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viernes, 27 de enero de 2023 10:16h.

antonio santana miranda, presidente

Relevo 8 x 1000 en el C. N. Metropole - por Nicolás Guerra Aguiar

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ANTONIO SANTANA MIRANDA teldeactualidad.com
ANTONIO SANTANA MIRANDA teldeactualidad.com

Relevo 8 x 1000 en el C. N. Metropole - por Nicolás Guerra Aguiar *

METROPOLE

Sin necesidad de convocatoria oficial para que los socios depositaran su voto en las urnas, la candidatura “Activa Metropole” pasa a dirigir los destinos del club de natación, waterpolo, saltos, gimnasia rítmica... A fin de cuentas la plataforma presidida por Antonio Santana Miranda fue la única que presentó los necesarios avales. 

 

ACTIVA METROPOLE
ACTIVA METROPOLE

 Entre sus objetivos -complejos, arduos, enrevesados- están la  recuperación anímica del club y la paulatina estabilización económica, solo alcanzables con la vuelta de los cientos de socios dados de baja por especiales circunstancias. Es un club privado y, por tanto, el aumento de su potencial humano resulta imprescindible.

SALESIANOS Y METROPOLE GOOGLE EARTH
SALESIANOS Y METROPOLE GOOGLE EARTH

  Conozco el Metropole desde mis años de profesor en el Colegio Salesiano, situado  justo enfrente. Y no lo frecuentaba por mi actividad deportiva (preferí siempre la mar abierta del Norte / Noroeste, las frescas aguas sardineras, los riesgos del Farallón a la búsqueda de clacas, mejillones… o las mismas orillas del Roquete, el Paso del Sargo, la Cueva de las Palomas..., tan espléndidas en lapas negras de fondo).

PASO DEL SARGO Imagen Ignacio A. Roque Lugo infonortedigital.com
PASO DEL SARGO Imagen Ignacio A. Roque Lugo infonortedigital.com

La razón era otra: en sus instalaciones me encontraba con la familia Martorell Martinón para volver a Gáldar, ya tardesita, en su coche. Así, empecé a relacionarme con padres de alumnos en ambiente más distendido que el puramente profesional. 

INSTITUTO PÉREZ GALDÓS
INSTITUTO PÉREZ GALDÓS

  Ya como docente del instituto Pérez Galdós tuve la suerte de coincidir en el aula con un amplio grupo de nadadores – saltadores metropolistas (Carlos Herrera, Quique Martínez, José Luis Díaz, Ciro Gutiérrez, Javier Fernández, Antonio Santana…). Me llamó la atención el espíritu de camaradería entre ellos, sus aparentes muy buenas relaciones, el empeño en el trabajo -se les notaban disciplina, orden, logrado equilibrio, relajación-… 

  Y no es que sobresalieran frente a los demás alumnos, en absoluto, entrañables jóvenes / jóvenas con quienes mantuve también muy buenas relaciones (lo decían ellos: la reciprocidad fue producto del respeto mutuo). Pero en los metropolistas (a la par con quienes practicaban fútbol o musicaban en el conservatorio) se les notaba el rigor (sin asperezas) impuesto por su segunda actividad. Por tanto, al Metropole fueron a parar mis hijos cuando les llegó la edad. Y allí permanecimos varios años.  

  Así pues, mi conexión con Antonio Santana Miranda arranca desde muy lejos y se fue asentando con solidez al paso de los tiempos. (Aun mantengo entre mis recuerdos materiales, símbolos entrañables y amigables, la placa que por su iniciativa me regalaron “Tus alumnos y amigos del Pérez. Febrero 1985”  cuando ellos ya estaban en el último curso, el preuniversitario.). 

  Él, ya veinteañero largo, volvió al “Pérez” matriculado ahora en un ciclo formativo relacionado con actividades sociales: su colaboración durante mi etapa como vicedirector fue imprescindible para la buena marcha de varias actividades enlazadas con el centro. Así, por ejemplo, su brillante idea de convertir en lugares de recreo algunas zonas del inmenso patio perezgaldosiano.

