Sospechas de sabotaje en ataque a refinerías de Hungría y Rumanía - por Joaquín Rábago

Sospechas de sabotaje en ataque a refinerías de Hungría y Rumanía

Joaquín Rábago

Dos ataques ocurridos el mismo día de esta semana contra sendas refinerías de petróleo en Hungría y Rumanía suscitaron inmediatamente sospechas de sabotaje.

ATENTADOS EN REFINERIAS DE HUNGRÍA Y RUMANÍA - REGENERACIÓN MX

El primero tuvo lugar en una de las mayores refinerías rumanas, la de Ploiesti, propiedad de la empresa rusa Lukoil, donde se llevaban a cabo trabajos de mantenimiento.

El segundo incidente se produjo en la tarde del mismo lunes en la refinería húngara de Százhalombatta, de la que es propietario el grupo MOL, de ese país.

En esta última se procesa el crudo que sigue llegando a Europa central a través del oleoducto ruso Druzhba (Amistad) y que abastece a Hungría y Eslovaquia, dos países díscolos de la UE.

OLEODUCTO DRUZHBA

La coincidencia de ambos sabotajes hacen pensar a muchos que se trata de atentados terroristas y hay quienes apuntan directamente a Ucrania.

El mismo lunes, los ministros europeos del ramo  apoyaron una propuesta de la Comisión que prohíbe totalmente la importación de gas natural ruso a partir de 2028 y que tendrá que votar el Parlamento europeo.

El Gobierno de Kiev presiona mientras tanto a los gobiernos de Budapest y Bratislava para que dejen de comprar petróleo ruso. 

Y Ucrania ha atacado ya en otras ocasiones el gasoducto Druzhba, lo que ha dado lugar a fuertes tensiones con el Gobierno del húngaro Viktor Orbán.

Las Fuerzas Armadas ucranianas también han atacado con sus drones estaciones de refinado y otras infraestructuras  en el interior de Rusia, que han tenido como consecuencia problemas de suministro, un encarecimiento de los precios y reducción de las  exportaciones.

Las sospechas de Hungría sobre la posible autoría de los últimos atentados se dirigen contra Ucrania, que parece tener patente de corso para sus reiterados actos de sabotaje.

Así, la justicia polaca rechazó recientemente la petición de extradición presentada por la fiscalía alemana contra un ciudadano ucraniano principal sospechoso de la voladura de los gasoductos Nord Stream, propiedad de empresas rusas y alemanas. 

El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que el problema no era que se hubiesen dinamitado los gasoductos del Báltico sino que se hubiesen construido, y su ministro de Exteriores, Radoslaw Sikorski, se permitió decir que el autor de ese sabotaje merecía una medalla.

El jefe de la diplomacia húngara, Péter Szijjartó, calificó las declaraciones de Tusk de “escandalosas” y dijo que, según Varsovia, si a uno no le gustan ciertas infraestructuras, le basta dinamitarlas. “En eso se ha convertido el Estado de derecho en Europa”, se lamentó.

TUSK SZIJARTÓ
JOAQUÍN RÁBAGO