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viernes, 30 de septiembre de 2022 00:00h.

Yo como, Tú comes,…¿Ellos comen? - Enrique Bethencourt

Desde LA TIRADERA, y también en su trabajo cotidiano en EL ESPEJO CANARIO, Enrique Bethencourt es una persona destacada entre quienes nos hemos propuesto que pase al olvido, por el efecto perverso de la resignación y el acostumbramiento, la pavorosa situación social que sufre la población canaria y la total responabilidad que le cabe al gobierno de Paulino y José Miguel, apoyado por esos partidos, la Coalición nada canaria y el Partido en absoluto socialista ni obrero.

En este artículo, Enrique vierte una catarata de datos objetivos que no dejan espacio a ninguna vacilación.

Aunque no se percate la gente que todavía goza de ingresos razonables y la otra que incluso ha mejorado su nivel aprovechando las ventajas que otorga el ultraliberalismo a las clases de arriba. Aunque en los restaurantes de categoría, en los comercios de nivel,  en las calles del centro de las ciudades no se note, más allá de la presencia creciente de mendigos o la otra de parias rebuscando en la basura. Aunque la gente favorecida por la suerte o la que explota la indignidad miren para otro lado, huyendo de la realidad, hurtando su sentimiento. Aunque las personas alegres y confiadas encaramadas en el gobierno de Paulino y José Miguel hayan encontrado en el subterfugio de la llamada crisis y de la supuesta responsabilidad de Madrid la excusa universal para todas sus ineficacias. Lo cierto, lo trágicamente cierto, es que esta sociedad canaria está podrida por la descomunal injusticia de la distribución asimétrica de la riqueza.

Y eso, yo no me cansaré de repetirlo, es culpa de los y las integrantes de esos partidos  que apoyan a la gran patraña, la gran estafa personificada por Paulino. Las personas que participan y se aprovechan de la rebatiña del presupuesto, que prima lo particular y lo superfluo y castiga la justicia y el interés general. Esas son las culpables, con Paulino y José Miguel a la cabeza, de que unas islas que deberían estar en la bonanza estructural, si se aprovecharan como es debido las condiciones que la naturaleza y las circunstancias le brindan; pero que están en la misería, fruto de la incapacidad, la ignorancia, el egoísmo y la codicia de un gentuallo.

Esa es la verdad.  Y eso, con más elegancia y más calidad, es lo que demuestra Enrique Bethencourt.

http://latiradera.wordpress.com/2013/06/16/yo-como-tu-comesellos-comen/