  Una vez la expuse al equipo directivo, este dio su aprobación: ¡manos a la obra! Los hoy inmensos acebuches (u olivos silvestres), los dragos (del griego drakaina -’hembra del dragón- por su jugo, de color rojizo. Se suponía semejante a la sangre del dragón’) y las palmeras (phoenix canariensis que hoy, a la manera unamuniana, elevan sus brazos a los cielos y almacenan nidos – viviendas de mirlos y pájaros canarios) fueron brillantes ocurrencias de Antonio Santana y sus condiscípulos. Puesto ya en marcha el proyecto -hoy es un sereno rincón del instituto- llegó la oportunidad de invitar a nueve premios nobel de Medicina a ennoblecer y prestigiar el espacio que luego se llamaría “Palmeral Premios Nobel”. (Lo cual hubiera sido imposible sin el trabajo realizado por los alumnos arriba citados, década de los noventa.) 

PALMERAL PREMIOS NOBEL
PALMERAL PREMIOS NOBEL

  A partir de esos años la amistad se mantuvo a pesar de nuestros dispares caminos.  Pero Antonio Santana siguió como persona muy allegada a mi familia. Con frecuencia nos veíamos en mi casa para charlar (es un gran y ordenado conversador), alcanzar las doce de la noche ante unas frescas birras o, por su parte, aconsejar a mis hijos -ya jovencillos- sobre temas relacionados con natación, saltos, waterpolo… 

  Todos los párrafos anteriores, en definitiva, no son más que muestras personales de mi admiración por Antonio Santana Miranda. Quizás reiterativa alguna, cargadas de emotividades otras o demasiado personales las terceras. Pero pretendo con ellas  mostrarle a usted, estimado lector, la gran confianza a mi exalumno y su equipo directivo ante la complejísima labor encomendada ahora. No sé si triunfarán absolutamente; si llegarán a medias o las circunstancias externas (la deuda que llevó a la ejecución de un radical expediente de regulación de empleo por vez primera en casi noventa años, por ejemplo) permitirán el reflotamiento del entrañable Club Natación Metropole. 

METROPOLE
CN METROPOLE

  Pero sí les digo a quienes confiaron en el hoy presidente que su cabeza está muy bien ordenada: es serena para razonamientos y conclusiones, desapasionada ante adversas circunstancias, coherente y uniforme a la búsqueda de soluciones. Y a la vez entregada a proyectos para él necesarios, importantes, comprometidos. Jamás lo vi renqueante frente a personales y profesionales avatares. Más: renunció a una muy prometedora carrera en el mundo de los seguros (su cartera doblaba a veces las de sus competidores) para entregarse en cuerpo y alma a su auténtica vocación: el trabajo social. Es decir, “social” no solo relacionado con la sociedad sino, fundamentalmente, con clases sociales. 

TRABAJO SOCIAL
TRABAJO SOCIAL

  Y aunque ya han pasado muchos años, muchos, desde nuestro último encuentro estoy seguro de que no aceptó la presidencia por cuestiones honoríficas, de relaciones externas o humanas vanidades, arrogancias, soberbias, engreimientos, en absoluto. Antonio se crió en el Metropole y este forma parte de él, como de otros tantos exalumnos ya nombrados. Mucho, muchísimo habría cambiado (más: transformado) si no mantiene las coherencias, seriedades, capacidades y bonhomías a las cuales me he referido. 

  Escribo desde la distancia, la serenidad, el compromiso con mis lectores. Mantengo, pues, lo escrito sobre Mechu. (Aunque él me mandará al carajo, ¡falta de respeto a su ex profesor del “Pérez”! Pero ya se sabe: ¡estos pollillos de hoy…!) 

* En La casa de mi tía por gentileza de Nicolás Guerra Aguiar

NICOLÁS GUERRA AGUIAR
mancheta dic 22


 

      



 

 

 

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