¡Sí! Después de hasta 10 semanas negándose a ingerir alimentos las huelguistas han puesto fin a este episodio de lucha por haber logrado algunas de sus mayores reivindicaciones.
En cuanto a la solidaridad concreta con Palestina, el gobierno británico ha desestimado otorgar a Elbit Systems UK (subsidiario de la mayor empresa armamentista israelí) un contrato de gran valor para entrenar a 60 mil soldados británicos al año.
En cuanto a sus condiciones carcelarias, Heba Muraisi, que había estado al borde de la muerte al cumplir 72 días de ayuno, ha sido trasladada a la cárcel de la que le habían enviado lejos de su familia. También se suspende la censura de las comunicaciones y fondos de información de todas las presas.
Otro efecto positivo, según Prisoners for Palestine , es el hecho de que “sólo en las últimas semanas, 500 personas se han comprometido a tomar acción directa contra el complejo militar-industrial genocida.”
Este caso es otra muestra de cómo el apoyo incondicional a Israel está llevando a los gobiernos de distintos países a vulnerar los derechos básicos de su propia ciudadanía. Los denominados Filton 24 , acusados de causar daños a algunas armas dentro de una fábrica de Elbit Systems UK, así como un grupo más reducido que había entrado en una base del ejército del aire británico y rociado dos aviones con pintura roja, han estado sujetos a un tratamiento vengativo.
Hacía ya muchos meses que habían estado en prisión preventiva pendientes de juicios, algunos de los cuales no están programados hasta enero de 2027. La negación de la libertad bajo fianza obvia el derecho de presunción de inocencia y representa sencillamente un castigo – y un “aviso para navegantes” a todo el movimiento de solidaridad – independientemente del e. Tanto ésta como otras medidas vejatorias se han aplicado en base a normas llamadas “antiterroristas” a pesar de que todos los cargos se refieren a acciones no violentas y cometidas antes de la (injustificada) ilegalización de Palestine Action .
Tras agotar las vías formales para exigir el cumplimiento de sus derechos, el 2 de noviembre ocho de estas presas recurrieron a una huelga de hambre, un método de lucha durísimo empleado en muchas ocasiones por presos palestinos (de los que, no lo olvidemos, hay actualmente unos diez mil). A lo largo de ese tiempo algunas de ellas fueron hospitalizadas varias veces… antes de ser devueltas siempre a la cárcel.
Se trata de la más importante huelga de hambre en las prisiones del Reino Unido desde 1981 cuando el gobierno de Margaret Thatcher consintió la muerte de 10 presos republicanos del Norte de Irlanda.
Amu Gib, el primero en iniciar esta huelga, ha explicado cómo la causa de los palestinos y las palestinas nos afecta y nos interpela a todo el mundo: "Su pueblo, sus historias y sus infraestructuras son una zona de ensayo para unas herramientas de guerra cada vez más impersonales."
La complicidad con el Estado de Israel, que masacra al pueblo palestino y mantiene a miles de sus miembros encarcelados como rehenes, conduce directamente a la represión de cualquiera que proteste. Por tanto, defender a estas activistas tiene un significado que va más allá de las personas directamente involucradas: es un componente integral de la lucha a favor del pueblo palestino y, como tal, merece nuestro pleno apoyo.
Así es como lo han interpretado el centenar de personas que nos concentramos el 14 de enero ante el consulado británico para pedir la libertad de todas las presas de Palestine Action y, cómo no, la del pueblo palestino. Entremezcladas con las consignas habituales en catalán, castellano y árabe, coreábamos otras en inglés dirigidas específicamente al gobierno del Reino Unido: "Shame on you", "UK, you can't hide, you're committing genocide" o, corto y raso, "Free them all!"