Alemania ha vuelto - por Joaquín Rábago

Otros de Joaquín en La casa de mi tía

Alemania ha vuelto

Joaquín Rábago

Resulta cuando menos  sorprendente la facilidad con la que el canciller federal alemán, Friedrich Merz, se apresuró a justificar los ataques no provocados de Israel y Estados Unidos a Irán.

FRIEDRICH MERZ

El veterano historiador y ex diputado del Bundestag Norman Paech habla de “chutzpah”, palabra de origen judeoalemán, para calificar la “desfachatez” con la que el hombre de BlackRock  acepta sin más e incluso aplaude tamaña violación del derecho internacional.

Merz  demuestra ser un convencido del “orden internacional basado en reglas”: es decir, las que EEUU decidió unilateralmente, al margen de la ONU, y se salta cuando quiere,  como acaba de ocurrir en Irán.

Al canciller alemán  parece que no hay nada que le guste tanto como jugar al hombre fuerte, en especial si se trata de Rusia, a cuyo presidente, Vladimir Putin, acusa, en clara proyección freudiana,  de “entender sólo el lenguaje de la fuerza”.  

Y como respuesta al “autócrata” del Kremlin, no duda en utilizar, como tantos otros políticos un lenguaje orwelliano cuando afirma con toda seriedad que para trabajar por la paz es necesaria la fuerza.

“Alemania ha vuelto al escenario europeo e internacional”, afirma con nada disimulado orgullo el  político cristianodemócrata, remedando con más palabras al Trump del “America is back”.

Merz califica la recién celebrada cumbre de la OTAN  de “sin exageración,  histórica” y asegura que con el objetivo acordado de que todos sus miembros dediquen a defensa un 5 por ciento del PIB nacional “nadie se atreverá a atacarnos”.

“Nadie” es por supuesto Rusia –¿ o tal vez también China? - porque para Merz, “el ruso”, como se dice en Alemania, “amenaza de modo activo y agresivo la seguridad de todo el espacio euroatlántico”.

Que uno sepa, Putin no ha proferido hasta el momento una amenaza de ese tipo. Pero no importa: ¿qué falta hacen pruebas cuando la realidad la fabricamos nosotros mismos?

Para asustar a Rusia, que no desea otra cosa que lanzarse al asalto de Europa en un máximo de cinco o seis años, Alemania tiene que armarse.

Su ejército ha de ser, según Merz, el mayor de Europa en armamento convencional. Y ese cinco por ciento del PIB nacional dedicado a defensa que acaba de acordar la OTAN ayudará a conseguirlo. 

Y es que Alemania no sólo garantiza ya la seguridad de Israel, que es, en recuerdo perenne del Holocausto, su “razón de Estado”, sino también la de los bálticos, como acaba de decir Merz en Lituania.

Los Verdes, ecopacifistas cuando yo los conocí de joven corresponsal en la Alemania aún dividida, pero hoy rusófobos radicales, aplauden tales palabras. 

Y critican al centenar de socialdemócratas que, en un reciente manifiesto, apostaron por la diplomacia frente a la línea dura con Moscú que propugna  el Gobierno de coalición del que forma parte su partido. Sí, Alemania ha vuelto.

JOAQUÍN RÁBAGO