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jueves, 08 de diciembre de 2022 00:00h.

Una casa gracias a la dieta del Congreso


Loreto Gutierrez publica este reportaje sobre el caso de los diputados y diputadas que, teniendo casa en Madrid, siguen cobrando su dieta por alojamiento. Loreto aporta un nuevo dato. Hay quien paga con la dieta la hipoteca de una vivienda. Y, entre estos vivillos y vivillas, dice Loreto, por Canarias están Ana Oramas, de CC, Patricia Hernández, del PSC, y Guillermo Mariscal y Manuel Torres, del PP.

Ya he dicho que en sí mismo, que un diputado o una diputada tengan vivienda en Madrid es una aberración democrática, porque hace que su señoría tienda a quedarse en la captal de reino, en lugar de volver siempre que no haya actividad parlamentaria a la ciscunscripción que representa. De esta manera se pierde el contacto con la realidad de origen y esa representación se distorsiona.

Pero esta historia de que su señoría pague la hipoteca de una vivienda nos trae otra reflexión. En principio, parece sensato este macanismo de capitalizar la dieta, en lugar de estallarla en un hotel. Pero ¿por qué tiene que beneficiarse su señoría? Lo lógico y natural es que esa vivienda pase, una vez terminada la legislatura o legislaturas de su señoría, al estado. Y de ahí, llega con toda naturalidad otra conclusión. Lo conveniente, lo natural, sería que, igual que ocurre en otros países, como Suecia, el alojamiento de sus señorías lo aportara el Parlamento, en viviendas adquiridas al efecto. O en pensiones en la Calle Atocha, que las hay, abundantes y bastante baratas. Cerquita del Congreso. Así se acabarían las boberías y las raterías. 

No seré yo quien discuta que las personsa que se desplazan a Madrid por sus oblgaciones parlamentarias deben tener las condiciones adecuadas para ello. Pero por los abusos, terminan por pagar justos por pecadores.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=269610