UCRANIA: Zelenski continúa perdiendo, pero pretende dictar las condiciones - por Joaquín Rábago
UCRANIA:
Zelenski continúa perdiendo, pero pretende dictar las condiciones
Joaquín Rábago
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, lleva tiempo perdiendo la guerra de Ucrania, pero pretende dictar las condiciones de un eventual plan de paz con Moscú.
Así, uno de los veinte puntos de su contrapropuesta fija en 800.000 el tope de militares de las Fuerzas Armadas de Ucrania, lo que más que decuplica lo que parece aceptable para Moscú.
Sería el mayor ejército del continente con excepción del ruso, y el casi seguro rechazo de Vladimir Putin le servirá una vez más al líder ucraniano para decir que es su homólogo ruso quien no quiere la paz.
Por cierto que en su mensaje con motivo de estas fiestas, Zelenski dijo que sueña con la muerte de Putin y que sus compatriotas deben soñar también lo mismo, a ver si su deseo se convierte así en realidad. Un espíritu, como se ve, muy navideño el del ucraniano.
Zelenski reclama también “firmes garantías” de seguridad para su país, similares a las del artículo 5 de la OTAN, que deberían otorgarle los europeos como sobre todo Estados Unidos, con la correspondiente ratificación por el Congreso de Washington.
Insiste así Kiev en la necesaria obtención de garantías frente a Rusia pero nada dice de la exigencia de garantías que reclama a su vez Rusia.
Putin lleva años insistiendo en la necesidad urgente de una arquitectura de seguridad europea, única forma de ir a la causa principal del conflicto: la ampliación de la OTAN frente a lo prometido en su día a Moscú.
Pero a nada de esto parece estar dispuesto el líder ucraniano, como tampoco los dirigentes europeos, que continúan esgrimiendo el manido, aunque eficaz espantajo de la “amenaza rusa” para acelerar el rearme de sus países.
Zelenski pretende asimismo la devolución a Ucrania de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, que se encuentra en el territorio ocupado por Rusia, para explotarla conjuntamente con EEUU, algo que nadie cree que Moscú vaya a aceptar.
También pretende el todavía presidente ucraniano – su mandato caducó hará pronto dos años- que Moscú se comprometa a no impedir el acceso de su país al mar Negro, algo que peligraría si las fuerzas rusas se apoderasen finalmente del puerto de Odesa.
Uno de los puntos sin duda de más difícil solución es el territorial: Zelenski insiste en que la actual línea de contacto sea la futura línea de demarcación mientras que Rusia pretende que los ucranianos se retiren de la parte del Donetsk que aún no controla.
A su vez, Kiev quiere que las fuerzas rusas se retiren de las regiones de Dnipropetrosk, Mykolaiv, Sumy y Járkiv. Y es de prever una respuesta negativa por parte de Moscú.
Zelenski acepta el estatus de país no nuclear para Ucrania aunque nada se dice específicamente en el documento de la que es una de las condiciones “sine qua non” para Rusia: la neutralidad permanente.
Zelenski aspira por otro lado a obtener para su país un fondo de reconstrucción de nada menos que 800.000 millones de euros y la pregunta inmediata es ¿de dónde iba a salir tanto dinero?.
Otros puntos del plan de Zelenski no deberían presentar problemas para Rusia: por ejemplo, la renuncia al uso de la fuerza para resolver disputas o el trato preferencial a su demanda de ingreso en la UE, incluso con una fecha fija de entrada.
Claro que no puede darse por descontado que los actuales miembros del club europeo fueran a aceptar ese trato privilegiado a Ucrnia, que sería además discriminatorio para los países balcánicos que llevan ya tiempo esperando a las puertas de la UE.
Muy positiva es en cualquier caso otro de los puntos del plan: la pretensión de que tanto Rusia como Ucrania se comprometan a implantar programas educativos en las escuelas para eliminar el racismo y los prejuicios y a proteger las lenguas minoritarias, algo que Kiev no ha hecho hasta ahora.
En resumen, hay en el plan que Zelenski quiere ahora discutir con Donald Trump puntos, algunos de ellos más bien vagos, que Moscú podría aceptar, pero otros que con total seguridad rechazará, lo que permitirá a Kiev y a Bruselas acusar una vez más a Putin de querer solo continuar la guerra, ocupar toda Ucrania y seguir luego por Europa.