOS DE GÁLDAR

  Distintas circunstancias nos llevaron a abandonar el proyecto, pero fueron meses de intensa actividad y, a la vez, de aprendizaje: el contacto directo con personas ajenas a rigores léxicos me permitió fortalecer profesionalmente el estudio en torno al uso de nuestra lengua y variantes del español hablado en mi pueblo, Gáldar. Así, por ejemplo, recupero algunas secuencias guardadas: “Esto me lo jallé pallá parriba cuando diba con lajoveja, estaba encuevao por simba dun risco” (Fagagesto). Otra: “Jalé porel y lo alevanté, casito lostrallo contralsuelo”.  Una más: “Ese pan se jase como se jase el otro, díbamos a eso, se le echa azafrán pa que se ponga amarillo, papas sancochás y migajás…” (Saucillo).

FAGAGESTO Y SAUCILLO
FAGAGESTO Y SAUCILLO

  Afortunadamente ya llevaba sobre mis espaldas bastantes trienios de aula -recomendaban prudencia, reflexión frente a juveniles osadías e ignorancias- y, sobre todo, continuadas lecturas de sabios maestros (universidad lagunera -doctores Trujillo, Morera, Ortega, Lorenzo, Corrales, Humberto Hernández…, doctora Corbella- y de Las Palmas -doctores Samper, Clara Eugenia Hernández...-). 

  Por tanto, nada les comenté sobre sus hipotéticas incorrecciones pues, a fin de cuentas, la comunicación oral había sido clara, precisa: registros y mensajes llegaron a mí sin interferencias ni obstrucciones a pesar de “jalé, simba, lostrallo, migajá...”. (Bien es cierto que ninguna forma me resultó desconocida, las escuchaba desde pequeño en determinados espacios de la geografía galdense.) 

  No obstante, no se necesitan las células grises de Einstein para concluir que “alevanté” es ‘levanté’; “diba” es ‘iba’… e incluso que la aspiración (“jallé, jase”) muy presente en el habla canaria  tiene alguna razón de ser, pues fue forma única durante siglos: “jallar” deriva de “fallar” (paso de f- a h- previa aspiración [j-]). Y esta -doctor Morera Pérez- de affare, ‘dar con una persona o cosa’. Y la forma “jaser” procede del infinitivo facere. 

LA JACHE CANARIA
LA JACHE CANARIA
LA ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA
LA ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA

  Viene a cuento lo anterior, estimado lector, porque ando inmerso en la lectura de La Academia Canaria de la Lengua. Crónica de la tormenta ideológica de su fundación. Madrid, 2021. Se trata de un argumentado trabajo lingüístico - sociológico realizado por el doctor Morera Pérez sobre las incomprensiones y agonías que pasaron quienes se habían empeñado en fundar tal institución lingüística con rigor científico ajena a la RAE. (Digo “ajena” y digo bien: la Academia Canaria -ACL- se interesa por dar valor académico a la realidad del habla canaria frente a los protocolos registrados como verdades indiscutibles en el Diccionario de la RAE.) 

MARCIAL MORERA
MARCIAL MORERA

 El subtítulo -“Crónica de la tormenta...”- refleja con exactitud y amplísima documentación  las tres mil pardeleras, cogidas de muslo, viradillas y otras mañas que sectores sociales isleños usaron en el terrero para tumbar la idea. (¿Ajena a la bicentenaria Academia dieciochesca? ¡Qué osadía!) 

LAS MAÑAS DE LA LUCHA CANARIA
LAS MAÑAS DE LA LUCHA CANARIA

  Hace el doctor Morera, en efecto, un riguroso estudio cronológico sobre los avatares de la veintidosañera ACL, no “Academia de la Lengua Canaria”; tampoco “...de la Lengua Guanche”; mucho menos “Instituto Canario de Estudios Filológicos”…, divagaciones lingüísticas de políticos, intelectuales, periodistas… canarios. Estos, acaso más preocupados por el rótulo -y su nominación como académicos- que por la revolucionaria labor en la calle con informantes de muchísimas profesiones, conexión directa con los hablantes. Es decir, ajena al “dirigismo lingüístico” caracterizador de la RAE: la llamada “norma culta”. 

  Pero tampoco cabía en la mente de algunos fundadores que fuera una Academia vinculada a las universidades canarias pues si ambas, como instituciones científicas, deben cumplir una función divulgativa de conocimientos, la ACL ni tiene vocación normativa (fijar rigurosos reglamentos para el uso del español hablado en Canarias) ni mucho menos la consideración como vulgarismos de determinadas modalidades de habla. 

ACADEMIA CANARIA LENGUA

  Y los planteamientos anteriores son, precisamente, hilos de unión con mi experiencia -Altos de Gáldar- arriba contada. Es decir, fui a escuchar y a dar fe de  una realidad: hay otro español distinto al normativo... pero absolutamente válido no solo para la comunicación sino también -tal como acertadamente señala el doctor Morera- para el reconocimiento de una personalidad social, un algo distinguidor y caracterizador de nuestros paisanos. La RAE, pues, impone las normas. La ACL analiza la realidad lingüística. Por tanto, “Carretera de los Tarajales; josico; jorqueta...”.

SEBA
SEBA

  ¿Es más culto quien utiliza la palabra “alga” para referirse a la planta marina o el isleño usuario de la modalidad canaria “seba”? ¿Sería despreciada la persona canaria que, por jilorio, prepare un sabroso enyesque de chuchangos / chuchangas al soco de un tarajal en vez de cocinar caracoles para el aperitivo al abrigo de los arbustos, pues el estómago le reclama comida? ¿Puedo garantizarle a cualquier paisa que puede gritar en plaza pública “¡Estoy emputado!” (“malsonante coloquial” según la RAE, ‘encolerizarse’) y que nadie lo llevará ante un tribunal llamado “Para la represión de vulgarismos y exaltación del pudor ético – lingüístico”?

CHUCHANGOS - EL BLOG DE TERE
CHUCHANGOS - EL BLOG DE TERE

  Usted, estimado lector, ya lo ha deducido con acierto. ¿Por qué? Pues por la elemental razón de que “seba, chuchango...” forman parte del habla canaria. Es decir: “La lengua y el dialecto de los hablantes isleños son tan excelentes e ilustres como los que hablan los demás”. Y esa es la gran función de la ACL: convencer de que nuestro patrimonio lingüístico tiene tanto valor y pureza como cualquier otro.

RUBÉN DARIO VEGA
RUBÉN DARIO VEGA

  Y no las toletadas de un parlamentario peninsular por Canarias cuando escribió que en esta tierra “A la gente ‘enterada’ como tú [Pablo Iglesias] les llamamos GODOS, el apellido HEDIONDO, a veces sí y a veces no”. ¡Señor, Señor!: ¿no es para hacerle regañisas? Canarias usa “jediondo, jedientina, jediondada”... y “jeringón”, como en Cuba y República Dominicana. Y no “los llamamos”: ¡ellos vienen solitos, criaturas de Dios!

  Gracias, pues, a la ACL: es la ciencia frente a repetitivos complejillos.  


* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

NICOLÁS GUERRA

MANCHETA FEBRERO22