EEUU Insufrible hipocresía - por Joaquín Rábago

EEUU

Insufrible hipocresía - por Joaquín Rábago 

La reacción de los principales gobiernos europeos como el alemán y el francés al masivo ataque israelí contra Irán con el pretexto de su programa nuclear muestra una vez más, por si hiciera falta, su doble vara de medir, su  enorme hipocresía.

Mientras todos ellos condenan sin paliativos un día sí y otro también por “ilegal”  la invasión rusa de Ucrania, justifican en cambio la acción israelí, que constituye, pese a lo que digan, una clarísima violación de la Carta de la ONU.

Uno podía escuchar en una emisora pública alemana al responsable de política exterior del Partido Cristianodemócrata del canciller Friedrich Merz culpar a Irán y no a Israel de estar “desestabilizando” toda la región de Oriente Medio.

MERZ

La credibilidad de esos gobiernos europeos,  como la del propio Donald Trump, que engañó arteramente  a los iraníes con sus negociaciones,  haciéndoles creer que Israel no atacaría mientras ambos países estuvieran hablando, está hoy  por los suelos.

¿Quién en su sano juicio va a querer llegar a un acuerdo con Estados Unidos, y no sólo con la actual Casa Blanca,  si sabe que no valdría más que el papel en que estuviese escrito?

Pero al mismo tiempo queda en entredicho la propia credibilidad de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y de su director general, Rafael Grossi, que brindaron a Israel el pretexto buscado al señalar que ya “no podían garantizar”  que Irán estuviese cumpliendo sus obligaciones con ese organismo.

No poder garantizar no es lo mismo que asegurar, y los europeos se aferran ahora a esa formulación para acusar a Teherán de querer seguir adelante con su plan nuclear  para destruir a Israel.

Por cierto que el Gobierno de Benjamín Netanyahu, que con permiso de Washington se arroga el derecho de ser el único país de la región con un arsenal atómico, lleva décadas diciendo que Irán está a sólo días de convertirse en potencia nuclear.  

NETANYAHU

El ex marine y ex  inspector de armas para las Naciones Unidas durante la guerra de Irak Scott Ritter, hoy acerbo crítico de la política exterior de su país, en especial en relación con Rusia, sospecha que las inspecciones de la AIEA sirvieron para dar pistas al Mossad sobre las instalaciones nucleares iraníes,  que Israel utilizaría luego en sus ataques.

Que la Agencia Internacional de la Energía Atómica no es tan imparcial como sería de desear es para Ritter una evidencia. Pero lo mismo pasa por cierto con muchos otros organismos internacionales, en los que la influencia de Washington es más que evidente.

Lo más grotesco del caso es que mientras el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, negaba que su país hubiera sido informado del ataque israelí antes de que se produjera, el propio presidente Trump le desmentía.

“Sabíamos todo y yo intenté salvar a Irán de la humillación y la muerte. Lo intenté denodadamente y me habría gustado verlos llegar a un acuerdo”, declaró el Presidente a la agencia británica Reuters. 

¿Cómo va a querer seguir negociando ahora Irán con semejante hipócrita?

JOAQUÍN RÁBAGO