OTAN en La Haya: ¡Es la guerra, estúpidos! - por Rafael Rodríguez Marrero

 

OTAN en La Haya:

¡Es la guerra, estúpidos! - por Rafael Rodríguez Marrero 

En la ciudad de La Haya (Países Bajos) y durante los días 24 y 25 del presente mes se celebrará una nueva cumbre de la OTAN. Están convocados representantes de los 32 países que integran la Organización a la que se añadirán una decena de socios.

OTAN LA HAYA

Desde 2014 (en la cumbre de Gales) vienen proponiendo en esa asociación guerrera el aumento de los presupuestos que cada uno de los países integrantes destinan al oneroso apartado militar. En aquella cumbre ya se recomendaba a los países miembros de la Alianza -en ese momento eran 28 los estados que la integraban- que aumentaran su presupuesto militar hasta alcanzar el 2% del PIB en un plazo máximo de diez años, es decir, a 2024. Y lo cierto es que una buena parte de los estados integrantes han cumplido, incluso con nota -aún cuando fuera a costa de sus pueblos- aquella recomendación.

Calentando motores para la nueva cumbre, Mark Rutte -actual Secretario General otánico- acudió durante la segunda semana de junio a la Chatham House londinense (el Real Instituto de Asuntos Internacionales, un destacado centro de estudios en occidente) a disertar sobre los temas que, a buen seguro, se abordarán durante la próxima cumbre en La Haya. 

MARK RUTTE

Como anécdota, señalar que el Sr. Rutte ha sido miembro del Partido Popular por la libertad y la democracia de Holanda; un personaje que entra en la vida política institucional neerlandesa en 2003. En 2010 logra ser primer ministro del país, cargo que ostentó hasta 2024, con apoyo manifiesto de la ultraderecha de Geert Wilders. Wilders se había desmarcado del Partido Popular de Rutte formando su grupo político de ultraderecha holandesa (el Partido por la Libertad -PVV-); algo así como hiciera posteriormente en España S. Abascal, que abandonó al Partido Popular para montarse sobre Vox. Y es que vivir de la política institucional otorga popularidad y hasta pingües beneficios. Y volviendo al Sr. Rutte, antes de dedicarse a “la cosa pública” (dice de él la Wikipedia que es profesor e historiador) estuvo empleado por Unilever, una trasnacional británica con importante peso accionarial sionista.

MARK RUTTE

En la Chatham House, Mark Rutte se desmelenó. Durante su intervención y en repuesta a preguntas de diversos periodistas allí presentes este conservador holandés trató de mostrar el carácter hermafrodita de los ángeles celestiales; a saber: que los militares son unos pacifistas y que la gran preocupación de la OTAN es la de protegernos salvaguardando nuestras libertades y nuestro bienestar contra dos feroces enemigos: Rusia y China.

Alarmado se muestra el secretario general otánico de los avances de la industria militar en esos dos países. Debo entender que este neerlandés exagerará la nota a efectos de convencer a la ciudadanía acerca de la conveniencia de ampliar el gasto militar de los respectivos países otánicos  hasta un 5%  en relación a sus respectivos PIB (la propuesta más sonora en la próxima cumbre)

Pero si el ciudadano medio toma distancia -y evita el miedo que señores como Rutte pretenden inculcar- debiera tener en cuenta algunos datos. China destinó 314 mil millones de dólares a gasto militar en 2024 lo que supone marcar tres décadas de continuado crecimiento. Rusia tuvo un gasto estimado en 2024 de 149 mil millones de dólares, lo que representó  el 7,1 % del PIB ruso; gasto lógico dado el conflicto que actualmente le enfrenta a la OTAN, Ucrania mediante. Mientras, el gasto total de los miembros de la Alianza ascendió a 1506 mil millones de dólares, lo que representa el 55 % del gasto militar mundial. Los miembros europeos de la OTAN gastaron en conjunto 454 mil millones de dólares, lo que representa el 30 % del total de la Alianza. Por su parte, el gasto militar de Estados Unidos aumentó en 2024 un 5,7 %, alcanzando los 997 mil millones de dólares. Cifra que representa el 66 % del gasto total de la OTAN y el 37 % del gasto militar mundial en ese año.

Los datos contenidos en el párrafo anterior aparecen en informes del  Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) la institución internacional “más seria y rigurosa” existente sobre estos asuntos. Ver https://www.sipri.org/

Si tenemos en cuenta esos datos y hacemos cuentas concluimos que, en 2024, los gastos militares de los países europeos de la OTAN  (454 mil millones de dólares) están equiparados a los que realizan China y Rusia juntas (463 millones de dólares) Los países europeos otánicos suman aproximadamente 590 millones de personas. Rusia y China disponen de una población aproximada de 1.594 millones de seres humanos. El gasto per cápita de estos dos países es notoriamente inferior.

¿A qué viene la alarma que muestra el Sr. Rutte? ¿Cómo es posible que encuentre tanto predicamento? Por lo que leemos, el coro de “politicuchos” europeos y los medios de desinformación mainstream muestran la misma sintonía.

En Chatham House, Rutte se muestra confiado al señalar que “en la cumbre de La Haya, espero que los líderes aliados acuerden destinar el 5 % del PIB a la defensa”. Plantea que el plan de gasto constaría de dos partes: “el 3,5 % se invertirá en nuestras necesidades militares básicas. El resto se destinará a inversiones relacionadas con la defensa y la seguridad, incluidas las infraestructuras y el desarrollo de la capacidad industrial.”

Y como si quisiera garantizar la continuidad del plan habla de que “el peligro no desaparecerá aunque termine la guerra en Ucrania.”

Es evidente que este señor no habla en nombre de los gentes que habitan en los países de la OTAN; seguro es que haya bastantes pro-militares en esos territorios; pero es igualmente cierta la existencia  de numerosa población que no se cree el cuento de que la seguridad se alcanza con más armamento. Y que si ya destinando el 2% del PIB la Europa otánica gasta 454 mil millones de dólares, imaginen ustedes de qué cantidades hablaríamos si se destinaran lo que el señor Rutte propone para su aprobación próximamente en La Haya. A él y a los que piensan igual deberíamos mandarles a  primera línea en los frentes de batalla.

En Madrid, La Haya y en otras muchas capitales y ciudades europeas durante esos días volvemos a gritar alto y claro que no queremos que nos arrastren a las guerras. ¡Que ya está bien, carajo!

Después de leer al miserable de Rutte acerca de la cantidad de gastos que requieren hacerse en materiales bélicos, ciberseguridad, infraestructura para la movilidad militar, preparación técnica,… necesarios para que la OTAN sea “una Alianza más fuerte, más justa y más letal” queda uno convencido de la crisis de acumulación en la que se encuentra el Capital. Y es que las guerras (en las que interviene la OTAN y para las que se prepara) se conectan al ciclo económico, como nos recordaba el profesor A. Piqueras; no sólo por la venta de armamentos que facilitan, sino especialmente por la destrucción a gran escala de capital fijo que provocan, haciendo así posible un nuevo ciclo de acumulación.

Aun cuando sea a costa de millones de vidas inocentes y del deterioro de la Naturaleza de la que formamos parte.

Por eso millones de personas en los distintos continentes gritamos 

¡NO AL REARME BÉLICO! 

¡NO A LAS GUERRAS! 

¡NO A LA OTAN!

 

Rafael Rodríguez Marrero

19 de junio de 2025

Montaña Hendida. Fuerteventura

RAFAEL RODRÍGUEZ MARRERO