Buscar
viernes, 09 de diciembre de 2022 22:43h.

Una columna para Mahsa - por Ana Carrasco

 

fra ana crrsc

Nota de Chema Tante: Publico con entusiasmo este artículo de Ana Carrasco que recomienda Irma Ferrer -vaya par de mujeres- porque comparto en todo su pensamiento. Lloramos, condenamos, maldecimos, los asesinatos de miles, millones, de mujeres víctimas del terrorismo machista. Porque el martirio de Mahsa está muy lejos de ser excepción. Pero no por eso luchamos por la liberación de las mujeres. Aunque no las mataran, ojalá,  seguiríamos en la brega. Las mujeres tienen derecho a su libertad, no porque las masacren, sino porque tienen derecho a ello. A Mahsa la asesinaron. a una chiquilla la agredió este lunes en Adeje una mala bestia, igual que el caso de la esposa cordobesa maltratada que narra Carrasco. Claro que la gravedad es incomparable. Pero el espíritu es el mismo. Es el sentido fascista de que el fuerte macho tiene derecho a maltratar a la débil mujer. El de Córdoba, el de Adeje, se sienten tan satisfechos como sus congéneres iraníes o afganos. Y no dejaré de decir que pienso que si en Adeje, en lugar de ser una chica, hubiera sido un tipo, la mala bestia se lo habría pensado, antes de actuar como lo hizo. Porque el machismo, a ver si se enteran, en Teheran, en Córdoba, en Kabul, como en Adeje, es cobarde. 

Relacionados

Contra la dictadura religiosa del Irán, la moral machista y las protestas por la muerte de Mahsa Amini - por Emilio Díaz Miranda

Una columna para Mahsa - por Ana Carrasco *

El verano de 2021 visité por primera vez Córdoba. Llevaba 30 años queriendo conocerla, pero agosto nunca ha sido un buen mes. Ese verano no hubo excusas. Saludé la ciudad a la seis de la tarde, estaba vacía. Rodeé la Mezquita y el Alcázar, recorrí la Judería y amanecí con la ilusión de visitar por fin la Gran Mezquita. Esto es lo que anoté en mi libreta aquel día:

... entro en ella con curiosidad y observo sus columnas. Imagino que cada una de ellas es un poema, un poema vertical, imagino que me cuentan historias, historias de mujeres que imploraron a sus dioses libertades. Me siento en un banco y miro los arcos, en total, trescientos setenta y cinco, diez más, que días tiene un año. Me aferro a una columna, es de jade. La abrazo y pongo el oído en ella queriendo escuchar los lamentos confesados y sentir el calor acumulado por el roce de las mejillas a lo largo de los siglos. Las 1.300 columnas de mármol, jade y granito con bases y capiteles tallados, podrían representar a 1.300 mujeres que rezaron también por la armonía entre las culturas que la frecuentaron. Pero no todas las columnas fueron para ellas, las mujeres musulmanas solo podían rezar en las naves extremas de la sala de oración o en espacios reservados situados en las galerías del patio. Me digo, quiero leer sobre este edificio. Debo buscar una librería, pero el Alcázar nos llama y sus jardines y estanques atraen como la luna al agua.

CÓRDOBA

Es hora de sombra. En una plaza hay mesas y sombrillas. Pido una cerveza y me reconforto en ella y en el sonido de una guitarra, pero, en la mesa de al lado están sentados un matrimonio y una niña pequeña. Me saca de mis pensamientos una frase, la de él: “no le hagas caso a tu madre, no es académica... Dice imprecisiones”.

Una paloma se pasea por donde se acumula el agua del aspersor que alivia y humedece el ambiente. La pareja sigue hablando de sus vacaciones. Pero él hace insoportable y más asfixiante el ambiente cuando, insultante, arremete contra cada opinión de la madre, “eres idiota, eres…” La niña juega con la mascarilla, también quiere hablar mientras la madre con paciencia contesta al padre “… pero, cariño, solo es mi opinión”. Es la estrategia de una mujer que hace todo lo posible por rebajar la presión y acabar cuanto antes con la pesadilla, evitando, con ese comportamiento sumiso, el sufrimiento y vergüenza de una hija. También, el de ella. Se van y me quedo con el deseo de abrazar a madre e hija.

madre hija

Con esa escena empezó el viaje, y con la noticia de que los talibanes habían llegado a Kabul me despedí de Andalucía. En unas semanas todo había cambiado en Afganistán. Muchas mujeres huían del país, otras se escondían esperando lo peor y otras retaban a los talibanes. En aquel momento pensé que cada mujer afgana necesitaba una columna a la que abrazarse. 19 millones de columnas, sin importar que fueran de mármol, granito o de jade, lo importante es que estuvieran constituidas de la empatía y decencia de la comunidad internacional, de la empatía y coraje de los ciudadanos del mundo. Columnas unidas por arcos de humanidad.

talibanes mujres
MAHSA AMINI
MAHSA AMINI

Ha pasado más de un año, algunos días más que arcos tiene la mezquita, y las voces de las mujeres siguen gritando. Ahora son las mujeres de Irán las que piden auxilio: “Nos matarán ante el silencio del mundo”. Las protestas en ese país tienen nombre de mujer, Mahsa, la joven que murió tras ser detenida por colocar mal su velo dejando ver una parte de su pelo. En señal de protesta, de sororidad, muchas mujeres se cortan el pelo y queman sus velos. Reclaman justicia. En señal de protesta, varones y mujeres se manifiestan con la misma rabia y vergüenza. Pienso en los arcos, en los de Iris.

PROTESTAS IRÁN
PROTESTAS IRÁN

En las culturas antiguas, el arcoíris era interpretado como un mensaje de los dioses. Los relatos mitológicos describen a la joven diosa Iris con “alas doradas con las que podía llegar a cualquier rincón del mundo, incluso a las profundidades del mar o del inframundo”. En la cultura griega, la diosa Iris dibujaba en el cielo un arco con los colores que salían de su capa y así anunciar el fin de la tormenta.

IRIS

En estos días, las mujeres de Irán extienden sus alas doradas para llevar su mensaje a cualquier rincón del mundo. Se cortan el pelo para que no les corten las alas.

MUJERES IRÁN

En España, según el último barómetro de Juventud y Género, el 20 % de los varones en edades comprendidas entre lo 15 y 29 años considera que la violencia de género no existe. Quizás no hayamos explicado bien que violencia es mucho más que pegar, es también llamar a la mujer que tienes enfrente y te cuida, idiota.

VIOLENCIA MUJER

P.D.: Según la RAE, idiota significa, tonto o corto de entendimiento, que carece de toda instrucción. Curioso que, etimológicamente, provenga del griego “idiotes”, que significa aquel que no se ocupa de los asuntos públicos, sino sólo de los intereses privados.

IDIOTA

* Gracias a Ana Carrasco, a DIARIO DE LANZAROTE y a la colaboración de Irma Ferrer. En La casa de mi tía con autorización

https://www.diariodelanzarote.com/opinion/una-columna-para-mahsa

ANA CARRASCO
ANA CARRASCO

 

DIARIO DE LANZAROTE
MANCHETA AGOSTO 22