El mundo actual desde la perspectiva de Rusia - por Joaquín Rábago

El mundo actual desde la perspectiva de Rusia

Joaquín Rábago

El llamado Cub Valdai, laboratorio de ideas con sede en Moscú, ha publicado un documento que presenta los desafíos y oportunidades del mundo actual desde la perspectiva rusa.

PUTIN

Lleva el título de “El doctor Caos y cómo dejar de preocuparse y aprender a amar el actual desorden”,  irónica alusión a la famosa película de Stanley Kubrick “El Dr. Strangelove o cómo aprendí a no preocuparme más y amar la bomba”.

Y cita además una frase famosa del “Hamlet” de Shakespeare: “Nuestras voluntades y nuestros destinos corren por tan opuestas sendas que siempre quedan desbaratados los proyectos que forjamos”.

Según sus autores, el mundo bipolar que existió durante la Guerra Fría se marchó para no volver, pero tampoco ha subsistido el mundo unipolar, dominado por Estados Unidos, que siguió a la disolución de la Unión Soviética.

Ese mundo fue víctima de las contradicciones del propio proceso de globalización en búsqueda del máximo beneficio, que propició el surgimiento de nuevos actores, no dispuestos ya a aceptar las imposiciones de la potencia hegemónica.

Esos nuevos actores son por supuesto China, la India, Brasil, la propia Rusia y demás miembros del grupo BRICS, pero también las nuevas organizaciones del llamado Sur Global, como la de Cooperación de Shanghái.

ORGANIZACIÓN DE COOPERACIÓN DE SHANGHÁI BRICS

 

Europa aparece en el documento del club Valdai  a pesar de los humos de sus dirigentes sólo como “dependencia exterior de EEUU”. Y a la vista de lo que ocurre hay que reconocer que el análisis no va mal encaminado.

La proliferación de nuevos actores políticos tiene como consecuencia una mayor imprevisibilidad de la situación internacional ya que los distintos Estados exigen que se tengan en cuenta sus intereses nacionales.

Pero al mismo tiempo, la propia multiplicidad de actores puede ser un factor de estabilización ya que sus intereses se contrarrestan y equilibran, obligan a negociaciones, lo cual hará que gane importancia la diplomacia tradicional.

Y como el ataque militar a una superpotencia atómica -léase Rusia- sería suicida para quien lo lanzase, es prácticamente “nulo” el peligro de guerra mundial. 

Tal es la conclusión optimista de los autores del documento, que, de tomar literalmente ciertas declaraciones de algunos políticos a ambos lados del Atlántico, equivale a tomar los deseos por realidad. Ojalá nos equivoquemos. 

Resulta al mismo tiempo significativo el trato más bien comprensivo y amable que se da en el documento ruso al presidente de EEUU, Donald Trump, en contraste con el que merece su predecesor demócrata, Joe Biden.

El propio Vladimir Putin declaró con motivo de la presentación del estudio que se puede no ser de la misma opinión que Trump, pero al menos éste no oculta hipócritamente como otros lo que busca, a saber, el propio beneficio.

Para los autores del estudio del club Valdai, la presidencia de Trump es la expresión de una crisis nacional profunda, y si el republicano habla de “hacer al país grande de nuevo” es porque reconoce que EEUU no lo puede ya todo. 

En lugar de aspirar a un nuevo orden mundial, lo que busca EEUU es eliminar todo aquello que representa un costo excesivo para el mantenimiento de su hegemonía global aunque ello signifique un debilitamiento del “orden mundial liberal”.

La actual política de Washington empuja a estados hasta ahora clientelares a buscar nuevos socios y tratar de encontrar soluciones caso por caso, al margen del sistema de alianzas existente.  Por ejemplo, abandonando el dólar en beneficio de otras divisas en sus transacciones comerciales.

JOAQUÍN RÁBAGO