España en la Unión Europea: ¿beneficio o dependencia? - por Xuxo Morán

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España en la Unión Europea: ¿beneficio o dependencia?

Xuxo Morán 

 

Miles de personas han salido a las calles de Madrid para mostrar su apoyo a la permanencia de España en la Unión Europea. Desde el mundo académico hasta la cultura, muchas voces han defendido que seguir dentro de la UE es vital para nuestro futuro. Y no les falta razón. Pero también es importante hablar, sin miedo, de lo que no funciona o de lo que está empezando a cambiar para mal.

En lo jurídico, Europa ha sido una garantía. Muchos ciudadanos, especialmente empleados públicos en situaciones precarias, han encontrado en las leyes europeas una defensa que el Estado español no les daba. Bruselas ha obligado a España a regularizar situaciones laborales injustas que aquí llevaban años ignorándose. En este sentido, la UE ha actuado como un árbitro más justo que nuestras propias instituciones.

Tampoco podemos olvidar todo lo que hemos recibido en inversiones: infraestructuras, becas, programas sociales, medio ambiente… Europa ha sido una fuente de financiación y modernización, especialmente tras nuestra entrada en los años 80.

Sin embargo, no todo es positivo. La pertenencia a la UE también ha supuesto perder poder de decisión en muchos temas: economía, impuestos, leyes laborales. A menudo, las grandes decisiones se toman lejos de los ciudadanos, en despachos donde pesan más los intereses financieros que los sociales. Y esto tiene consecuencias.

Una de las más preocupantes es el nuevo rumbo militarista que está tomando Europa. Durante décadas, vivimos bajo la protección militar de Estados Unidos, dentro de la OTAN. Ahora, con EE. UU. centrado en otros conflictos y dejando de financiar esa defensa, Europa se ve obligada a invertir masivamente en armamento. Y aquí viene el problema: ese gasto saldrá, en gran parte, del mismo sitio de siempre —de los servicios públicos.

¿Alguien cree realmente que los gobiernos van a tocar los beneficios de las grandes fortunas o las grandes empresas para pagar tanques y misiles? Lo más probable es que el sacrificio lo acaben haciendo la sanidad, la educación, la dependencia o la vivienda. Porque cuando toca elegir entre proteger al ciudadano o al capital, ya sabemos por dónde suelen ir los recortes.

Nos venden una Europa de derechos, pero cada vez se parece más a una Europa de defensa. Nos hablan de integración, pero muchas decisiones se nos imponen. Y aunque pertenecer a la UE sigue teniendo ventajas, necesitamos una pertenencia más crítica y vigilante.

España no puede limitarse a decir sí a todo. Tiene que exigir una Europa más justa, más democrática y más centrada en las personas. Porque si no, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en una estructura que, lejos de protegernos, empiece a hacernos daño.

XUXO MORÁN