Pero ¿en qué manos estamos? - por Joaquín Rábago

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Pero ¿en qué manos estamos?

Joaquín Rábago

Supongo que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confiaba en la discreción del presidente de EEUU, Donald Trump, cuando le envió su mensaje.

RUTTE TRUMP

Un mensaje tan adulador, tan servil en el fondo que parece indigno de quien fue, antes de perder el pasado año las elecciones, durante catorce años primer ministro de Holanda.

Rutte comenzaba así su texto al “querido Donald”, que lo publicó inmediatamente en su red social: “Mi felicitación y mi agradecimiento por tu decisiva acción en Irán. Fue realmente extraordinaria, algo que nadie se había atrevido antes a hacer y que nos vuelve a todos más seguros”.

“Nos has llevado, proseguía Rutte, a un momento muy, muy importante para América, Europa y el mundo. Has conseguido algo que ningún otro presidente estadounidense logró en una década”

El político liberal holandés trataba a todas luces de ablandar a Trump para que no fuese demasiado  severo con los europeos en vísperas de  la cumbre de esta semana en la OTAN. Pero ¿caer, para ello,  tan bajo?

Un líder europeo, que no sólo daba hipócritamente por buenos los bombardeos por EEUU de las instalaciones nucleares en Irán en flagrante violación del derecho internacional mientras condena a Rusia por su invasión de Ucrania, sino que le aplaudía incluso por ello.

Y el mensaje continuaba con estas palabras relativas al viaje que estaba a punto de emprender Trump en dirección a La Haya para asistir a la cumbre aliancista: “Vuelas ahora adonde obtendrás esta tarde otro gran éxito”.

“No ha sido fácil, pero hemos conseguido que todos (los países miembros) se comprometan al 5 por ciento” añadía en el mismo tono zalamero el político holandés , en referencia a la exigencia de Trump de que todos sus aliados dediquen a defensa ese porcentaje del PIB nacional.

Aparte de que no es cierto – España, Bélgica y algún otro país han pedido flexibilidad porque creen que no podrán cumplir ese objetivo caprichosa y unilateralmente fijado por Washington- Rutte pretendía atribuirse él mismo ese éxito.

Conviene recordar que Rutte es el mismo personaje que en la crisis financiera de la pasada década acuñó la palabra PIGS (en inglés: cerdos) para referirse despectivamente por sus iniciales a los países del Sur de Europa como España, Portugal, Italia o Grecia.

RUTTE Y LOS PIGS

Países que sufrían las consecuencias de la deuda generada por la banca privada en forma de recortes en los servicios públicos como la educación, la sanidad, la emigración juvenil o el desempleo.

Esto de insultar a los mediterráneos parece que tiene tradición en los Países Bajos: así, el que fue su ministro de Finanzas Jeroen Dijsselbloem – socialdemócrata- acusó a los del Sur de “gastarse todo el dinero en alcohol y mujeres y luego ir a  pedir ayuda”.  

JEROEN DIJSSELBLOEM

Pero ¿en qué manos estamos? Ese es el tipo de personajes que nos gobiernan. Y encima se nos pide que les aplaudamos. 

JOAQUÍN RÁBAGO