Extremo peligro: la Humanidad está en manos de psicópatas - por Erasmo Quintana
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Extremo peligro: la Humanidad está en manos de psicópatas
Erasmo Quintana
El mundo moderno está amenazado de su propia destrucción con enfermos mentales, los principales mandatarios de esos países más poderosos que existen, Trump y Putin y toda la cohorte de acólitos que les siguen en sus demencias. Ambos son una amenaza porque tienen en la mesa de sus despachos el botón rojo que activaría la destrucción del planeta, dejando como únicos sobrevivientes a las cucarachas. Ahora parece que Putin acaba de provocar a Polonia, haciendo incursiones con drones explosivos en el espacio aéreo polaco. Aquí, en nuestro país, con otras diatribas, claro, los mandatarios de las derechas también han perdido el juicio por completo, pues todo lo que haga la Administración progresista, por edificante que ello sea, vale para derribar a este Gobierno, que no lo está haciendo tan mal, pero que a PP, VOX y Junts, les perece de lo más calamitoso. Tenemos por ello un sainete de disparates que nunca habíamos visto, lo de llamar en su cara por una presidenta de la Comunidad de Madrid “hijo de puta” al presidente del Gobierno, y de ese tenor, el mosaico de los partidos arriba mencionados.
Todos nuestros males parten de que no hubo una verdadera ruptura en aquella mal llamada “Transición”, y fue “continuismo”, pues quienes la ejecutaron eran en su gran mayoría políticos franquistas en activo que de la noche a la mañana de procuradores en Cortes de la dictadura se convirtieron en demócratas de toda la vida. Se consiguió que aquellos Magistrados, Jueces y todo el aparato Judicial franquista continuaran en sus cargos, siendo causa de lo que ahora vemos, que el Poder Judicial es conservador hasta el tuétano. Y con esto, todavía nos dicen que estamos en una “democracia plena”. De eso, nada. Dice nuestra Ley de leyes, la Constitución, en su Art. 1.2, que “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. La realidad es que el poder Judicial carece de legitimidad democrática al ser nombrados los jueces (depositarios de este poder) no mediante votación popular directa o indirecta, emanada de la voluntad del pueblo, expresada en las urnas, sino mediante la superación de un proceso de oposiciones internas.
Mientras, el Poder Legislativo y Ejecutivo son elegidos por la ciudadanía. De las tres patas que sustentan la Democracia, una de ellas no es votada, elegida democráticamente. Así como es elegido de forma indirecta el C.G.P.J. por el Poder Legislativo, este órgano no constituye el Poder Judicial en si mismo (formado por los miles de jueces que están en activo), el CGPJ apenas es su órgano de gobierno. Además, la Constitución obliga a que 12 de sus 21 vocales sean elegidos entre jueces y magistrados, o sea, entre personas que han accedido al Poder Judicial, donde los jueces y magistrados son constitucionalmente inamovibles. El único de los tres poderes del Estado que ni es elegido por la ciudadanía ni puede ser sustituido por esta es el Poder Judicial el menos democrático de los tres poderes; esa falta de legitimidad democrática en origen y la imposibilidad de ser sustituidos en las urnas, lo señalan. Por ello, los jueces están “obligados” a aplicar las leyes dictadas por el Poder Legislativo (las Cortes) de acuerdo con el espíritu de la Ley, y sin que su voluntad personal se coloque por encima de la voluntad colectiva emanada de las urnas.
Aún careciendo de legitimidad democrática de origen, la operativa de los jueces puede ser democrática si se fundamenta únicamente en la Ley. Por otro lado, al no poder ser sustituidos mediante votación popular cada cuatro años, es obvio que tienen que existir mecanismos sancionadores estrictos y eficaces para cesar a aquellos jueces que se desvíen de su mandato constitucional. Si ambas cosas no tuvieran lugar, si hay jueces que no respetan la voluntad del Legislativo (las Cortes Generales) o la retuercen de forma evidente, y no son sancionados de forma ejemplar -siendo cesados si hace falta-, entonces nos encontraríamos ante un Poder del Estado sin ninguna conexión con la voluntad popular y con una impunidad prácticamente absoluta para evitar subvertir o alterar el mandato político y democrático del pueblo español. De hecho, esta aberración es la que se está produciendo en España, por responsabilidad de una pequeña parte de jueces y magistrados, no mayoritaria, pero sí muy dañina por sus actuaciones infectadas por el fanatismo ideológico.
Los temas oficiales en este país nuestro se encuentran tan patas arriba, que se están ensañando con el Fiscal General del Estado, García Ortiz, cosa nunca vista, por sus propios compañeros de Judicatura, sin ninguna prueba que lo justifique. Soy testigo de los acontecimientos desde su principio. Supe por las noticias del momento del defraudador de Hacienda, González Amador, la pareja de Isabel Díaz Ayuso, que estaba en negociaciones con los responsables de la Agencia Tributaria para evitar la acción punible en la que se encontraba, todo antes de que saltara lo de la acusación al Fiscal General de haber desvelado lo hecho por el novio de Ayuso sin ningún tipo de pruebas. Es decir, que acusan a García Ortiz de revelar algo que ya era del dominio público, y yo de eso doy fe. En realidad quién divulgó la noticia fue la mano derecha de su novia, Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez. ¿Qué significa, pues, involucrar, y ajusticiar al Fiscal, al que le piden una fianza lunática de 150.000 euros y cárcel, por algo que no hizo, ni tienen pruebas fehacientes que lo incriminen?
Este Núñez Feijóo no hace absolutamente nada de lo que tiene que ver con su condición de primer representante de la oposición. Lo suyo es la fijación enfermiza que tiene con Pedro Sánchez y el Gobierno. Toda la basura que hay en su casa, Génova, para su entendedera es como si no existiera. Y por si fuera poco, se ha sacado de la manga lo de que el crimen de lesa humanidad que el sionismo comete en Gaza no es genocidio, con lo que esa voluntad manifestada por Netanyahu de borrar de aquella tierra al pueblo gazatí, no es “genocidio”. Por lo que nos preguntamos ¿estos políticos peligrosos de extremaderecha, deshumanizados: PP y VOX, son los que vendrán a gobernar en España? Con perdón, tal extremo no cabe en mi cabeza.