El ataque a Irán forma parte de una estrategia largamente preparada - por Joaquín Rábago
El ataque a Irán forma parte de una estrategia largamente preparada Joaquín Rábago
El ataque no provocado de Estados Unidos a Irán con el pretexto de su supuesto programa nuclear militar forma parte de una estrategia largamente preparada y ejecutada en el momento más adecuado.
Lo explica el analista geoestratético estadounidense Brian Berletic, quien cita un documento de 170 páginas publicado en 2009 por el Brookings Institute y que recuerda otro de la Rand Corporation relativo a Rusia.
https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/06/06_iran_strategy.pdf
Si este último proponía separar a la euroasiática Rusia del continente europeo, como ha terminado ocurriendo con la guerra de Ucrania, el referente a Irán habla de distintas opciones para acabar con el “régimen” de los ayatolas.
Entre esas opciones están la de esperar a una provocación iraní o, si hiciera falta, “fabricarla”, llevar a cabo asesinatos selectivos o financiar a grupos de oposición e incluso a organizaciones terroristas extranjeras.
Otra opción, que es la que finalmente ha empleado el presidente Donald Trump, obediente al poderoso lobby israelí que le financia y asesorado por los halcones que le rodean, era perseguir la vía diplomática, pero sólo como artimaña.
Así, Estados Unidos fingió primero estar negociando seriamente el programa nuclear con Teherán en Omán mientras su aliado Israel preparaba su ataque no provocado contra el país archienemigo.
Y una vez llevado a cabo ese ataque, Trump presentó un ultimátum a Irán, que el gobierno de los ayatolas debía aceptar en un plazo máximo de dos semanas.
Pero sin esperar respuesta y mientras los europeos presionaban a los iraníes para que aceptaran el trágala de Washington, Trump ordenó a su fuerza aérea bombardear con nocturnidad y alevosía tres centrales iraníes. Era su segunda traición a Irán.
Y, colmo de la hipocresía, además de pronunciar las sacrílegas palabras de “God bless America” (¡Que Dios bendiga a América), Trump se permitió decirle al país al que acababa de agredir con lenguaje claramente orwelliano: “Ahora es el momento de la paz”.
No es en ningún modo casual que Washington haya decidido en este momento pasar a la acción, tras el trabajo sucio previo de su aliado Israel.
Irán es junto a China, Rusia, India, Brasil y Suráfrica miembro del grupo BRICS, que amenaza la hegemonía global de la superpotencia, y tiene estrechas relaciones sobre todo con los dos primeros fundadores.
¿Trata de mandar Washington un aviso a China, su principal rival económico y militar, de que no está dispuesto a aceptar su creciente influencia en el llamado Sur global: lo mismo en Oriente Medio que en África, Latinoamérica o Asia?
El supuesto programa nuclear de Irán es sólo el falso pretexto, agitado una y otra vez por los medios de manipulación de masas de EEUU, para deshacerse del único gobierno de la región capaz de frustrar el proyecto del Gran Israel de Benjamín Netanyahu.
Pretexto que parece calcado del que utilizó en su día el Gobierno de George W. Bush – las inexistentes armas de destrucción masiva- para deshacerse, en otra fragrante violación del derecho internacional, del iraquí Sadam Husein.