Tiempos de oscuridad, preocupación e incertidumbre por la acción de la extrema derecha, cada vez más envalentonada - por Erasmo Quintana

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Tiempos de oscuridad, preocupación e incertidumbre por la acción de la extrema derecha, cada vez más envalentonada

Erasmo Quintana

 

El todavía referente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. es cansino. ¿Quién le ha dicho a él que haciendo la estupidez de estar día por día metiéndose con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, eso le da aceptación y votos? ¿Quién le aconseja, si es de los que admiten consejos? Dispone de todo el tiempo del mundo para que vaya desgranando temas centrales de su proyecto de gobierno, si los tiene, y así el futuro votante conozca sus intenciones, lo que quiere para la mejora de la vida de los españoles, con preferencia de los más necesitados, que son legión. Criticando de la forma que lo hace, la imagen que se está fabricando es la de las viejas vecinas de pueblo, a las que les encanta el chismorreo. Luego, tampoco nos extrañe que la -siempre puesta en tela de juicio- encuesta del CIS, diga a las claras que algo, Feijóo, no está haciendo bien.

SÁNCHEZ FEIJÓO

Y el presidente Sánchez, tranquilo; cuanto más tiempo va pasando, más y mejor se conoce a la gente. Sin embargo, para esta nueva clase política que poco cree en el sistema democrático, como es el fenómeno de las extrema derechas, la indolencia reinante les sirve de marco adecuado para derribar a este Gobierno, no bajo la voluntad popular que ofrecen las urnas cuando toca, sino por medios mafiosos, como los que estamos viendo. Ha llegado a un grado tan barriobajero en el que todo procedimiento vale, como por ejemplo pérdida absoluta de la cortesía parlamentaria, las formas elegantes y civilizadas de atacar al contrincante político (que no enemigo), esto es, guardar las formas civilizadas de atacar al contrincante político. Hasta la llegada de VOX, nunca habíamos visto que nadie antisistema nadase como pez en el agua, insultando y faltando tan gravemente al respeto mínimo que merece un representante de la nación democrática, y que se censure con tan descarado desacato.

VITO QUILES

Ahí tenemos a ese jovenzuelo Vito Quiles, tan envalentonado, que parece que no hay nadie que lo pare ya. Empezó a hacerse famoso haciéndose pasar por periodista, lo que le valía para acosar irreverentemente a los políticos de corte progresista. Está haciendo de las suyas concentrando a manifestantes ultraderechosos y antisistema en las Universidades, incluso sin las preceptivas autorizaciones, y allí aparecen los cuerpos y fuerzas antidisturbios del ministro Marlaska, pero no dan un porrazo ni por equivocación. Ahora, si la manifestación es de signo izquierdoso, las porras inquisitoriales vuelan, siendo las mujeres y personas mayores quienes son el centro más sádico del castigo policial. En fin, tenemos tiempos turbulentos con manifestaciones de nostálgicos franquistas, cantando el cara al sol, como cuando de niño me hacían que yo también lo cantara brazo en alto, trasladando la memoria setenta años atrás. Todo este tiempo ha pasado como una exhalación, y ahora estoy viviendo lo mismo: el eterno retorno. 

LA POLICÍA VUELVE A CARGAR CONTRA ESTUDIANTES - PÚBLICO
ABASCAL, VOX, EN EL CONGRESO

Es incomprensible, pero tenemos también a un siniestro Santiago Abascal, de VOX. ¡Madre mía! ¿y este facha es el tercero en aceptación del pueblo español? Nos hemos vuelto todos locos. Ante la falta absoluta del mínimo respeto que debemos a las personas, piensen como piensen, los indignos insultos a las máximas autoridades con una bajeza personal y moral que asombra; afirmo que no vamos por buen camino como nación. Lo que está sucediendo es algo que no huele bien, por lo que a ver si entre todos ponemos remedio a tiempo. Y un dato curioso: la extremaderecha, sin estar en el Gobierno, nos está marcando el paso. El PP llama “Telepedro” a la TVE. ¿Cómo llamaríamos a la TV autónoma madrileña?, ¿“Teleayuso”? ¿Y a la valenciana, que pone una corrida de toros en vez de la multitudinaria manifestación en contra de Carlos Mazón?

Señal de la televisión valenciana À Punt mientras las calles de València protestan contra Mazón por la dana. À Punt EL DIARIO

Se suceden cada vez con más frecuencia (porque el nuestro es un sistema democrático por completo de lo más complaciente con el desorden público y caldo de cultivo de todo lo negativo imaginable), acompañados de cánticos e insultos de odio antidemocráticos, rechazos a las izquierdas y proclamas nazifascistas. Estas organizaciones de la ruptura incivilizada están subvencionadas, entre otros, por la Comunidad de Madrid (Ayuso) y observemos que en comandita con el gran poder económico que comulga con los partidos políticos Partido Popular y VOX. Además, hay un movimiento involucionista en marcha, y las autoridades deben actuar ya.

FRANQUISTAS

No es broma, las calles son propiedad de organizaciones de ultraderecha, las cuales muestran cada vez más claro su faz peligrosamente siniestra.

ABASCAL CON ESCOLTAS QUE HACEN EL SALUDO FASCISTA EN LA LAGUNA
EL ROTO

Hay un lamento que se hace cada vez más general por ser tan permisivos con esta juventud contraria a las libertades, esto es, a la democracia. Con el partido VOX vino todo este ambiente que enrarece la convivencia en paz, ésa que presidía nuestras vidas. Por tanto, no me gusta lo que veo en las TV pública y privadas, las algaradas fascistoides de gente joven que no vivió en el Régimen Franquista, por lo que no tienen puñetera idea ni se imaginan qué es vivir sin plena libertad. Yo la viví y recuerdo aquel submundo oscuro y miserable, carente de todo lo esencial y necesario para una vida normal. Recuerdo la obligación de ir a misa todos los domingos; la mujer, que tenía que dejar de trabajar si se casaba; que debía pedir permiso expreso al marido para hacer cualquier cosa, abrir una cuenta bancaria o sacar el permiso de conducir, como si de una menor de edad se tratara; que para hacer estudios medios o superiores, aparte del permiso del esposo, debía tener certificado de buena conducta por la Guardia Civil. Y lo más invasor en lo personal y la convivencia, la sensación que teníamos de vivir en un inmenso cuartel militar, cosa nada extraña por cierto, pues la primera autoridad nacional era el Invicto y Glorioso Generalísimo de todos los Ejércitos, Francisco Franco Bahamonde.

EL AYER VUELVE A SER HOY
Gracias a Erasmo Quintana