La gran mentira de Israel - por Joaquín Rábago

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La gran mentira de Israel

Joaquín Rábago

El Gobierno israelí justificó su supuesto ataque preventivo a Irán por el peligro que suponía para su propia existencia el programa nuclear atribuido por Tel Aviv a ese país.

ATAQUE ISRAELÍ SOBRE TEHERAN APN / Cordon Press / NATIONAL GEOGRAPHIC

Todo parece indicar, sin embargo, que se trataba de una gran mentira y que su verdadero objetivo no era otro que decapitar la dirección de ese país y provocar allí un “cambio de régimen”.

Un cambio de régimen como esos que con éxito desigual ha practicado su principal mentor, Estados Unidos, lo mismo en Oriente Medio que en otras regiones del globo.

Como señalan medios nada sospechosos de pro iraníes, entre ellos The New York Times, los daños infligidos al menos hasta ahora por la aviación del Estado sionista al programa nuclear iraní no son en ningún caso  irreparables.

La principal instalación dedicada al enriquecimiento del uranio,  que es la de Fodorow,  se encuentra a gran profundidad en un macizo montañoso, prácticamente a salvo de cualquier ataque enemigo.

A diferencia de la de Natanz, peor protegida y que ha sido desactivada por las bombas israelíes, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica, la de Fordow es  un hueso más duro de roer.

FORDOW

Israel no tiene bombas capaces de destruir el búnker que la protege y tendría que recurrir para ello a Estados Unidos, que dispone de explosivos mucho más potentes aunque se cree que también podría resultarle difícil.

Además, al menos por el momento,  Estados Unidos ha preferido abstenerse de un ataque directo a Irán, como le pide encarecidamente el gobierno de Benjamín Netanyahu.

Estados Unidos y Gran Bretaña han proporcionado, eso  sí, al Estado sionista valiosísima información sobre posibles objetivos en Irán, pero involucrar directamente a sus tropas en esa  guerra de resultado todavía incierto es otra cosa.

Desoyendo las advertencias del propio Teherán  sobre el enorme daño que sufriría Israel si cometía la locura de atacar a Irán y con la connivencia de los EEUU de Donald Trump, Netanyahu optó por esa acción militar.

Según sus cálculos, era el momento de provocar el tan largo tiempo deseado cambio de régimen, aprovechando el cansancio del pueblo iraní debido a las sanciones y la debilidad del país gracias a la neutralización de Hezbolá y al nuevo gobierno instalado en Damasco.

El ex primer ministro israelí Naftali Bennett hizo el pasado fin de semana un llamamiento al “orgulloso pueblo iraní” para que no dudara en aprovechar la gran oportunidad que se le ofrecía  de derrocar al “régimen”.

NAFTALÍ BENNETT

Pero hay informes que indican que, con independencia de lo que piensen del actual Gobierno, muchos iraníes creen que el país estaría siempre más seguro si dispusiese del arma nuclear. 

PROTESTAS EN TEHERÁN CONTRA ATAQUES DE ISRAEL

Además, en casos como éste de amenaza militar exterior parece funcionar siempre lo de congregarse en torno a la bandera,  el “rallying round the flag”, como lo llaman en Estados Unidos, que sabe mucho de eso.

Aunque nos disguste, por represivo, su actual gobierno, baste recordar cómo el levantamiento popular contra el gobierno títere del sha Reza Pahlevi,  en febrero de 1979,   contribuyó a crear en ese país un gran impulso nacionalista.

Irán es hoy el único obstáculo que le queda a Israel en la región para proseguir su política genocida y expansionista en claro desafío a la ONU y con la complicidad de los mismos políticos y medios de Occidente que condenan a Rusia por su invasión de Ucrania. 

 

JOAQUÍN RÁBAGO