Una humanidad que tolera el genocidio de Gaza está condenada a la extinción - por Joaquín Rábago
Una humanidad que tolera el genocidio de Gaza está condenada a la extinción
Joaquín Rábago
Vemos diariamente en los vídeos que circulan por internet e incluso en algunas emisoras como la qatarí Al Yazeera o incluso la BBC lo que sucede en Gaza.
Asistimos, gracias a los valientes periodistas palestinos que afrontan en todo momento allí la muerte, a la agonía de un pueblo condenado por un Estado supremacista a la total eliminación.
Vemos cómo el que Israel llama el Ejército “más moral del mundo” y los francotiradores a sueldo de la también eufemísticamente llamada Gaza Humanitarian Foundation asesinan a balazos a los desesperados que acuden en tropel a sus centros en busca de algo que llevarse a la boca.
Vemos el criminal bombardeo de los hospitales donde se tratan a las víctimas de ese Estado asesino. ¿Es que nadie recuerda ya el mentiroso pretexto de que los israelíes lo hacían porque en ellos se escondían los líderes de Hamás?
¿También en los campamentos de refugiados, que el Ejército israelí no deja ahora de bombardear con el mayor de los sadismos?
Vemos cómo se retienen en la frontera de la franja los camiones con medicamentos y comida de las agencias de la ONU y otras organizaciones humanitarias porque se busca eliminar mediante el hambre y las enfermedades a la población palestina encerrada en ese enorme gueto.
Vemos también como el Estado mentiroso del mundo acusa cínicamente a Hamás de ser quien impide la distribución de alimentos o material sanitario.
Vemos todo eso y mucho más que debería revolver el estómago incluso a los espíritus más insensibles.
Y ¿qué hace mientras tanto la llamada comunidad internacional?¿Qué hacen nuestros líderes más allá de emitir, en el mejor de los casos, retóricas declaraciones de condena o justificar, en el peor, el derecho que tiene Israel a defenderse?
¿Cómo es que no se rodean las embajadas israelíes en todo el mundo? ¿Cómo es que no se llenan de manifestantes las calles de todas las ciudades de Occidente para protestar no sólo contra Israel sino contra los gobiernos que lo consienten?
¿Cómo no aprovecha el papa de Roma su púlpito universal para condenar en los términos más duros al Estado genocida y denunciar al mismo tiempo la pasividad de los gobiernos cristianos?
¿Cómo no lo hacen tampoco los demás líderes religiosos, de la confesión que sea?
¿Cómo no se rebelan las masas árabes contra los sátrapas que las gobiernan y que son igualmente cómplices de ese genocidio?
Una humanidad que tolera lo que sucede en Gaza está condenada a la extinción y, ¡perdóneseme que lo diga!, lo merece.