¡Cuánta razón tiene Jeffrey Sachs!  Europa no tiene política exterior y está sometida a la de Estados Unidos - por Joaquín Rábago

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¡Cuánta razón tiene Jeffrey Sachs! 

Europa no tiene política exterior y está sometida a la de Estados Unidos

Joaquín Rábago

Europa hace tiempo que no tiene política exterior, está totalmente sometida a los intereses de Estados Unidos y “ha pagado por ello un precio muy alto”.

Así lo afirmó en una reciente charla en el Parlamento Europeo el economista  estadunidense y profesor de la Universidad de Columbia Jeffrey Sachs.

JEFFREY SACHS

Sachs, que asesoró en su día a la Unión Soviética, a Rusia, a Polonia, a Estonia e incluso a Ucrania en materia económica y conoce personalmente a la mayoría de los políticos a ambos lados del Atlántico es hoy un feroz crítico de la política de Washington.

Tras la disolución de la URSS, Estados Unidos concluyó, según Sachs, que había llegado el momento del  mundo unipolar, que gobernaría Washington.

“Estados Unidos no tenía ya que escuchar a nadie, no habría en el futuro líneas rojas, ni obligaciones según el derecho internacional o en el marco de la ONU”.

La última vez que Europa habló con voz independiente, según Sachs, fue en 2003 cuando Francia y Alemania se negaron a seguir a EEUU en su invasión ilegal de Irak.

Después perdió totalmente la voz, sobre todo cuando en 2008, Washington decidió unilateralmente que había que “ampliar la Alianza Atlántica desde Bruselas hasta Vladivostok”.

La expansión de la OTAN,  frente a lo prometido a Mijail Gorbachov,  forma parte de un proyecto iniciado hace más de treinta años y que expuso perfectamente Zbigniew Brzezinski, en su libro “El Gran Tablero”.

ZBIGNIEW BRZEZINSKI

Según Sachs, que trató personalmente al que fue consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Brzezinski “se equivocó , sin embargo, en todo”.

Así, afirmó que no había nada que pudiera hacer Rusia para frustrar los planes  hegemónicos de Washington y que nunca se produciría su acercamiento a China. 

Brzezinski se inspiró, explica el profesor Sachs,  en la política del primer ministro británico del siglo XIX lord Palmerston, que estaba obsesionado por bloquear el acceso de Rusia al mar Negro.

También por la teoría del geógrafo británico Halford John Mackinder según  la cual quien dominase el este de Europa, dominaría la que él llamaba “la isla del mundo”, es decir, el continente euroasiático además de África,  y por tanto el mundo.

Así se entiende el proyecto de los  gobiernos de Washington a partir del de Bill Clinton de ampliar la OTAN no ya solo a Ucrania, sino también a Georgia, país  que, según vaticina Sachs, terminará destruido como le está ocurriendo a Ucrania.

 Sachs,  que afirma conocer de primera mano lo sucedido en el país de Volodímir Zelenski, dice que es “un cuento de niños” la propaganda mediática de que la Rusia de Putin quiere  reconstruir el imperio soviético.

Rusia ni siquiera ambicionaba en un principio quedarse con toda la península de Crimea, sino que se contentaba con mantener allí su base naval de Sebastopol de acuerdo con el contrato por 25 años prorrogable por cinco más firmado con Kiev.

Pero Estados Unidos optó por uno de sus acostumbrados “cambios de régimen” – son ya más de un centenar en todo el mundo-, alentando y financiando, según  Sachs, un golpe de Estado contra el Gobierno del presidente Viktor Yanukóvich, cuya política no gustaba a Washington.

Sachs acusa también a la superpotencia de sabotear los acuerdos de Minsk, que habrían dado a las regiones rusófonas de Ucrania un estatus de autonomía similar a la que goza el llamado “Tirol del Sur” (Alto Adigio)  en Italia o según el modelo belga.

En su charla con preguntas de los europarlamentarios, el economista y asesor especial de la ONU para los Objetivos del Milenio se mostró, por otro lado, muy crítico con la decisión de Finlandia de renunciar a su vieja neutralidad y solicitar la entrada en la OTAN.

Gracias precisamente al estatuto de neutralidad, dijo Sachs, Finlandia estaba reconocida como uno de los países más ricos del mundo y era además el que ocupaba la primera posición en el índice global de felicidad.

Y ahora, diciéndose amenazada por Rusia, Finlandia gasta el dinero de los contribuyentes en la construcción de una valla de 200 kilometros en la frontera con el país vecino. ¿Puede haber mayor disparate? ¿Es ése el tipo de políticos que nos gobiernan?