Netanyahu sacrifica a los rehenes en persecución del Gran Israel - por Joaquín Rábago

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Netanyahu sacrifica a los rehenes en persecución del Gran Israel

Joaquín Rábago *

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, parece dispuesto a sacrificar a los rehenes aún en poder de Hamás en persecución del objetivo geopolítico de su Gobierno de ultras: la creación del Gran Israel.

NETANYAHU

Sólo así puede interpretarse la ruptura unilateral de la tregua acordada con Hamás en el mes sagrado de los musulmanes con la reanudación de los bombardeos sobre la franja, que han causado la muerte con alevosía y en sólo una noche de más de 400 palestinos.

GAZA

Acosado por la justicia por graves sospechas de corrupción, Netanyahu busca desesperadamente mantenerse en el poder y evitar para ello la celebración de nuevas elecciones.

NETANYAHU

Lo cual sólo será posible si el Knesset (Parlamento) logra aprobar un nuevo presupuesto antes de que acabe el mes, pues, si no lo hace, la cámara se disolverá automáticamente.

Su plan ahora es recuperar al ex ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, que presentó su dimisión en enero en protesta por el acuerdo de alto el fuego.

BEN-GVIR, ITAMAR

Ben-Gvir ha dejado siempre bien claro su deseo de que Israel culmine su operación de limpieza étnica de la Franja, lo que exige continuar los bombardeos y la suspensión de toda ayuda humanitaria a los gazatíes que sobreviven.

Ben-Gvir y su correligionario del partido Otsmá Yehudit (Poder Judío)- nombre que lo dice ya todo- Amichai Eliyahu afirman que el propio Netanyahu les había prometido intensificar los bombardeos una vez terminada la primera fase de la tregua acordada.

AMICHAL ELIYAHU

Para Ben-Gvir, el único árabe bueno es un árabe muerto mientras que Eiyahu, ministro del Patrimonio, dijo en cierta ocasión que habría que lanzar una bomba nuclear sobre Gaza.

Los familiares de los rehenes, que se manifiestan diariamente para exigir su liberación, acusan al primer ministro de poner en peligro su vida con la reanudación de los bombardeos.

Algo que no parece impresionar mínimamente a Netanyahu,  ni por supuesto a   los elementos más ultras de su Gobierno, pues su cálculo es que una vez que no quede ninguno con vida, tendrán la vía libre para llevar a cabo su principal misión: el Gran Israel.

Tanto el Gobierno israelí como el de Estados Unidos, cómplice de ese genocidio, llevan a cabo mientras tanto negociaciones con varios países africanos,  a los que presionan para que acojan a los palestinos expulsados de Gaza, territorio costero que Trump quiere convertir, una vez “limpio” de árabes,  en un “resort” de lujo.

TRUMP GAZA

Pero los Ben-Gvir,  Bezalel Smotrich  y demás supremacistas del Gobierno judío,  incluido el propio primer ministro, seguramente no se quedarían ahí, sino que, en persecución de ese Gran Israel con que sueñan, podrían intentar hacer lo mismo con los habitantes de las zonas del Líbano o Siria que vayan ocupando ilegalmente como ya ocupan Cisjordania.

BELAZEL SMOTRICH
 * Gracias a JOAQUÍN RÁBAGO