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martes, 31 de enero de 2023 12:11h.

Reforma Laboral, operación “quemar” la opción Yolanda Diaz - por Juan Espino

 

FRASE ESPINO

Reforma Laboral, “quemar” la opción Yolanda Diaz - por Juan Espino, de Attac Canarias *.

Cuando se configuró esta coalición de gobierno, uno de sus puntos estrella, era la “derogación” de la reforma laboral. Se difundió dicha opción como uno de los aspectos principales de esta legislatura. El PSOE la “vendió”  a sabiendas por su experiencia en el poder, que era una cuestión difícil, pues los poderes fácticos y Europa iba a poner límites a dicha reforma y no iban a consentir una derogación plena. Desde la parte “sinistra” del gobierno y por su propia inexperiencia de gobernar, probablemente se cayó en la trampa de “vender el oso antes de cazarlo”, pues como dice el refrán: “una  cosa es predicar y otra dar trigo”, no es lo mismo estar en la oposición que gobernar, pues hoy en día, por las características del propio sistema neoliberal, el gobierno gobierna pero no tiene el poder, al menos no del todo; menos en el marco de la UE, donde los Tratados están configurados para poner freno a cualquier avance de las clases populares en beneficio del capital.

Europa estaba interesada en disminuir la temporalidad laboral y poco más y por eso apremiaba al gobierno; la parte empresarial tampoco iba a renunciar fácilmente a las conquistas que había consolidado en los últimos decenios en la precarización del trabajo y la reducción de los derechos laborales. Si a esto se suma que las grandes centrales sindicales actuaron en las cuatro décadas anteriores “con el pie cambiado”, por decirlo de una forma suave, en la defensa de los intereses de [email protected] [email protected], teníamos el cóctel perfecto para que la clase trabajadora retrocediera en derechos a casi  principios del siglo XX.

En definitiva, por múltiples intereses se afrontó la negociación de dicha reforma y se ha podido llegar a algunos acuerdos para suavizar, que no derogar, los aspectos más lesivos de la reforma pepera. Desde la propia izquierda se levantaron expectativas por aquello de la correlación de fuerzas existentes en este momento no se han cumplido y se ha podido llegar a acuerdos que no se correspondían con las mismas. Eso pasa, como hemos dicho, por vender la pieza antes de cazarla y una vez “cazada” venderla con demasiado optimismo, olvidando que las cosas hay que presentarlas tal cual son, reconociéndose los límites que se tiene para ir más lejos.

Que el acuerdo supone un tímido avance en relación a la que estaba en vigor, nadie lo pone en duda, lo grave es que ahora se empieza a denunciar la insuficiencia de los cambios por distintos sectores; paradójicamente desde la propia derecha, que envuelta en sus contradicciones y obsesionada con descalificar al gobierno, dice uno y su contrario, pero también por los socios de gobierno que se autodenominan de izquierdas, los cuales acusan al gobierno de no haber contado con ellos; cosa que por otra parte puede ser cierta, pero que podían haber denunciado en el propio proceso de negociación, situándose ahora en una postura maximalista que es bastante incomprensible.

Pero esta postura es incomprensible según se mire, qué mayor legitimidad tiene el acuerdo que el hecho de que haya sido suscrito por los sectores sociales, lo que en verdad sería democrático es que el Parlamento suscribiera lo que dichos sectores han acordado, pues la democracia va, o debe ir más allá de parlamentarismo, pero ahora empiezan a surgir críticas que según mi entender, van más allá de la dichosa reforma; las protestas y las descalificaciones tienen otro objetivo claro y de más calado, en el  cual están interesados desde muchos ámbitos; desde la derecha, porque le da terror que una opción a la izquierda del PSOE pueda tener la hegemonía en un futuro gobierno, desde el propio PSOE por razones obvias, y desde las izquierdas ¡ay, las izquierdas! veamos a éstas por partes, desde los sectores nacionalistas, porque una opción transversal como la que pretende Yolanda, que dicho sea de paso no me gusta nada que hable de ese proyecto en primera persona, les podría restar fuerza en sus territorios; luego están esas izquierdas que nunca se han curado de la enfermedad infantil del izquierdismo, situadas en un maximalismo que no tiene en cuenta a ese líder del bolchevismo al que tanto adoran, pero poco han leído, el cual manifestaba  que: “La lucha de clases, y su reflejo en las mentes de las masas, no se desarrolla en línea recta, sino que pasa por toda una serie de etapas, con cambios constantes, con flujos y reflujos”. 

En la situación actual esto nos vendría a decir que las correlaciones de fuerzas  son las que son, sobre todo porque desde la propia izquierda se hace poco trabajo de base para crear esa hegemonía de la que hablaba Gramsci, con lo cual tiene los pies de barro y por tanto poca fuerza para enfrentarse al capital, que sí tiene claro, dicho en palabras de un magnate norteamericano que, “ estamos ganando la guerra de clases” . Por último está el “fuego amigo” ese que es el que más duele y que viene desde algunos sectores de las propias filas, los cuales no están dispuestos a “perder cuotas de poder” en aras de un frente político más amplio que empodere con el fin de lograr más y mejores avances, los cuales no quieren salir del ghetto desde el cual postulan y se sienten muy cómodos y seguros.

Crudo lo tiene Yolanda Díaz, la han metido en un atolladero del cual va a salir bastante tocada, viniendo a confirmarse aquello, de “entre [email protected] la mataron y ella sola se murió“. Muchos se frotan las manos, pues lo importante parece que no es ir avanzando en la mejora de las condiciones de vida de los y las trabajadoras en función de la correlación de fuerzas que hay en cada momento, sino asegurar cuotas de poder; hoy con la reforma laboral, mañana será con otras cosas.  Está claro que esta reforma, puede ser incluso mejorada en el futuro si hay fuerza de base suficiente para “echarle el pulso” al capital: No olvidemos que un proceso reformista, si es continuo y sin renuncias, puede ser revolucionario, como decía Rosa Luxemburg.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Juan Espino

JUAN ESPINO ATTAC

mancheta 40