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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Amenaza rusa - por Joaquín Rábago

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Amenaza rusa

Joaquín Rábago

LA OPINIÓN LA CORUÑA

 

Escucha uno cualquier emisora, abre cualquier periódico nacional o extranjero, accede a su edición digital y siempre se da de bruces con el sintagma “amenaza rusa”.

Nadie se preocupa de detallar en qué consiste realmente esa “amenaza” o cuándo la han proferido el presidente Vladimir Putin, su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov o el portavoz del Kremlin.

Se sobreentiende, sin embargo, que nuestros medios, que no son ni mucho menos todos los del mundo, se refieren a la amenaza que pende sobre el continente si no se para antes a Putin en Ucrania.

La presidenta de la Comisión Europea y ex ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, a la que nadie por cierto ha elegido democráticamente, no deja de agitar el espantajo ruso.

Lo mismo hace la sucesora del español Josep Borrell al frente de la política exterior y de seguridad europea, la ex primera ministra estonia Kaja Kallas, quien aspiró en su día a secretaria general de la OTAN, y se le nota.

Están esas y otras dirigentes europeas, entre ellas también la ministra alemana de Asuntos Exteriores, todavía en funciones, la “verde” Annalena Baerbock, especialmente beligerantes.

Han demostrado que en materia de guerra, al menos desde la Dama de Hierro, la británica Margaret Thatcher -recordemos la guerra de las Malvinas- las mujeres pueden estar a la altura de los varones e incluso superarlos.

RUSIA

La “amenaza rusa” está, pues, en todas partes donde uno acierte a mirar. No importa que quienes hoy tan alegremente se refieren a ella, hace poco se mofaban del Ejército ruso.

Así, según la propia presidenta de la Comisión, las sanciones de Occidente obligaban a las Fuerzas Armadas de Putin a extraer de frigoríficos y lavadoras los microchips que necesitaban para su armamento.

ÚRSULA VON DER LEYEN
ÚRSULA VON DER LEYEN

Hoy, según la misma von der Leyen, Rusia amenaza con arrollarnos a los europeos, por lo que hay que rearmarse y no darle tiempo a ello. ¿Nadie es capaz de ver una contradicción entre ambas afirmaciones?

Tampoco se preocupa ya nadie de recordar los antecedentes del conflicto –ocho años de guerra civil entre Kiev y el Donbás rusófono y empeño de Washington en meter a Ucrania en la Alianza Atlántica– ni tampoco los objetivos perseguidos por Putin al lanzar la que llamó eufemísticamente “operación militar especial”.

A saber, neutralidad y desmilitarización de Ucrania, reconocimiento oficial del idioma ruso y de la Iglesia ortodoxa dependiente del patriarcado de Moscú: Ucrania no fue nunca una nación monolítica como se nos presenta.

Y junto a eso, la que Moscú llama “desnazificación” del país vecino, en referencia al culto oficial de quienes colaboraron con el régimen de Hitler y son hoy “héroes nacionales” como Stepán Bandera.

Si en algo hay que darle la razón al errático presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es en su afirmación de que la tragedia ucraniana – porque no hay otra manera de llamarla- puso haberse evitado con la diplomacia, pero Washington se había fijado otro objetivo, debilitar a Rusia, al que acabaron sumándose los europeos.

Hoy, cientos de miles de muertos después, es por desgracia demasiado tarde: el país está irreparablemente dividido, el odio es mutuo y pasarán generaciones antes de que pueda hablarse de reconciliación entre las dos naciones.

* Gracias a Joaquín Rábago y LA OPINIÓN LA CORUÑA

JOAQUÍN RÁBAGO * Gracias a JOAQUÍN RÁBAGO
 * Gracias a JOAQUÍN RÁBAGO

https://www.laopinioncoruna.es/opinion/2025/03/18/amenaza-rusa-115404143.html

LA OPINIÓN LA CORUÑA La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, de acuerdo con los principios de Uso Justo de la UE
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