El barón de Münchhausen de la Casa Blanca cuenta en el Congreso sus hazañas - por Joaquín Rábago

El barón de Münchhausen de la Casa Blanca cuenta en el Congreso sus hazañas

Joaquín Rábago

Algunos lectores conocerán al personaje del barón de Münchhausen, aquel personaje del siglo XVIII que luchó en el ejército ruso y que, al regreso a tierras alemanas, contó historias increíbles sobre sus aventuras en Turquía.

MÜNCHHAUSEN

Historias como que había cabalgado sobre una bala de cañón, había logrado salir de una ciénaga tirándose de su propia coleta e incluso había viajado a la luna, y que han hecho las delicias de miles de lectores de todo el mundo.

Pues bien, no he podido evitar pensar en aquel personaje histórico al que dio vida literaria en tono claramente satírico el escritor y científico alemán Rudolf Erich Raspe al leer las crónicas sobre el Discurso sobre el Estado de la Unión que pronuncio el pasado martes el presidente Donald Trump.

RUDOLF ERICH RASPE

Un discurso hiperbólico, como  todos los del republicano, que entusiasmó a sus correligionarios, que, como esas claques a las que pagan por aplaudir en los espectáculos, saltaron una y otra vez como resortes de sus asientos para aplaudir los supuestos logros de los que continuamente aquél se vanagloriaba.

MÜNCHHAUSEN TRUMP por ChatGPT

Fueron ciento ocho interminables minutos del más descarado autobombo, que contrasta con la realidad que indican todos los sondeos, según los cuales un 60 por ciento de los estadounidenses y un porcentaje mucho mayor entre los demócratas están descontentos con la dirección que Trump ha impreso al país.

Seis de cada diez ciudadanos consideran que su guerra contra la inmigración ha ido demasiado lejos, y tampoco están sus conciudadanos en absoluto convencidos de su política económica, de la que, sin embargo, también se ufanó el Presidente ante el Congreso.

Trump llegó incluso a decir que el sistema de aranceles a las importaciones que ha impuesto y que el Tribunal Supremo declaró ilegal tenía como objetivo aligerar la carga financiera de las familias cuando la realidad es que son las empresas estadounidenses quienes los pagan con el consiguiente efecto en la inflación.

Hubo en el discurso muchas otras mentiras y exageraciones como que había puesto fin en sus primeros diez meses de mandato nada menos que a ocho guerras o que había logrado que el precio de los medicamentos se redujera “en entre un 500 y un 600 por ciento”, lo cual es matemáticamente imposible.

O cuando dijo que había heredado de los demócratas un país en crisis “con una economía estancada y una inflación récord” cuando estaba, por el contrario, creciendo el último año de  la presidencia demócrata.

Por cierto que no dejó de insultar al partido rival, al que acusó no sólo de proteger a los “inmigrantes ilegales” en vez de a los ciudadanos del país sino también de intentar engañar una vez más en las elecciones presidenciales.

En cuanto a la política exterior, alardeó de haber destruido el arsenal nuclear iraní en el ataque por sorpresa del pasado mes de junio cuando hoy vuelve a justificar, como Israel, un posible nuevo  bombardeo del país de los ayatolas por su programa nuclear. En Trump, contradecirse es al parecer un derecho.

En relación con Ucrania, para segura decepción de Kiev y de sus aliados europeos, Trump repitió el mantra de que si hubiese estado gobernando él, la invasión rusa de ese país no se habría producido y que está trabajando duro para que no sigan muriendo como hasta ahora 25.000 soldados cada mes en esa guerra.

Cifra cuya fuente se ignora, como tampoco se sabe si Trump se refería a los caídos a ambos lados del conflicto, y que contrasta con las más de 30.000 bajas mensuales que la propaganda ucraniana y de Occidente, que son muchas veces la misma,  atribuye solamente al ejército ruso.

JOAQUÍN RÁBAGO