Nos cobran a tiempo, pero nos curan tarde - por Xuxo Morán

Nos cobran a tiempo, pero nos curan tarde

Xuxo Morán

 

Hay algo profundamente injusto en este país cuando hablamos de salud. Cada año, el Estado nos recuerda puntualmente que toca pagar: el IRPF, las cotizaciones a la Seguridad Social, los impuestos indirectos… No hay margen de error ni retraso aceptable. Pero cuando eres tú quien necesita algo tan básico como ser atendido por un médico, el tiempo deja de importar. Puedes esperar semanas, meses, incluso años. La salud, esa promesa que supuestamente garantizan nuestros impuestos, se convierte en una carrera de obstáculos que a veces se pierde antes de empezar.

Y no hablamos de caprichos. Hablamos de dolores que no te dejan dormir. De rodillas que ya no se doblan. De corazones que se paran mientras alguien te dice que "hay que esperar a que te llamen". La gente sufre en silencio mientras ve cómo su cuerpo se deteriora. ¿Y qué hacemos? Llamamos. Reclamamos. Preguntamos. Y la respuesta siempre es la misma: “hay mucha demanda”, “falta personal”, “estamos colapsados”. Pero cuando se trata de cobrarnos, no hay colapso que valga.

La sensación es la de un abandono frío y sistemático. Como si lo que pagamos no tuviera valor. Como si nuestra vida importara menos que los plazos fiscales. Como si enfermar fuera un castigo por no tener dinero para ir a lo privado. Porque esa es otra herida: quienes pueden permitírselo, saltan la fila y se curan antes. Los demás, a esperar. A resistir. A sobrevivir.

No queremos milagros. Queremos lo justo. Que nuestros impuestos se traduzcan en hospitales con medios, médicos sin agendas saturadas, cirugías a tiempo. Queremos que nos traten con la misma seriedad con la que Hacienda nos exige cada céntimo.

Porque al final, no se trata solo de listas de espera. Se trata de dignidad. De saber que tu vida vale lo mismo que la de cualquiera. Y de que el Estado, que tan eficaz es para cobrar, también lo sea para cuidar.

XUXO MORÁN